La Inquisición.  “El tercer concilio Laterense (1177), el de Verona (1184) y el cuarto Laterense (1215), atemorizados por el progreso de los albigenses en el sur de Francia, y de los valdenses en la alta Italia, decretaron que los obispos deberían hacer una severa ‘inquisición (o sea, búsqueda) de los herejes en sus respectivas diócesis y excomulgarlos y perseguirlos sin tregua…  Dado que la extirpación de los herejes iba muy lenta, el concilio de Tolosa, en 1229, formuló una severa constitución de cuarenta y cinco artículos, y Gregorio IX nombró a los dominicos “inquisidores de la fe”.  Entonces sucedieron horribles escenas de sangre, y los albigenses fueron masacrados por millares por orden del papa y de Santo Domingo, y los inquisidores fueron apodados Domini canes (perros del Señor).”  Enciclopedia Ilustrada de la Historia de la Iglesia, página 384.  Edición de 1979,  CLIE,  Terrasa, Barcelona, España.

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