* La cuarte iglasia: Tiatira

Y escribe al ángel de la iglesia en TIATIRA:  El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al  bronce bruñido, dice esto (2:18):

Tiatira significa “Dulce Sabor de Trabajo” y representa a la iglesia desde el 538, año del edicto de Justiniano elevando al obispo de Roma como jefe universal de la iglesia, hasta el 1517, cuando comenzó la Reforma, con Martín Lutero.  El nombre de Tiatira conlleva la persecución que sobrevino a los fieles  y  su  huida  a  los  desiertos  para  adorar  a  D i o s  de  acuerdo  a  sus conciencias.  La razón de la huida de los verdaderos cristianos era obvia:  no podían soportar a la iglesia politizada y herética.

Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y tus obras postreras son más que las primeras (2:19).

Estas palabras son dedicadas a los valientes que han luchado por su fe, los que se han esforzado por preservar las verdades evangélicas a pesar de la persecución imperante.  Varios millones murieron por su fe en esta época como mártires de Cristo, dando a la apostasía un ejemplo de fervor y abnegación.  Estas primera palabras de Cristo, una ves más, indican que en todo tiempo han habido y habrán fieles seguidores del Maestro.

Entre los grupos cristianos que más se destacaron en esta época, podemos mencionar a los Valdenses.  Estos abnegados siervos de Dios se dedicaron a esparcir la Palabra del Señor en muchos lugares de Europa.  Vestidos como mercaderes, distribuían porciones de la Biblia traducidos en la lengua de los pueblos.   Varias cruzadas fueron organizadas contra ellos y miles murieron por su fe.

También los Lolardos, fundados por Juan Wicleff, llevaron por Inglaterra y países vecinos la Biblia traducida por el reformador.   Aunque trataron de callar la voz de Wicleff, este dijo a los papistas que viviría para denunciar todos los abusos y corrupción del clero, así como sus persecuciones contra los hijos de Dios.

Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.  He aquí yo la arrojo  en cama,  y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.  Y a sus hijos heriré de muerte y toda las las iglesias sabrán que yo soy  el que escudriña la mente y el corazón;  os daré a cada uno según vuestras obras (2:20-23).

Otro nombre simbólico aparece en los mensajes a las iglesias.  Esta vez es Jezabel.  El nombre nos remonta a los días de los reyes de Israel.  Jezabel era fenicia, adoradora de Baal.  Fue la esposa impía de Acab.  Este rey no era necesariamente malo, su conducta perversa era “porque Jezabel lo incitaba”.   La reina mantenía de su mesa a 450 profetas de Baal. El gran profeta de esos días era Elías, quien tuvo problemas con la perversa reina.  Luego de la gran victoria del profeta sobre los baales, Jezabel fue muerta, echada de una torre por orden de Jehú.

Jezabel representa la gran apostasía del Medioevo.  Tiene una similitud  con la ramera llamada “Babilonia” de los capítulos 17-19 de Apocalipsis.  Hay severas amonestaciones a los que se encuentran atrapados en las redes de esta perversa mujer.  De nuevo, la fornicación que se menciona en el pasaje es espiritual y denota las falsas enseñanzas que desde los tiempos de Esmirna ha estado corrompiendo el cristianismo.

Es la Edad Media: época de concilios, de reformadores, de la Inquisición (Vea Apéndice), de la exaltación del papado, de los señores feudales y la antesala del Renacimiento.  Fue el tiempo de “La Divina Comedia” de Dante y de “La Escolástica” las cuales, con otras obras de autores de renombre, influyeron enormemente en el pensamiento medieval.   Fue  el tiempo de “Las Cruzadas”,  de las guerras del mundo árabe y también el tiempo de las más grandes persecuciones contra los sinceros creyentes  de la Palabra de Dios.

La persecución no se limitó a los cristianos llamados “herejes”, sino, además, contra la Biblia.  (Vea Apéndice.)  Tener un ejemplar de la Biblia o parte de ella era tenido como uno de los más graves crímenes.  En esta época hubo varios que se atrevieron, a pesar de las presiones, de traducir la Biblia a la lengua del pueblo.  Entre ellos podemos mencionar a Wicleff, a Tyndale y al mismo Lutero.

Lo único que podría desenmascarar los sofismas de la iglesia popular era la Palabra de Dios.  Al romanismo no le convenía ponerla en manos del pueblo  y le declaró la guerra a la Biblia.  Aunque habían unas pocas traducciones, estas eran reservadas a los eruditos y algunos de la nobleza.  También los templos, en casi todos, habían manuscritos de la Biblia.  En algunos casos, las Biblias eran encadenadas a los púlpitos.

Cristo dice que a Jezabel y a los que adulteran con ella serán arrojados “en gran tribulación”.  Esa expresión se refiere al  tiempo de angustia mencionado en Daniel 12:1 y el tiempo de las  plagas postreras de Apocalipsis 16.  Estas plagas son para los que siguen a Babilonia, indicio claro de la asociación de Jezabel con la ramera apocalíptica.

Pero a vosotros y a los demás que estáis en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina   y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga;  pero  lo  que  tenéis,   retenedlo  hasta  que  yo  venga (2:24,25).

Nuevamente Cristo dice que había fieles en Tiatira, los cuales son llamados a proseguir en su fidelidad a la causa de Dios. “Las profundidades de Satanás” alude a las pretenciones de los gnósticos de ser los únicos en conocer las profundidades de Dios.  Cristo hace claro que lo que estos llaman así son conocimientos de la ciencia de Satanás.  Hoy podemos ver seguidores de ciencias orientalistas y “Nueva Era” que tienen las mismas pretensiones gnósticas y que no es otra cosa que la obra maestra del enemigo de Dios y de su iglesia.  Estos enseñan que en el interior de cada ser humano hay las posibilidades de ser bueno, de ser un “avatar” o individuo perfeccionado, argumento que va en contra del Evangelio, que enseña que el ser humano es malo por naturaleza y que necesita, para regenerarse, de la gracia de Dios.  No es mirando a nuestro interior que ganamos la victoria sobre el mal, sino mirando a la cruz y dependiendo del poder de Dios.

“Hasta que yo venga” es una clara alusión al tema es la segunda venida de Cristo, evento que siempre estuvo latente en los cristianos de antaño y que es hoy el tema principal de la iglesia remanente.

Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin,  yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como barro de  alfarero, como yo también la he recibido de mi Padre;  y le daré la estrella de la  mañana. El que tiene a lo que el Espíritu dice a las iglesias (2:27-29).

Nuevamente Cristo ofrece a los vencedores el premio de la vida eterna.  Como los salvados han de reinar con Cristo, aquí se los presenta como gobernadores de la tierra y castigadores de los impíos, cosa que hará finalmente Cristo.  “La estrella de la mañana” es el mismo Jesús (Apocalipsis 22.16).

 

La 5 iglesia "Sardis "