La teoría historicista. Según esta teoría, en el libro se presenta, en un solo movimiento imponente y grandioso, una visión panorámica de la historia, desde el sigo I hasta la segunda venida de Cristo [y más allá. Se menciona la propia época del autor, como también la época del fin, pero en ninguna de sus partes hay indicación de que esta visión se haya interrumpido. Por lo tanto, los que siguen esta teoría afirman que debe considerarse que el libro nos ofrece una historia continua de todo el período mencionado. La mayor parte de los reformadores adoptó este criterio, e identificó la Roma papal con la bestia. Pero las dificultades parecen insuperables, y es significativo que al mismo tiempo que sostienen firmemente que aquí tenemos representada toda la historia, los historicistas no se han podido poner de acuerdo [excepto los adventistas] con respecto a los episodios precisos de la historia que están simbolizados en las diferentes visiones. Después de 1900 años, por lo menos los rasgos principales deberían haber surgido con claridad. También resulta difícil comprender por qué este bosquejo de la historia ha de quedar limitado a Europa occidental, especialmente si se tiene en cuenta que, por lo menos en los días de la iglesia primitiva, la expansión del cristianismo se produjo en oriente. Las visiones de Apocalipsis, junto con las de Daniel, no sólo revelan la expansión del cristianismo sino la persecución a dicha expansión la que originó principalmente el gobierno de Roma, pagano y papal, y se verificó en la Europa occidental.

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