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Esas tablas de piedra estaban escritas con el mismo dedo de Dios. Y el arca del pacto, que también se le llama el arca del testimonio, porque lo que estaba colocado dentro, eran las tablas del testimonio.

 

 

La palabra hebrea testimonio, es berit, y berit quiere decir testigo, evidencia, demostración o prueba, pacto. Las tablas del pacto, las tablas de la demostración o de la evidencia. Así que los diez mandamientos son un testimonio de la autoridad de Dios. Son la prueba, la evidencia del gran Creador de que Él es el único Dios verdadero, que debe ser adorado.

  • ¿Se acuerdan en Ezequiel, la visión que vio Ezequiel en el capítulo 8 de los varones que dando la espalda al arca del pacto adoraban al sol? Cuando uno da la espalda a la ley de Dios le está dando la espalda a Dios. Y cae en la idolatría del falso día de descanso.
  • El domingo es símbolo de la apostasía y el haberle dado la espalda a la ley de Dios. Por eso en Israel todos miraban hacia la ley. Las oraciones eran mirando hacia el Lugar Santo. Daniel oraba mirando hacia el lugar del santuario. Porque allá estaba la ley santa de Dios. Y nosotros cuando oramos debemos orar poniendo nuestra vista en Cristo, que está en el Lugar Santísimo de Dios, y en Su santa ley que está dentro del arca del pacto.
  • Rechazar la ley es rechazar a Cristo. Porque cuando Él viene en el corazón del ser humano, a vivir en nosotros, Él trae consigo Su ley. Yo no le puedo decir, como dicen algunos así llamados cristianos, yo acepto a Cristo pero no quiero saber nada con la ley. Yo acepto a Jesús pero no la ley. Eso es para los judíos. Los cristianos solo aceptamos a Cristo.

Si tu has aceptado a Cristo, has aceptado Su ley. Y has aceptado la obra del Espíritu Santo, porque Cristo mora en el corazón regenerado a través de su Espíritu. Y el Espíritu escribe y sella la ley entre sus discípulos. Que Él pueda sellar tu vida también hoy, mediante el Espíritu Santo, para llevarte a una plena obediencia, por amor de Cristo, a respetar Su ley. A santificar Su ley en sus corazones. A solemnizar esa ley, para que quede sellada para siempre en nosotros. Para redención y para vida eterna. Que Dios te bendiga.

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Maranata

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