1.El séptimo sello.

En el cap. 6 se describe la apertura de los primeros seis sellos.  El cap. 7 es un paréntesis, pues interrumpe la apertura de los sellos para mostrar que Dios tiene un pueblo leal que se mantendrá firme en medio de los terrores que han sido descritos :” ¿Quién podrá sostenerse en pie?  La escena concluye con esta penetrante pregunta.  Cada uno de los seis sellos que se han abierto muestra una fase diferente del gran conflicto entre Cristo y Satanás, y cada uno ayuda a demostrar la justicia de Dios ante el universo que observa (ver com. Apoc. 5:13).  Ahora se produce una pausa en la obra de abrir los sellos, porque antes debe contestarse una pregunta.  Hasta ahora en la descripción de los terribles acontecimientos que preceden al segundo advenimiento, no se ha dado indicación de que alguno pueda sobrevivir, y por eso se hace la dramática pregunta: "¿Quién podrá sostenerse en pie?" El cap. 7 interrumpe la secuencia de los sellos con el propósito de dar una respuesta adecuada.

 Ahora la visión vuelve a la apertura de los sellos.

Silencio en el cielo.

En contraste con los espectaculares acontecimientos que siguen a la apertura de los seis primeros sellos, ahora se produce un solemne silencio con la apertura del séptimo. Este silencio ha sido explicado por lo menos de dos maneras. Algunos sostienen que este silencio en el cielo, que sigue a los terribles acontecimientos que suceden en la tierra inmediatamente antes de la segunda venida de Cristo (cap. 6: 14-16), se debe a la ausencia de las huestes angélicas que han abandonado las cortes celestiales para acompañar a Cristo al venir a la tierra (Mat. 25: 31).

Otra opinión explica que este silencio en el cielo es de solemne expectativa . Hasta este momento las cortes celestiales han sido descritas como llenas de alabanza y canto; ahora todo está en silencio, en solemne expectativa por las cosas que están a punto de suceder. Si se entiende de esta manera, este  silencio del séptimo sello es un puente entre la apertura de los sellos y el sonido de las trompetas, porque implica que con el séptimo sello aún no se ha completado la revelación, que aún hay más que debe ser explicado en cuanto al programa de los acontecimientos de parte de Dios en el gran conflicto con el mal.

 

2.Los siete ángeles.

Aunque Juan no ha mencionado antes a estos siete ángeles, es evidente que da por sentado que su identidad queda suficientemente establecida por la declaración de que son "los siete ángeles que estaban en pie ante Dios".

Siete trompetas.

En esta visión los siete ángeles hacen sonar sus trompetas para anunciar castigos divinos que vendrán.

 

3.Otro ángel. 

Es decir, no uno de los siete ángeles que tienen las trompetas.

El altar: El altar del incienso (Ex 30.1-)” »Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás.     2 Su longitud será de un codo y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; sus cuernos serán parte del mismo. 3 Lo recubrirás de oro puro, su cubierta, sus costados y sus cuernos. Le harás una cornisa de oro alrededor. 4 Le harás también dos argollas de oro debajo de la cornisa, a sus dos esquinas y a ambos lados, para meter las varas con que será llevado.5 Harás las varas de madera de acacia y las recubrirás de oro. 6 Después lo pondrás delante del velo que está junto al Arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el Testimonio, donde me encontraré contigo. 7 Cada mañana, al preparar las lámparas, Aarón quemará incienso aromático sobre él. 8 Cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará también el incienso; y será rito perpetuo delante de Jehová para vuestras generaciones. 9 No ofreceréis sobre él incienso extraño ni holocausto ni ofrenda, ni tampoco derramaréis sobre él libación. 10 Aarón hará expiación una vez al año sobre los cuernos del altar con la sangre del sacrificio, como expiación por el pecado; una vez al año hará expiación sobre él en vuestras sucesivas generaciones. Muy santo será a Jehová».

Incensario. Lev. 10: 1.

Mucho incienso. Exo. 30: 34-38.

A las oraciones.

El cuadro presenta al ángel que añade incienso a las oraciones de los santos a medida que éstas ascienden al trono de Dios. La escena descrita puede entenderse como símbolo de la ministración de Cristo a favor de su pueblo (ver Rom. 8: 34; 1 Juan 2:1).  Cristo, como intercesor, añade sus méritos a las oraciones de los santos, que por este medio son hechas aceptables ante Dios.

Tengan en cuenta las familias, los cristianos individualmente y las iglesias, que están estrechamente aliados con el cielo.  El Señor tiene un interés especial en su iglesia militante aquí en la tierra.  Los ángeles que ofrecen el humo del incienso fragante, lo hacen por los santos que oran; por lo tanto, elévense constantemente al cielo en cada familia las oraciones vespertinas en la fresca hora del sol poniente, hablando ante Dios por nosotros de los méritos de la sangre de un Salvador crucificado y resucitado.

Sólo esa sangre es eficaz; sólo ella puede hacer propiciación por nuestros pecados.  La sangre del unigénito Hijo de Dios es la que tiene valor para nosotros a fin de que podamos acercarnos a Dios; sólo su sangre "quita el pecado del mundo".  El universo celestial contempla de mañana y de tarde a cada familia que ora, y el ángel con el incienso, que representa la sangre de la expiación, halla acceso delante de Dios .

 

5.Lo llenó del fuego.

Se produce un cambio repentino en la escena de intercesión. Una vez más el ángel llena su incensario con fuego, pero no le añade incienso.

Lo arrojó a la tierra. 

El significado de este acto es importante para la comprensión de lo que sigue al sonar las trompetas. Pueden presentarse dos interpretaciones.

De acuerdo con el punto de vista mas favorecido , la cesación del ministerio del ángel junto al altar del incienso simboliza el fin de la ministración de Cristo en favor de la humanidad, o sea el fin del tiempo de gracia. Las voces, los truenos, los relámpagos y el terremoto que suceden cuando el ángel arroja el incensario en la tierra, describen acontecimientos que sucederán al fin de la séptima trompeta, después de la apertura del templo (cap. 11: 19 “El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el Arca de su pacto se dejó ver en el templo. Hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y granizo grande”.), y en la séptima plaga, cuando sale una voz del templo y declara: "Hecho está" (cap. 16: 17 “El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Y salió una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que decía: «¡Ya está hecho!»”).

Algunos prefieren ver el pasaje del cap. 8: 3-5 no tanto en su relación cronológica como en su relación lógica con los sellos y las trompetas. Esta opinión está de acuerdo con la anterior, de que el ministerio del ángel junto al altar del incienso representa la intercesión de Cristo a favor de su pueblo a través de la era cristiana. Pero destaca el hecho de que se ven ascender las oraciones de los santos, e interpreta el significado de esas oraciones de acuerdo con las oraciones de los mártires presentadas durante el quinto sello: "¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?" (cap. 6: 10). Esta fue no sólo la oración de los mártires sino también el tema de las oraciones de todos los hijos de Dios que sufrieron durante los horrores descritos cuando se abrieron los sellos. De manera que cuando las oraciones del cap. 8: 3 se consideran dentro del conjunto de los sellos, la acción del ángel que arroja a la tierra un incensario de fuego sin añadirle incienso puede considerarse como un símbolo de que ahora se contestan esas oraciones. En el cap. 6: 11 los santos que sufrían recibieron una respuesta provisoria, pues se les dijo que esperaran hasta que se completase el número de los mártires.  Ahora llega la verdadera respuesta a su oración. La ira de Dios contra los perseguidores de su pueblo no es retenida indefinidamente. Finalmente es derramada sin ser atemperada por la intercesión de Cristo. Se considera que las trompetas describe estos castigos. Este segundo punto de vista procura relacionar los sellos y las trompetas al suponer que éstas son la respuesta de Dios a los acontecimientos descritos en los sellos.

Voces.

Hay repeticiones de estos portentos en cap. 11: 19; 16: 18.

 

6.Siete trompetas.

Se han expuesto una cantidad de puntos de vista respecto a la interpretación de las escenas sucesivas que siguen al sonido de las trompetas.

Una opinión acerca de las trompetas se basa en la suposición de que como lo que se dice en el vers. 5 simboliza el fin de la intercesión de Cristo, los sucesos que siguen a continuación pueden considerarse, lógicamente, como una representación de los castigos que Dios derramará sobre la tierra después de que termine el tiempo de gracia. De acuerdo con este punto de vista, estos castigos son paralelos con las siete últimas plagas (cap. 16). Los que defienden esta interpretación señalan ciertos aspectos de cada una de las trompetas que tienen características parecidas a cada una de las plagas.

Según otro enfoque, las siete trompetas no deben considerarse cronológicamente, sino como símbolos de la respuesta divina a las oraciones del pueblo de Dios, que ha sufrido en todas las épocas. En otras palabras, esta interpretación considera que las trompetas son la seguridad que Dios da a sus santos perseguidos de que a pesar de las guerras, plagas, hambres y muerte por las cuales pasen, él continúa ejerciendo el control del mundo; que aún es, juez y castigará a los impíos.  Ver com. vers. 5.

El punto de vista al cual este ministerio se inclinan es que estas trompetas corresponden cronológicamente, en gran medida, con el período de historia cristiana que abarcan las siete iglesias (cap. 2; 3) y los siete sellos (cap. 6; 8: 1), los cuales destacan los acontecimientos políticos y militares sobresalientes de este período. Estos acontecimientos serán estudiados después en los comentarios de las diversas trompetas.

 

7.Granizo y fuego.

Esta gran tormenta de granizo mezclado con relámpagos trae a la mente la séptima plaga que cayó sobre Egipto (Exo. 9: 22-25).

Tierra.

La tierra con su vegetación es el blanco específico de este castigo (cf. cap. 16: 2). El flagelo describe muy particularmente la invasión del Imperio Romano por los visigodos presididos por Alarico. Esta fue la primera de las incursiones teutónicas contra dicho imperio, que jugaron una parte tan importante en su caída final. Los visigodos comenzaron su invasión alrededor del año 396 d. C. entrando en Tracia, Macedonia y Grecia, en la parte oriental del imperio; después cruzaron los Alpes y saquearon la ciudad de Roma en el año 410 d. C. También saquearon una gran parte de lo que es ahora Francia y finalmente se establecieron en España.

Tercera parte.

Esta fracción aparece repetidas veces en el Apocalipsis (vers. 8-9, 11-12; cap. 9: 15, 18; 12: 4; cf.  Zac. 13: 8-9). Probablemente implica una parte considerable, pero no la mayor parte.

Toda la hierba verde.

Lo terrible de esta tempestad se describe dramáticamente como destruyendo gran parte de la vegetación de la tierra.

 

8.Como.

Sin duda Juan piensa que un monte ardiendo es la mejor representación de la escena que se está pasando frente a sus ojos. La figura de una "montaña ardiendo" aparece en la literatura apocalíptico judía (Apocalipsis de Enoc Etiópico 18: 13); pero no se puede comprobar que Juan tomase de esa fuente para describir el fenómeno que ahora está contemplando. Cf. Jer. 51: 25, en donde el profeta describe a Babilonia como un "monte destruidor" que se transformará en un "monte quemado".

Mar.

El mar, con la vida que hay en él y sobre él, se presenta como el objeto especial del castigo de la segunda trompeta (cf. cap. 16: 3).

La catástrofe anunciada por esta trompeta ha sido interpretada como una representación de las incursiones de los vándalos. Estos, desalojados de su territorio en Tracia por las incursiones de los hunos provenientes del Asia central, emigraron a través de la Galia (ahora Francia) y España hasta el norte del África romana, y establecieron un reino con centro en Cartago. Desde allí dominaban el Mediterráneo occidental con una flota de piratas que saqueaban las costas de España, Italia y hasta Grecia, y atacaban los barcos romanos. El punto máximo de sus depredaciones fue en el año 455 d. C., cuando saquearon la ciudad de Roma durante dos semanas.

Tercera parte.

Ver com. vers. 7.

Mar se convirtió en sangre.

Este castigo recuerda la primera plaga que cayó sobre Egipto (Exo. 7: 20).  En la segunda plaga (Apoc. 16: 3) el mar "se convirtió en sangre como de muerto".  La "sangre" sin duda  significa en esta trompeta una matanza en gran escala.

 

10. Cayó... una gran estrella.

Esta "gran estrella" de la tercera trompeta se ha interpretado como una descripción de la invasión y el saqueo perpetrados por los hunos bajo la dirección de su rey Atila, en el siglo V. Los hunos penetraron en Europa desde el Asia central alrededor del 372 d. C., y se establecieron a lo largo del Danubio inferior; pero unos 75 años más tarde emprendieron nuevamente la marcha, y por un breve período asolaron varias regiones del decadente Imperio Romano. Cruzaron el río Rin en el año 451 d. C., pero fueron detenidos por las tropas compuestas por romanos y germanos en Chalôns, en la Galia del norte. Atila murió en 453 d. C. después de un corto período de pillaje en Italia, y los hunos casi inmediatamente desaparecieron de la historia. Los hunos, a pesar del corto período de su predominio, desolaban tanto en sus devastaciones, que su nombre ha perdurado en la historia como sinónimo de las peores matanzas y destrucciones.

Los ríos.

Este castigo cae sobre las fuentes de agua dulce, en contraste con las extensiones de agua salada afectadas por la segunda trompeta (vers. 8; cf. cap. 16: 4).

 

11.Nombre.

En la antigüedad el "nombre" a menudo denotaba una característica especial de la persona que lo llevaba; el nombre de esta estrella puede tomarse, pues, como una descripción del castigo que cayó durante esta trompeta .

Ajenjo.

Gr. ápsinthos, una hierba sumamente amarga, Artemisia absinthium. Aquí inclusive las aguas se convirtieron en ajenjo.

 

12.Sol.

Se ha interpretado que el sol, la luna y las estrellas representan las grandes luminarias del gobierno de la Roma Occidental: sus, emperadores, senadores y cónsules. Con la extinción de la Roma Occidental en el año 476 d. C.  dejó de reinar el último de sus emperadores. El senado y los cónsules se extinguieron poco después.

Para que se oscureciese la tercera parte.

La idea parece ser que estos astros serían heridos durante la tercera parte del tiempo en que brillaban, y no que la tercera parte de ellos sería herida de manera que brillarían con dos terceras partes de su brillo. Por lo tanto, una tercera parte del día y una tercera parte de la noche se oscurecerían. Esta figura, aplicada a las divisiones del gobierno romano, puede describir la extinción sucesiva de los emperadores, senadores y cónsules.

 

13. Miré.

O "vi", expresión que Juan usa repetidas veces para introducir nuevas escenas o  importantes símbolos nuevos. Mejor "vio".  Vocablos que significan comunicación y percepción visual, aparecen 73 veces en el Apocalipsis; y palabras que denotan comunicación y percepción auditiva, 38 veces.  El Apocalipsis es un informe real de lo que Juan vio y oyó mientras estaba en visión.

 Este breve intervalo en la secuencia de las trompetas llama especialmente la atención a las últimas tres, que de una manera especial son llamadas "ayes".

Un ángel.

La evidencia textual establece el texto "un águila" (BJ, BA, BC, NC). El águila puede considerarse como un presagio de destrucción (Mat. 24: 28; cf. Deut. 28: 49; Ose. 8: 1; Hab. 1: 8).

Medio del cielo.

Es decir, en el cenit, de manera que todos pudieran oír su mensaje.

Ay, ay, ay.

El ay se repite tres veces a causa de los tres castigos que aún sobrevendrán cuando suenen las tres trompetas restantes. Cada una de ellas se denomina como un "ay" (cap. 9: 12; 11: 14).

Los que moran en la tierra.

Es decir, los impíos (Esta y otras expresiones similares (cap. 6: 10; 8: 13; 11: 10; 13: 8, 14; 17: 2, 8) se usan vez tras vez en el Apocalipsis para referirse a los impíos, sobre los cuales serán derramados los castigos divinos.).

 

Seminario del Apocalipsis

 

Seminario del Libro de Genesis