Los 144.000
Si tienen a mano sus Biblias, vayamos
juntos al Libro de Apocalipsis 14: 1-5. Dice:
“Miré, y vi al Cordero de pie sobre el monte
Sión, y con él 144.000 que tenían el Nombre del Cordero y el nombre de su Padre
escrito en sus frentes. Y oí una voz del cielo como el estruendo de muchas
aguas, como el estampido de un gran trueno. Sin embargo, era el sonido de
arpistas que tañían sus arpas. Cantaban un canto nuevo ante el trono, ante los
cuatro seres vivientes y ante los ancianos. Y ninguno podía aprender ese canto
sino los 144.000 que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los
que no se contaminaron con mujeres, porque son vírgenes. Estos son los que
siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron comprados de entre los
hombres por primicias para Dios y para el Cordero. Y en sus bocas no se halló
engaño, porque son sin mancha.”
Ahora vayamos a Apocalipsis 7: 2-5 y aquí
encontraremos otros pasajes que nos hablan con respecto a los 144.000. Estos
dos pasajes de Apocalipsis 7 y 14 son las únicas referencias que la Biblia
muestra específicamente de los 144.000. Miren lo que dice Apoc. 7 comenzando
con el verso 2: “Entonces vi a
otro ángel que subía del este, y tenía el sello del Dios vivo. Clamó a gran voz
a los cuatro ángeles, que habían recibido poder de dañar la tierra y el mar, y
les dijo: ‘No dañéis la tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta que sellemos
en sus frentes a los siervos de nuestro Dios’. Y oí el número de los sellados:
144.000 sellados de todas las tribus de Israel.”
Ahora amigos, mientras miramos este pasaje
necesitamos recordar que estamos estudiando el libro de Apocalipsis, un libro
que comunica sus mensajes usando señales, símbolos, etc. Y debemos recordar que
este caso no es la excepción. El número 144.000 es un número altamente
simbólico: 12 x 12 x 1000. 12 es el número de los escogidos y 1000 el número
más alto que el pueblo oriental poseía. Tal vez recordemos frases como “miles
de miles”, ó “miles de millares”, pero básicamente nunca sobrepasó los 1000.
Así, el número 144.000 se constituye en un simbolismo. De hecho, recordarán que
la Nueva Jerusalén, quien es descrita como la “”Esposa del Cordero”, es 144.000
estadios cuadrados. Y cabe exactamente con la explicación que Juan da de la
Esposa. La Nueva Jerusalén es la Esposa, 144.000 estadios cuadrados [Apoc. 21:
16, 17].
Al mirar este pasaje necesitamos decidir
cuáles son las claves que nos da las Escrituras acerca de los 144.000, literal
ó simbólico. Recordemos que debemos ser consistentes. Notemos que en Apoc. 14,
leemos que los 144.000 son vírgenes, quienes no se han contaminado con mujeres.
Entonces surge la pregunta: ¿Lo tomamos como literal ó simbólico? ¿Entendemos
por esto que son vírgenes literales que no sean tan contaminados con mujeres?
¿Desde cuándo las personas se contaminan con mujeres? Pablo dice en Hebreos 13:
4:
“Honroso es a todos el matrimonio, y el
lecho conyugal sea sin mancilla.”
Pablo dice que en la relación del
matrimonio un hombre no se contamina en ningún sentido literal con la mujer.
Estoy convencido que cuando habla de la virginidad me habla en un sentido
también simbólico. Los 144.000 son vírgenes simbólicos que no se han
contaminado con la mujer de Apoc. 17: 5: “...BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE
LAS RAMERAS...”. Cuando Jesús dijo, en Mateo 25: 1-2, que el Reino del Cielo es
como 10 vírgenes, 5 prudentes y 5 insensatas, nadie lo interpreta en el sentido
literal. El término “Virgen” es un término aplicado a nacido de nuevo,
cristianos llenos del Espíritu quienes se han lavado y purificado en la sangre
del Cordero.
Cuando la Palabra de Dios las separa (5
prudentes y 5 insensatas) nadie obtiene la idea que sólo 5 vírgenes irán al
Reino de los Cielos. Y aún existen personas quienes toman la posición de que
solo los 144.000 irán al Cielo. ¡Que idea más ridícula, amigos! Cuando
entendemos el simbolismo revelado Jesús afirmó 5 vírgenes a las bodas del Cordero.
Y aún lo entendemos bajo el contexto simbólico: 5-el número de la gracia
(numerología bíblica “Guimatriá” vírgenes - el nombre de aquellos que han
lavado y purificado sus ropas en la gracia salvadora de Dios; sin duda, el
número será “una gran multitud cual nadie podía contar” quienes asistirán a las
bodas del Cordero, de acuerdo al mismo Juan (Apoc. 7: 9).
Mientras continuamos estudiando este tema,
tenemos una serie de claves. 1. Son vírgenes espirituales. La “contaminación
con mujeres” no encierra un contexto literal, más bien simbólico, tal como lo
expresa Pablo en 2 Corintios 11: 2 al decir.
“..te he desposado...como una virgen casta
para Cristo.”
Al continuar en la lectura del pasaje,
encontramos que tienen “el nombre del Padre escrito en sus frentes” (Apoc.
14:1). ¿Lo tomamos literalmente? ¿Creemos que estas personas literalmente
tienen tatuado en las frentes el nombre de Dios? Debemos entender nuevamente el
simbolismo que esto representa. Tener el nombre del Padre inscrito en las
frentes es tener el carácter del Padre en los corazones y en las mentes. Tener
dicho nombre en las frentes da un sentido de pertenencia y que se ha
reproducido el pensamiento innato del Padre en sus mentes. Obviamente, no se
refería a un tatuaje real, ya que según Levítico 19: 28, Dios condena
estrictamente la impresión de letras, números o símbolos en el cuerpo:
Nuevamente nos preguntamos: ¿Es el Israel
Literal, ó estamos hablando del Israel Espiritual? El simple hecho de haber
descubierto que no son vírgenes literales ni tienen el nombre inscrito
literalmente en sus frentes, nos guía consistentemente a mantener que ellos no
son el Israel literal. Otra vez se presentan estas series de claves que debemos
establecer como referencia de que se instruye al simbolismo y no al sentido
literal.
Para empezar, observaremos, que la lista
presentada en Apoc. 7, es muy diferente a las que existen en cualquier lugar en
el Antiguo Testamento. Existen una serie de listas de las doce tribus hijos de
Jacob, las tribus de Israel, en el Antiguo Testamento, pero en ningún lugar
esta lista es reproducida. Por ejemplo, notaremos que Levi es incluido en la
lista, cuando generalmente en la lista del Antiguo Testamento Levi no es
contado, porque la herencia de Levi fue distribuida entre todas las tribus.
Pero en donde aparece Levi, Efraín no está. No sólo Efraín, sino también Dan,
siendo una de las doce tribus, hijo legítimo de Jacob, y aún así es omitido. En
sustitución de Efraín encontramos a José, y con él su hijo Manasés.
Es una lista muy extraña de las doce
tribus, si se ha de tomar de manera literal. ¿Por qué a Dan y Efraín se omiten
y se sustituyen por José y Manasés? Solamente existe una respuesta, y es que
Efraín (Os. 4: 17) y Dan (Jc. 18: 30-31;
18: 18-20; 1 R. 12: 28-30; 2 R. 10: 29) eran tribus idólatras. Se sumergieron
en la idolatría, y obviamente sabemos que ningún idólatra puede ser contado
entre el Israel espiritual de Dios.
Existen una serie de Textos bíblicos que
confirman que son los del Israel Espiritual quienes conforman este grupo:
“Porque no es judío el que lo es
exteriormente, ni es circuncisión la que se hace exteriormente, en la carne. Al
contrario, es verdadero judío el que lo es en su interior, y la verdadera
circuncisión es la del corazón, por medio del Espíritu, no en letra. Este
recibe la alabanza, no de los hombres, sino de Dios.”
Romanos 2: 28-29.
“No es que la Palabra de Dios haya fallado,
sino que no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser
descendientes de Abrahán, son todos hijos. Sino que:
“En Isaac te será llamada descendencia”.
Esto quiere decir, que no los hijos según la carne son los hijos de Dios, sino
los hijos de la promesa son contados como descendientes.”
Romanos 9: 6-8.
“Ya no hay judío ni griego, ni siervo ni
libre, ni hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y ya
que sois de Cristo, (siendo gálatas) de cierto sois descendientes de Abrahán, y
conforme a la promesa, herederos.”
Gálatas 3: 28-29.
“a nosotros, a quienes ha llamado, no sólo
de los judíos, sino también de los gentiles Así también dice Oseas: “Llamaré
pueblo mío, al que no era mi pueblo; y amada, a la no amada, “y a los que se
les dijo: Vosotros no sois mi pueblo’, ‘serán llamados hijos del Dios viviente’
“
Romanos 9: 24-26.
Fíjense que José tuvo dos hijos, Efraín y
Manases, hijos de una mujer egipcia, recuerden que los judíos entendían dicha
descendencia, y ellos (Efraín y Manases) pertenecían a esta casta Gentil.
Leemos en Génesis 48: 14 que cuando Jacob bendijo los hijos de José cruzó los
brazos bendiciendo al mayor por menor y el menor por mayor, como símbolo de
adopción. Al Jacob cruzar sus brazos y adoptar los hijos de José, por la cruz
de Jesús ahora los Gentiles son adoptados por Él y son hijos de Israel y del
Altísimo. Observen lo que dice Romanos 11:17 mientras lo vemos dentro de su
contexto: “Si algunas ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo
silvestre, has sido injertado entre ellas, y has sido hecho partícipe con ellas
de la raíz y de la savia del olivo; no te jactes contra las ramas. Y si te
jactas, sabe que tú no sustentas a la raíz, sino la raíz a ti.”
“Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión
vale algo, ni la incircuncisión. Lo que vale es la nueva creación. Para todos
los que sigan esta regla, paz y misericordia sean sobre ellos, lo mismo que
para el Israel de Dios. “
Gálatas 6: 15-16.
Esto cae a colación claramente en Apoc. 21.
Les pregunto: ¿No esperan entrar por los portales de la Nueva Jerusalén? La
Biblia dice que esta ciudad es su Esposa. El destino final de la Iglesia de
Cristo. Apoc. 21; 9-10 declara: “Entonces vino a mí uno de los siete ángeles
que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y me dijo: Ven,
y te mostraré la novia, la esposa del Cordero”. Me llevó en espíritu a un
grande y alto monte, y me mostró la gran ciudad santa, la Jerusalén que
descendía del cielo, de Dios.”
Ahora les pregunto... si pensamos entrar
por la Nueva Jerusalén... ¿Por cuál puerta entrarás? El versículo 12 dice:
“Tenía una muralla grande y alta con doce puertas, y a las puertas, doce
ángeles. Y en las puertas estallan escritos los nombres de las doce tribus de
Israel.”
¿Ves? No podrás entrar en la ciudad
trepando del muro. Debes entrar por una de las puertas. Pero cada puerta tiene
un ángel de pie guardando dicha entrada, y tales entradas tienen el estandarte
de una de las doce tribus de Israel. Tendrás que entrar por una de esos
portales y entrar bajo uno de los nombres de las doce tribus de Israel. Y aún,
obviamente, la ciudad no es sólo para los Judíos, literalmente hablando, porque
dice en el verso 14 del texto anterior:
Recuerden que a los 144.000 se les llama
“Siervos”. En Apoc. 7: 3 dice:
“No hagan daño a la tierra,.. hasta que hayamos
sellado en las frentes a los siervos de nuestro Dios. “ “Verán su rostro, y su
Nombre estará en sus frentes,” (Apoc. 22: 4).
De acuerdo a este pasaje, todos los siervos
de Dios tienen Su Nombre escrito en sus frentes. Lo que dice la Biblia de los
144.000 de un lado, en otro habla de TODOS los siervos de Dios. ¿Quiénes son
estos siervos? ¿Son 144.000 literalmente? Miren lo que dice Apoc. 1:1:
“La revelación de Jesucristo, que Dios le
dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto”.
El Libro de Apocalipsis fue escrito para
los siervos de Dios. ¿A quiénes se les escribió pues? Observen lo que dice en
el vers. 4: “Juan a las siete iglesias... “
Observen nuevamente lo que dice Apoc. 3:
12: “Al que venza, lo haré columna en el Santuario de mi Dios, y nunca
más saldrá fuera. Escribiré sobre él el Nombre de mi Dios- el nombre de la
ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo enviada por mi
Dios’, y mi nuevo Nombre.”
1 Pedro 1: 18-19 claramente afirma que cada
Hijo de Dios ha sido redimido por la Sangre de Jesús. Aquí vemos una clave que
molesta a aquellos que creen que los 144.000 son un grupo selecto especial. Y
Por supuesto, dice en Apoc. 14: 4 que son primicias. ¿Primicias de qué? Si nos
dirigimos juntos a Santiago 1: 18 veremos que esta pregunta es aclarada. Dice:
Quiero que noten que Santiago dice que cada
Cristiano, cada uno de nosotros quienes han sido “engendrados en la Palabra de
su Verdad” es su primicia. Note que no dice que los 144.000 son las primicias
entre los salvados. Ahora, si hubiese dicho eso, se hubiese referido a un grupo
específico. Pero dice “primicias de sus criaturas”. Las primicias de Dios y del
Cordero. ¿Qué quiero decir con esto? Romanos 8: 22-23, Pablo usa este término
(primicias) en términos de la Creación. Dice: “Sabemos que hasta el presente,
todas las criaturas gimen a una, y a una sufren dolores como de parto. Y no
sólo ellas, sino también nosotros, que tenemos la primicia del Espíritu,
suspiramos dentro de nosotros, esperando la adopción, la redención de nuestro
cuerpo.”
¿Qué dice Pablo? Simplemente dice que el
día viene de Su venida cuando Dios redima a toda la creación, pero la humanidad
es Su Primicia. Todos los cristianos quienes han sido engendrados por la
Palabra de Verdad, según Santiago, son Sus primicias. Vemos nuevamente que el
término “Primicia” no señala sólo a los 144.000 como un grupo especial de
Cristianos; más bien la Biblia dice en otros lugares que los Cristianos son las
“Primicias de su Creación”.
Hemos llegado al punto del sellamiento.
Otra Vez preguntamos: ¿Sólo los 144.000 serán sellados? Si vamos a Isaías 8:
16, encontraremos una clara indicación que el sellamiento no se limita a
144.000 literales. Este Versículo nos ayudará a entender el significado
simbólico del Sello de los 144.000. Dice: “Ata el Testimonio, sella la Ley
entre mis discípulos.”
¿Quiénes serán sellados? Los Discípulos. En
Apocalipsis, quienes serán sellados? Los 144.000. ¿Quién mantendría la idea que
Dios ó Cristo tienen sólo 144.000 discípulos? Los discípulos son los que
reciben este sello, y el sello es su Ley.
Ahora, si vamos a Efesios 4: 30,
encontraremos que los Cristianos del día de Pablo estaban ya sellados. Escuchen
lo que dice: “Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual
fuisteis sellados para el día de la redención.”
¿Ven? El Espíritu Santo es el que sella y
Él sella la Ley entre los discípulos. De hecho, en Hebreos 10: 15 y 16, Pablo
dice que el Espíritu Santo es a nosotros Testigo. ¿Para qué vamos donde un
Notario Público? Porque queremos que testifique de un documento y lo selle. El
Espíritu Santo es el que sella, Él es el Testigo; Él dijo que escribiría Su Ley
en nuestros corazones y mentes (Hebreos 8: 10). Aquí se enfoca la belleza de lo
que Apocalipsis 7 trata de revelar.
En el Nuevo Testamento, vemos que los
Cristianos estaban siendo sellados. Los 144.000 son un símbolo de los Santos
Vivientes de Dios, y en los días de Pablo, los Santos Vivientes estaban
recibiendo en ese tiempo el sello en sus frentes. Estaba reflejando el carácter
del Padre. Sin duda eran vírgenes puras quienes no habían sido engañadas con la
falsa doctrina de Babilonia y sus hijas rameras. Eran los sellados, redimidos y
primicias; y cada una de las claves que refieren a los 144.000 se aplican a
ellos. De hecho, en Efesios 4: 30 nos dice que estaban siendo sellados.
Y amigos, descubrimos que tomó lugar
durante el período de tribulación de 1260 años. Recuerden que el cuerno pequeño
(Daniel 7), la bestia de Apoc. 13, Hablaría “palabras contra el Altísimo, a los
santos del Altísimo quebrantará, y tratará de cambiar los tiempos y la Ley. Y
serán entregados en su mano por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo.” (Dn. 7:
25). Y sabemos que los “Tiempos y la Ley” que él cambió fueron los relacionados
con el Sábado, el Sábado que Dios instituyó como “Sello entre Mí y los hijos de
Israel para siempre” (Ex. 31: 17). Este signo, que según Romanos 4: 11 es un sello.
La iglesia perdió de vista los mandamientos
de Dios. Santiago 2: 10 asegura que si quebramos uno, somos culpables de todos,
así que en el tiempo del fin, Dios restaura todas las cosas. Él repara la
brecha; y si “Retraes del Sábado tu pie, de hacer tu voluntad en el día Sábado,
y lo llamares delicia,” entonces según Isaías 58: 12-13, podremos estar entre
aquellos que restauran el sendero y quienes trabajan juntos, recibiendo el
Sello del Dios Viviente. El Sábado es una señal, según Ezequiel 20: 12, 20,
entre Dios y su pueblo.
En el Versículo 23, del capítulo 66 de
Isaías especifica que esto ocurrirá “de sábado en sábado”. Todos los que estén
en el Reino, que tengan el nombre del Padre en sus frentes, sin duda alguna,
serán guardadores del Sábado, tendrán Su Sello, serán vírgenes espirituales.
Como vemos todo lo que la Biblia dice acerca de los 144.000 puede y será
aplicado a aquellos que estén en la Nueva Jerusalén, porque todos habrán entrado
por los portales, bajo alguno de los estandartes en donde se sostienen los
nombres de las doce tribus del Israel de Dios.
“¡Dichosos los que guardan sus
Mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida, y entren por las
puertas en la ciudad!” (Apoc. 22: 14).
Es por esto que es tan importante guardar en
los últimos días los Mandamientos de Dios, no para ser salvados, pues ya somos
salvos. Y el Sábado es la señal de que reposamos en el Señor.
Ahora quiero que observemos estos textos
para entrar a la parte de la misión de los 144.000.
“Después vi una gran multitud que ninguno
podía contar, de toda nación, tribu, pueblo y lengua. Estaban ante el trono y
en presencia del Cordero, vestidos de ropa blanca y con palmas en sus manos.
“Entonces uno de los ancianos me preguntó: “Estos que están vestidos de ropa blanca,
¿quiénes son, y de dónde han venido.”
“Yo respondí: “Señor, tú lo sabes”. Y él me
dijo: “Estos son los que han venido de la gran tribulación. Han lavado su ropa,
y la han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de
Dios, y le sirven día y noche en su Santuario.”
(Apoc. 7: 9, 13-15).
Noten, que los 144.000 son la
representación de los santos vivientes que se preparan ahora a entrar por la
gran tribulación; pero Juan aquí los ve como “una Gran Multitud” que han venido
de la gran tribulación. Estos son el mismo grupo. Tal vez pregunte... ¿Cuál es
la diferencia? Aquí está: Los 144.000 son un símbolo de los Santos Vivientes.
Cuando los Santos mueren, ya no siguen siendo parte de aquellos Santos
Vivientes. No son Santos Vivientes, son Santos muertos, así que ya no forman
parte de los 144.000. Cuando Cristo venga otra vez con voz de trompeta, y los
muertos en Cristo resuciten primero (1 Tesalonicenses 4: 16), ahí todos los
santos de Dios serán Santos Vivientes. Y ahora Juan los ve en el Cielo, no como
una pequeña compañía de elegidos de Dios. Ahora ve a los redimidos de todas las
generaciones, los redimidos de Israel, los redimidos del Nuevo Testamento. Los
ve y dice: “Oh, ahora veo y ya no hay simplemente un pequeño grupo de 144.000,
sino una gran multitud que no puedo contar” (Apoc. 7: 9). Sin duda, lo que se
aplica a los 144.000 Santos Vivientes en la tierra durante su angustia, se
aplicará a cada hijo de Dios que se ponga en pie ante el Trono en aquel día.
Quisiera llamar la atención a las
declaraciones encontradas en el libro llamado “Primeros Escritos”, pág. 19,
donde Jesús alza su mano y dice: “Sólo los 144.000 pueden entrar aquí”,
refiriéndose al Templo. Si sólo los 144.000 entran en el Templo, de acuerdo al
Libro Primeros Escritos, entonces quiero que notes que aquí en Apoc. 7: 15 la
gran multitud debe ser los 144.000. ¿Por qué? Porque dice:
“Por eso están ante el trono de Dios, y le
sirven día y noche en su Santuario.”
Le sirven día y noche en su Templo
(Santuario). De acuerdo a Apocalipsis, la gran multitud está en el templo.
Pero, por supuesto, en el libro “Primeros Escritos” dice que solo los 144.000
entran al Templo. Aquí hay una clara indicación que los 144.000 representa a la
“Gran Multitud que nadie podía contar”, encontrada en Apoc. 7.
Recordemos, que cuando los vivos pasen por
la tribulación sin intercesor. Porque cuando Cristo arroje el incensario y se
quite sus ropas sacerdotales, todos, vivos pasarán por dicho tiempo sin
intercesor (Apoc. 8: 3, 5). Cuando Cristo regrese y los muertos resuciten,
entenderemos que esa gran multitud, que es símbolo de los santos vivientes, y especialmente
la última generación que pasará por el tiempo de angustia, el número 144.000 .
Sí, podemos estar entre los 144.000. El
autor del libro anterior, en una revista llamada “Review and Herald” del
9/3/1905 dice: “Esforcémonos con todo el poder que Dios nos ha dado para ser de
los 144.000.Pero somos advertidos para esforzamos tanto como nos esforzaríamos
por entrar por la puerta estrecha (Lucas 13: 24). Sí, podemos esforzamos para
estar entre ese grupo. Esforzarnos para tener el carácter de Dios, recibir su
sello, y ser puros; aquellos que salieron de Babilonia y rehusaron mancharse
con ella y sus rameras, la mujer de Apoc. 17. Podemos estar en ese número.