El libro del Apocalipsis, al igual que Daniel, el Apocalipsis se divide en dos secciones. Tiene una sección histórica (caps. 1 al 11) y una sección acerca de los acontecimientos del tiempo del fin (caps.13 al 22). El capítulo 12, punto culminante que une las dos secciones, ofrece una visión de conjunto del gran conflicto desde su comienzo hasta la segunda venida. Los acontecimientos en la sección histórica con frecuencia van desde los días de Juan hasta el segundo advenimiento (por ejemplo, la historia de las 7 iglesias [caps. 2 y 3], los 7 sellos [caps. 6:1-8:5] y las 7 trompetas [caps. 8:6-11:19]). La bestia en la sección de los acontecimientos finales tiene también sus raíces en el período histórico (cap. 13: 1, 2). Excepto por esto, los acontecimientos históricos están: hoy mayormente en el pasado y se extienden hasta los acontecimientos de los últimos días sólo en la sexta etapa (caps.3:14-22; 6:12-17) o en la séptima (cap. 11:15). Las series múltiples de sietes que aparecen en el Apocalipsis trazan la historia a través de la extensión de la era cristiana, incluyendo los tiempos finales.

El Apocalipsis toma en general toda la era cristiana. Pero, desafortunadamente, muchos intérpretes no reconocen este hecho. Aquí se presentan las opiniones principales.

 

1. El preterismo

El preterismo considera que todo el Apocalipsis está confinado al siglo 1. Juan escribió el libro para su tiempo, y no tiene pertinencia para la historia subsiguiente o para los acontecimientos del fin.

 

2. El futurismo

El futurismo toma el punto de vista opuesto. Dice que la mayor parte del Apocalipsis está en el futuro, más allá de nuestro tiempo. Ya en el siglo XVI los reformadores dijeron que el anticristo de la Escritura era la Iglesia Católica Romana. Para proteger a la iglesia de ese ataque, los eruditos católicos contraatacaron con las teorías del preterismo y del futurismo. Ambas escuelas de interpretación desvían la atención de la iglesia en el tiempo presente. Gran parte del protestantismo ha comprado acciones del futurismo, tal como se puede ver de una manera mejor en el dispensacionalismo .

 

3. El historicismo

     El Apocalipsis lleva al lector a través de todo el movimiento de la era cristiana. Desde el tiempo de Juan, hasta la segunda venida de Jesús.

Que Dios le diera el sueño de la estatua a Nabucodonosor - que traza el devenir de las naciones desde Babilonia y sigue con Medo-Persia, Grecia, Roma, los reinos divididos y el reino de Dios- muestra que el libro de Daniel cubre una extensión más amplia de la historia que el libro del Apocalipsis. Pero ambos libros son totalmente históricos, divididos entre acontecimientos históricos del pasado y del final de la historia.

 

Otra división principal en el Apocalipsis

Además de la estructura del libro en su totalidad, con respecto a la historia los eventos finales, el Apocalipsis tiene ocho partes separadas. Una visión de la sala del trono introduce siete de ellas (caps. 4; 5; 8:2-6; 11:19; 15:1-8; 16:18; 17:3; 19:1-10; 21:5-11). Existe una razón importante para esta disposición. Antes de contemplar los acontecimientos que tienen lugar en la tierra, nuestra mirada debe ir primero al cielo. Allí, en el trono, vemos a Dios y a Cristo como el Cordero inmolado. Allí vemos el Calvario, donde Cristo derrotó a Satanás. Eso lo califica para cualquier escaramuza posterior sobre la tierra. Al contemplar la sala del trono nos recuerda que Cristo está al mando de los acontecimientos finales. Juan describe a seres humanos en la sala del trono (por ejemplo, los 24 ancianos de Apoc. 4 y 5), recordándonos que es sólo cuestión de tiempo hasta que los redimidos estén también allí.

Por consiguiente, las escenas de la sala del trono introducen cada una de las siete secciones para dar valor al lector. Centradas en Cristo y centradas en la cruz, dicen a voz en grito que "la victoria humana está asegurada porque Jesús ya ha ganado la victoria". En sólo cuestión de tiempo, testificaremos los resultados del Calvario en los eventos del tiempo del fin.

 

Dos estructuras adicionales en el Apocalipsis

Yo solía pensar que Juan no había escrito su libro en una forma muy ordenada. Parecía carecer de una secuencia cronológica. Eso aún es verdad. Por ejemplo, Apocalipsis 14: 1 presenta los 144.000 en el monte de Sión con el Cordero antes del mensaje de los tres ángeles. Eso significa que los vemos en el milenio y la tierra nueva (Heb. 12:22, 23) antes de dar los mensajes del tiempo del fin (véase Apoc. 14:6-13) Y antes que ocurra el segundo advenimiento (véase los vs. 14-20).

Sin embargo, hay una razón para esto, como veremos en un capítulo posterior. Debe dar que pensar a los que tratan de hacer el texto consecutivo. Por ejemplo, Apocalipsis 13:3 declara que todo el mundo se maravillará en pos de la bestia, y después pasa a hablar de la persecución de los 42 meses bajo la bestia (vs. 5-8). Algunos suponen que esta persecución es aún futura. Los 42 meses son los mismos como los 1.260 días, y Apocalipsis 12:6 coloca esos días en el pasado, durante el tiempo cuando la iglesia sufrió persecución (538-1798 d.C.), el tiempo al que se refiere también como "un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo" (Apoc. 12:14). Aquí observamos tres formas de describir la misma persecución ya en el pasado, y Juan presenta una persecución pasada después de una futura. De manera que el Apocalipsis no siempre es cronológico.

Una afirmación más amplia de esto se ve en que todo el mundo se maravillará en pos de la bestia en Apocalipsis 13:3, y con todo el comienzo de la historia de los Estados Unidos no se menciona hasta el versículo 11. Y este poder atrae la atención del mundo hacia la bestia (v. 12). De modo que, al examinar Apocalipsis 13 y 14, vemos que Juan puede echar una mirada al futuro y después volver a detalles históricos anteriores. Es similar a la visión en la que presenta la escena de la sala del trono antes de considerar la historia en la tierra.

Este hecho apoya a los que ven una presentación no consecutiva de los eventos que narra. Más evidencia de esta estructura bien organizada del Apocalipsis ocurre en dos métodos que Juan emplea para la organización de su libro. Por una parte, hablamos del libro que se despliega frente a la estructura del Santuario, y por la otra también hablamos del libro que se despliega en forma consecutiva a través del año judío, siguiendo las cinco fiestas principales del calendario hebreo.

 

1.     La estructura del Santuario.

      Creo que el Espíritu Santo dirigió la estructura del libro. Condujo a Juan a escribir las visiones en una secuencia que correspondía a un recorrido a través del Santuario. El Santuario terrenal tenía un atrio con el altar del holocausto y la fuente de bronce. Los sacerdotes entraban en el Lugar Santo, y una vez al año el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo. Los dos lugares santos representaban el ministerio de Cristo en el Santuario celestial.

De modo que el recorrido a través del Santuario celestial comienza sobre la Tierra, en el atrio. Allí encontramos a Cristo representado con las siete iglesias (véase Apoc.1: 12,20). Después entramos en el Santuario celestial y observamos la toma de posesión de Cristo en su ministerio en el Santuario celestial (caps. 4 y 5). Después seguimos a Cristo en su intercesión en el Lugar Santo (8:3,5), hasta que Juan descorre la cortina de manera que podamos mirar de cerca el Lugar Santísi, mo (cap. 11: 19). Aquí es precisamente donde termina la sección histórica del libro. La visión en el segundo departamento indica que Cristo está a punto de entrar en el segundo departamento en 1844, y que los capítulos 13 al 22 serán acerca de los acontecimientos finales desde 1844. Cristo entra en la tarea de su juicio investigador hasta su finalización (cap. 15:5,8). En su Segundo advenimiento deja el Santuario celestial (cap. 19:14,21). Después del milenio (cap. 20), Cristo vuelve otra vez a la tierra (caps. 21 y 22).

Juan sigue a Cristo en su ministerio en el Santuario celestial y divide las dos secciones del libro exactamente donde termina lo histórico y comienza lo escatológico, de manera que el libro es en verdad una revelación de Jesucristo (véase Apoc. 1: 1 ). Observe que Cristo ocupa el punto central de actividad. El Apocalipsis trata mucho más acerca de él que acerca de los tiempos de prueba o del enemigo. Que el ministerio en el Santuario celestial forma la estructura para la revelación del libro le recuerda al lector que él es el Vencedor del Calvario, el Único que ya triunfó sobre Satanás, el Único que tiene un sacrifico que ofrecer (véase Heb. 8:1,6; 9:23,28). Así, todo el libro se centra en el ministerio del Cristo victorioso. Por tanto, todo el libro y no solamente las siete escenas de la sala del trono requieren que los lectores contemplen a Cristo y que, al contemplarlo, lleguen a ser transformados de santos aterrorizados que hacen frente a los eventos finales, a santos libres que se regocijan en una victoria futura segura en virtud de la victoria terminada ya alcanzada en el Calvario.

Entendidos correctamente, los eventos finales sobre el planeta Tierra están más concentrados en el Calvario que en la crisis venidera. Cuando permitimos que la victoria del Calvario determine el significado de los acontecimientos finales, éstos toman una apariencia enteramente diferente. Satanás no puede anular el Calvario de la misma manera que no puede anular la encarnación. Es el Dios encarnado, el Único que también llegó a ser hombre, quien estará con nosotros a través de los acontecimientos finales. Nos dará la victoria del Calvario para que nos sostenga hasta el fin.

 

2. El año festivo judío

El Espíritu Santo llevó a Juan a dar a conocer su libro siguiendo a Cristo a través de su ministerio en el Santuario celestial. Pero también inspiró al autor a estructurar el libro alrededor de las cinco fiestas judías más importantes de su año calendario.

El libro comienza con la primera fiesta del año y después continúa hasta la última fiesta. Todas las fiestas ilustran algunos rasgos del plan de redención y son cristocéntrica.

1.       La primera fiesta, la Pascua, conmemora el Calvario. Juan proclama al que "nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre" (Apoc. 1:5), mencionando así al Calvario al comienzo de su libro.Cincuenta días más tarde tenía lugar el Pentecostés, cuando tuvo lugar el derramamiento del Espíritu Santo.

2.       Es interesante que después de la Pascua, Israel llegó finalmente al monte Sinaí en la misma época del año en que más tarde iba a ocurrir el Pentecostés.

En el Sinaí, Moisés ascendió al monte para recibir los Diez Mandamientos de Cristo (véase Éxo. 31: 18). Durante el Pentecostés, el Cristo ascendido recibió del Padre el libro escrito por dentro y por fuera (Apoc. 4 y 5). El Pentecostés presenta la evidencia de que el sacrifico de Cristo había sido aceptado, y podía derramar el Espíritu Santo. El derramamiento del Espíritu tuvo su base en el Calvario, y ocurrirá de nuevo bajo la lluvia tardía.

3.       La tercera fiesta era la de las Trompetas, que se tocaban 10 días antes del Día de la Expiación (véase Lev. 23:23, 27). Apocalipsis 8 al 11 presenta las trompetas. La fiesta que seguía después era la fiesta del Día de la Expiación (véase Apoc. 13,20). Observe cómo esto concuerda con las divisiones principales del libro. Las trompetas anuncian el Día de la Expiación y se terminan en el capítulo 11 en la sección histórica.

4.       Entonces, el Día de la Expiación que comenzó en 1844, aparece en Apocalipsis 13 al 20, con una vista anticipada en el segundo departamento del Santuario en el último versículo del capítulo 11. De modo que, de nuevo, la fiesta del Día de la Expiación aparece en la sección de los eventos del tiempo del fin. De esa forma, el Santuario y los días de fiesta apoyan la división de los eventos históricos y de los finales que presenta el libro.

5.       La fiesta final del año era la fiesta de los Tabernáculos, con la humanidad en la tierra nueva.

Ambos recorridos en el Santuario y en el año festivo judío comienzan en el Calvario. La cruz es la base tanto del ministerio del Santuario celestial como de los tipos de ese ministerio que aparecen en las fiestas principales. El Calvario ocupa un lugar crucial en el Apocalipsis. De hecho, cuando usted llega al punto culminante del libro en el capítulo 12, donde se unen la historia y los eventos de los últimos días, un versículo cerca del centro del libro habla del Calvario como el lugar que anunció el toque de muerte para Satanás, a quien se lo describe como arrojado a tierra como consecuencia del triunfo del Calvario (Apoc. 12:9-11).

 

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