* La Segunda Bestia

Después vi otra bestia que subía de la tierra; y  tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, mas hablaba como dragón (13:11).

Para ubicar esta segunda bestia, es necesario leer los dos versos anteriores: Si alguno tiene oído, oiga.  El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que a cuchillo matare, es necesario que a cuchillo sea muerto.  Aquí está la paciencia y la fe de los santos (13:8,9).

Hemos dicho que una bestia siempre representa un estado político.  El Vaticano  es un estado político, por eso se le aplica todo lo referente a la primera bestia.  Mientras la primera bestia surgió del mar, que significa las naciones de vieja Europa, esta segunda bestia surge de la tierra, que debe simbolizar tierras ajenas al Viejo mundo.

Algo también importante es que debe surgir después que la primera bestia fue “en cautividad” en el año 1798.  El Papa, que a tantos cautivó, él mismo fue llevado cautivo.  Los que a tantos cristianos mataron, tuvieron que sufrir las matanzas de la Revolución Francesa, cuando el culto católico fue abolido.  Los cristianos verdaderos  no pueden tomar represalias, sino tener paciencia y esperar en Dios.

La palabra “subía” sugiere el subir como una planta en crecimiento. ¿Qué nación estaba creciendo, fuera de las costas europeas, en el año 1798, cuando finalizó la hegemonía papal?  Sólo hay una: los Estados Unidos de Norteamérica.  Esta gran nación rompió sus nexos con Inglaterra en el 1776.

Fundada por los descendientes de los peregrinos y otros grupos protestantes, la nación norteamericana habría de tener un lugar preponderante en la historia.

La bestia que Juan vio no tiene parecido a animal alguno que Juan conociera.  Aparte de esto, lo único que Juan describe es que tiene cuernos como un cordero.  Intérpretes del siglo pasado sugieren que el animal que el vidente contempló en esta visión fue un bisonte o búfalo americano.

Hemos indicado que cuernos significan reyes o naciones.  Pero aquí el profeta no dice solamente que esta bestia tiene dos cuernos, sino que acentúa que son cuernos “de cordero”. Por  lo  tanto  tenemos  que  considerar,  no  la  cantidad  de cuernos, sino la clase de cuernos. El cordero es símbolo de Cristo y el dragón de Satanás.  Esto significa dos fases en el desarrollo de esta nación.

“Cuernos como de un cordero” denota las bondades de la democracia, el destacar los derechos individuales, la libertad de culto, la libertad económica y todas esas cosas positivas que vemos en la nación norteamericana.  Sobre todo, este país se ha destacado en promover la libertad de religión.  La constitución norteamericana establece que habrá total separación entre la iglesia y el estado, cosa que la iglesia católica no aprueba.

Al principio, los Puritanos establecidos en las colonias tenían leyes  imitando una teocracia, pero eran cueles con los que no creían como ellos.  Hubo persecución contra católicos y otros grupos.  Fue Roger Williams, el que, huyendo de la persecución religiosa, fundó lo que es el estado de  Rhode Island.  Allí se podía ejercer con libertad toda idea religiosa o política.  Él escribió: “Es una monstruosa paradoja, que  hijos de Dios persigan a hijos de Dios, y que aquellos que esperan vivir eternamente con Cristo Jesús en el cielo, no puedan soportarse unos a otros a vivir en este aire común.”  (The Bloudy Tenent of Persecution,  [London:  The handserd Knollis Society, 1848], p. 370, nota 1).   Gracias a este noble hombre, los Estados Unidos adoptaron ese principio y hoy disfrutamos de plena libertad de conciencia.  Pero, ¿hasta cuándo?

La profecía apocalíptica predice un cambio de actitud en la república de los Estados Unidos de Norteamérica.  “Hablará como dragón” es indicio de que esta nación habrá de imitar a la gran potencia medieval, que se destacó por privar a los individuos de la libertad de religión.  Ya se está formando un espíritu de intolerancia. Pronto la libertad de conciencia, que tanto ha costado, ha de ser pisoteada.  Pronto los hijos de Dios, los que se aferran a la Palabra del Señor, han de ser perseguidos, actitud que será emulada por el resto de las naciones del globo.

Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella;  y hace a la tierra y a los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga de muerte fue curada (13:12).

La claridad de esta parte de la profecía nos hace reflexionar seriamente.  ¿Será posible que los Estados Unidos de la libre América llegue a asociarse con el papado?  Pues ya lo ha hecho.  En su último año como presidente de los E.U., Ronald Reagan estableció relaciones diplomáticas con el estado Vaticano, cosa que escandalizó a muchos grupos religiosos de la nación.  La renombrada y seria revista “Time” publicó un extenso artículo que prueba la intervención de Reagan en el conflicto de Polonia con el comunismo.  Bien sabemos que este país fue el primero en romper con Rusia y  la parte que desempeñó Juan Pablo II, pues él “Time” explica con lujo de detalles la obra encubierta del presidente norteamericano en este conflicto.

Toda persona concienzuda podría preguntarse cómo es posible que una nación que enseñaba aun a los niños a odiar al papado, a quien llamaban “el hombre de pecado”, ahora esté tan unido a la sede papal.  Los recibimientos de tres presidentes al Papa en sus visitas a los E.U. nos llenan de asombro.  También nos asombra la opinión sobre el Papa de un predicador de la talla de Billy Graham.  Es que el protestantismo ha bajado tanto, mientras el catolicismo ha estado cambiando sus estrategias, que han llegado a parecerse uno al otro.  Poco saben los protestantes de la astucia del Vaticano, quien está logrando grandes avances en los E.U.

 

* Fuego del Cielo

Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres (13:13).

Es en los Estados Unidos de América donde se habría de manifestar un movimiento gigantesco que pretenderá “descender fuego del cielo”.  El fuego simboliza el Espíritu Santo, Persona Divina que tiene especial tarea de conceder poder a la iglesia para predicar el Evangelio al mundo.  Cristo dijo:  “Fuego vine a traer al mundo”.  Juan el Bautista dijo del Mesías: “Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.  Sobre las cabezas de los discípulos en Pentecostés bajaron “como lenguas de fuego”.

La profecía predice que este movimiento pretenderá que el Espíritu Santo ha descendido sobre sus adeptos.  Estos dicen que la señal es el “hablar en lenguas”.  Pero, ¿es que es incorrecto hablar en lenguas?  Si Cristo dijo, en Marcos 16:17: “Y estas señales seguirán a los que creyeren: en mi nombre echarán fuera demonios y hablarán nuevas lenguas”, entonces, ¿qué de malo tiene que los creyentes hablen “en lenguas?”

El grave problema es hacer creer a la iglesia que el “hablar en lenguas” es indispensable para poder ser “llenos del Espíritu”.  Un estudio cuidadoso de 1 Corintios 12 nos enseñará que este es un don entre otros y que usted no tiene que poseer un don específico para tener  en usted el Espíritu Santo.

Otro problema con los que hoy pretenden hablar lenguas es que, al  estudiar Hechos 2, que es la verificación de la profecía de Jesús, sólo leen hasta  el  verso 4,  donde dice que “fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.”  Tomado sin su contexto, el verso puede ser forzado, pero si leemos hasta el verso 11, nos daremos cuenta que la cosa es diferente.

Cristo habló de “nuevas lenguas”.  Hechos 2:4 menciona “otras lenguas”.  El verso 6 menciona “su propia lengua”.  El verso 8 habla de “nuestra lengua en que somos nacidos”, mientras el 11 dice “nuestras lenguas”.  Jamás alguien, aun los de mediana inteligencia, puede confundirse al leer el pasaje completo.  Lenguas e idiomas quieren decir los mismo.  Hablar en “otras lenguas” significa el poder que el Espíritu Santo concede a “quien quiere” de comunicarse con alguien que habla un idioma distinto al suyo.  Eso fue lo que pasó en Pentecostés.  A los 120 Dios les dio la capacidad de hablar el idioma de 16 lenguas representadas allí (Vea los versos  5 al 7).

El pasaje que más tuercen los adeptos a las llamadas “lenguas” es 1 Corintios 14.  De este capítulo apenas toman los versos 2, 4 y 14.  El resto del capítulo ni lo mencionan. ¿Por qué?  Sencillamente porque se puede ver fácil el engaño. Pablo lidia con un problema serio que había en Corinto.  Estando en una ciudad comercial, la iglesia, que era de habla griega, se veía a menudo visitada por miembros de las colonias de otros países cuya lengua era  diferente.  Estos hermanos, con toda su buena intención, participaban del culto.  Unos hablaban, otros cantaban, oraban y testificaban en sus propios idiomas.  El problema era que muchos, sobre todo los griegos, no eran edificados.  Por eso Pablo dijo de alguien que oraba en lengua desconocida: “Tú a la verdad, bien haces gracias, pero el otros no es edificados” (1 Corintios 14:17).

Para corregir el problema, Pablo da un mandato: “Si hablare alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; mas uno interprete.  Y si no hubiere intérprete, calle en la iglesia, y hable a sí mismo y a Dios” (versos 27 y 28).  Estos textos son más que claros.  Pablo no está hablando necesariamente sobre el don de lenguas.  ¿Puede Pablo o cualquier otro apóstol ponerle reglas al Espíritu Santo? Él está hablando sobre el uso incorrecto de diversidad de idiomas en la congregación.

Los que hoy hacen hincapié en el asunto de las lenguas, indican que usted no tiene que entender las lenguas que habla por el Espíritu.  Pero el mismo texto dice que usted, si no habla la lengua de la congregación, debe callar en la iglesia y hablar “a sí mismo y a Dios”, lo que significa que usted sí sabe lo que está diciendo y que Dios, que entiende toda lengua, le escuchará.

Hasta aquí, no hay problema con el asunto: hablar lenguas, según el Espíritu, es hablar con propiedad un idioma distinto al suyo, pero que sea una lengua existente, no como la payasada  de los sectarios de hoy que hablan una jeringonza pretendiendo tener el don bíblico.  Estas palabras sueltas, que a menudo son fonemas del idioma que habla, es un engaño colosal, que tiene a millones enredados.

Hay predicadores que son verdaderos actores inventando palabritas sin sentido para controlar y manipular a las congregaciones.  Pero este espectáculo no pasa la prueba de la Biblia.  Lo peor del caso es que muchos de los engañados son gente sincera.  Hay muchos que sufren, porque como  no son capaces de  repetir las palabritas de los líderes, sienten que Dios no los quiere al no concederles el don de lenguas.  Amigo: si usted tiene fe, posee un don del Espíritu Santo.  Si tiene el don de “ayudas”, o sea, asistir a los pobres en sus necesidades, este es un gran don de Dios.  Si tiene amor en su corazón, usted posee el “don más excelente”.  Si usted comparte el mensaje de la Palabra de Dios con la gente, usted tiene el don de profecía, el cual Pablo pone como superior al de hablar en lenguas.

Creo que el don de lenguas tuvo una parte importantísima en los tiempos apostólicos, pues rompió la barrera del idioma.  En poco tiempo el mensaje de un Cristo muerto por el pecado, resucitado, ascendido al cielo y próximo a venir, llegó a todos los países que bordean el mar Mediterráneo y aun más lejos.  Hoy, si se diera la circunstancia de Pentecostés, Dios obraría con el don de lenguas.  Pero muchos predicadores hacen un triste espectáculo frente a su auditorio  interrumpiendo de vez en cuando su prédica y hablando esas lenguas falsas, con el deliberado propósito de hacer ver a la gente que están inspirados por el Espíritu Santo.

Estudios realizados entre muchos que hablan estas falsas lenguas, han encontrado que entre las palabras que inventan se cuelan palabras en otros idiomas, sobre todo en hebreo y griego, pero las mismas son blasfemias contra Dios.  Satanás se goza en esto, pues la gente aplaude y aclama a  estos falsos profetas y dicen Amén a todo su espectáculo.   Veamos algunas de estas “lenguas”, tomadas de una predicación, y su significado.

A B B A
Padre

S H A M A
desierto

L A B A
león rugiente

 

I S H A
mujer (iglesia)

B A Z A
corta en pedazos

A B B A
(al) Padre

S H A T A
(y)pónlo a un lado

A B B A
Padre

S H A M A
desierto

L A' Y A' A
indecente

 

Uno de los dones que Pablo menciona en 1 Corintios 12 es el de “discreción de espíritus”.  Ese valioso don le ayudará a usted a desenmascarar a los falsos profetas que hoy minan el cristianismo.  El falso “fuego” continuará y aumentará hasta que venga el fin.

Otro don que es falsificado hoy es el de sanidades.  Es cierto que Dios puede usar a sencillos instrumentos para realizar sanidades.  Lo ha hecho, lo está haciendo y lo hará en el futuro.  Creemos en este lindo don de Dios.  Pero es triste contemplar a estos milagreros de hoy.  Llaman a la gente a sus cruzadas prometiendo sanar a los enfermos.  Muchos  agobiados por diversas enfermedades van a esos predicadores en busca de alivio a sus males.  Los ministros les  hacen creer que están sanados y les dicen que abandonen sus medicinas y tratamientos como prueba de fe.  Lo que ellos no ven es que muchos se han agravado y hasta han muerto, pero eso no va en el record del predicador.  Esto es un crimen que debía ser castigado.

Hoy se ponen planificaciones a las muelas, rebajan a los gordos, engordan a los flacos, ponen pelos a los calvos y otros supuestos milagros.  El espectáculo más triste es cuando pretenden sacar demonios.  Parecen más endemoniados que los enfermos al gritarles y agitarlos.  No fue así que Cristo sanaba. Bastaba poner las manos encima de un enfermo y este sanaba.  Hoy Cristo sigue sanando, usando a médicos cristianos y remedios sencillos.  También sana milagrosa-  mente, pero no en el “show” que presentan estos sanadores profesionales que denigran el Evangelio de Jesucristo.

Si Dios va a sanar una muela dañada, Él pone una muela nueva, no un remiendo.  Los gordos lo que tienen que hacer es entrar en una dieta para rebajar y hacer ejercicios.  Sería triste que usted rebajara diez o quince libras  con una oración y que luego, por seguir dietas malsanas, vuelva a aumentarlas.  Dios no obra así.  Se representa mal a Dios con estos espectáculos de los que pretenden ser dueños de todos los dones carismáticos y tienen a tantos engañados.

* La Imagen de la Bestia

Y engaña a los moradores de la tierra por las señales que se le ha dado hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que hagan la imagen de la bestia que tiene la herida de cuchillo y vivió.  Y le fue dado que diese espíritu a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia hable: y hará que cualesquiera que no adoraren la imagen de la bestia sean muertos (13:14,15).

Es justamente en la segunda bestia, los Estados Unidos, que se forma la imagen de la primera bestia, el papado.  Una imagen es algo que imita o se parece a algo.  Por lo tanto la imagen del papado es el protestantismo apóstata de América del Norte.  Salieron de Roma, pero aun mantienen nexos con ella, mediante el seguir algunas doctrinas y prácticas del romanismo.  De la misma forma que el papado consiguió el apoyo de los reinos europeos, las iglesias principales de los E.U. han estado cada vez más consiguiendo el apoyo del gobierno civil, para afirmar sus puntos de vista.

Existe un fenómeno digno de que se exponga, y es el Neo-Pentecostalismo. Por muchos años veíamos a los pentecostales como personas muy recatadas en el vestir y sin usar prendas ni pinturas.  Hoy hay inmensas iglesias  que, aunque creen las mismas doctrinas que los pentecostales,  usan instrumentos de percusión, bailan y se pasan repitiendo las palabras “Aleluya”, “Gloria a Dios” y “Él vive”, hablan las mismas “lenguas”; sin embargo visten a la moda, las mujeres usan pantalones en pleno culto y van cargadas de pinturas y prendas.  Aun he visto a un predicador de estos movimientos decir que las mujeres deben vestir con muchas joyas y pinturas porque son princesas, hijas del Rey del cielo.

Los conceptos de las lenguas y la música estridente ha penetrado las iglesias más serias como la Metodista, Bautista y Presbiteriana, y hasta el Catolicismo Romano, con la llamada “Renovación Carismática”.   Toda esta forma de culto es el instrumento de la imagen de la bestia para alcanzar popularidad y poder y llegar hasta los gobiernos para lograr que ellos los apoyen.

La iglesia de Roma, desde los inicios del concilio Vaticano II, ha estado envuelta en el ecumenismo.  Han hecho acercamientos a “los hermanos separados” tratando de unirlos a ella.  Ya ha conseguido que la Iglesia Episcopal o Anglicana esté más relacionada con ella.  Merced a los dos “errores capitales”, el domingo y la inmortalidad del alma,  Roma ha conquistado a la mayoría de las denominaciones evangélicas.  Por otra parte, muchas iglesias protestantes se están uniendo entre sí.  Pronto esa imagen de la bestia va a obrar.  Pronto los disidentes tendrán que sufrir persecución, aun  hasta una declaración de muerte de parte de la gran masa de iglesias que se han de unir.  Cuando dos bandos en disputa se encuentran con un enemigo común, se unen para guerrear contra él.  Ese enemigo común es la Iglesia Remanente, la cual no se doblega ante el poder de ese gigante eclesiástico.  Habrá un “decreto de muerte” sobre el pueblo de Dios, cosa que los obligará a refugiarse en lugares apartados a esperar el advenimiento del Señor.

* La Marca de la Bestia

Y hacía que a todos, a los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, o en sus frentes y que ninguno pudiese comprar o vender, sino el que tuviera la señal, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre (13:16,17).

Dijimos que no podemos confundir la marca de la bestia con su número.  Las variadas iglesias protestantes enseñan que el Anticristo será una persona que se hará rey de todas las naciones europeas.  Como originalmente los países miembros del Mercado Común Europeo eran diez, ellos enseñaban que eran los diez cuernos de la bestia.  Hoy son 17 los miembros, pero los predicadores insisten en que son los reinos que se han de unir con la Bestia.  Dicen además que este personaje hará una estatua de él y la pondrá en el nuevo templo de Jerusalén, haciendo que los que no adoren esa estatua sean muertos.  Ellos toman esto como literal, cuando ya sabemos que la bestia lleva ya 15 siglos en  el mundo y su imagen es el protestantismo que se ha apartado de la Palabra de Dios.

Lo más absurdo de las enseñanzas modernas respecto a la profecía de Apocalipsis 13 es respecto a la marca de la bestia.  Lo que más oímos es que será una marca literal, como la que hacen a las reses, en la palma de la mano derecha y en la frente.  Aquel que no se deje marcar, será muerto.  Pero la marca es un símbolo que pronto se ha de imponer.

Cuando explicamos la profecía del capítulo 7, vimos lo que es el sello o señal de Dios.  Es una institución divina, establecida en el principio de la creación:  el séptimo día o Sábado.  Vimos que tenerla en la frente es señal de lealtad a Dios y en la mano, indicio de evitar los trabajos en el día de reposo.  Vimos los textos de  Éxodo 31 y Ezequiel 20 donde el Señor habla claramente de su Sábado como señal entre Él y su pueblo.  Entonces, la señal de la bestia es una institución que rivaliza con el mandato de Dios: el domingo como día de reposo.

Toda persona sincera sabe que es inútil hallar en la Santa Palabra de Dios siquiera un texto que indique la observancia del 1er. día de la semana.  Pero, ¿por que entonces la inmensa  mayoría  de  los cristianos   guardan,   o  al  menos reconocen el día domingo  como el día de Dios?   La respuesta es sencilla: por la tradición.

La Iglesia Católica reconoce y hasta se jacta que fue ella la que hizo el cambio.  Más aún, afirma que los protestantes que observan el domingo lo hacen como un tributo a ella. El cardenal James Gibbons, arzobispo de Baltimore, a comienzos del siglo XX, dice en su libro La Fe de Nuestros Padres, página 89:  “¿No está cada cristiano obligado a santificar el domingo y abstenerse en ese día de trabajos serviles innecesarios?  ¿No es la observancia de esta ley entre las más prominentes en nuestros deberes sagrados? Pero usted puede leer la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y no hallarán una simple línea que autorice la observancia del domingo.  Las Escrituras indican la observancia del Sábado, día que jamás santificamos.” (Edición 92, Baltimore: John Murphy Company.)

Para el siglo 16, justamente después de la rebelión de Lutero, la Iglesia Católica convocó el Concilio de Trento,  llamado también “La Contrarreforma”.  La gran controversia giraba en torno a la Escritura versus la Tradición.  Había una fuerte facción en le concilio que defendía el postulado de que la Biblia era más importante y que la Tradición era secundaria.  Cuando más acalorada estaba la discusión, el arzobispo de Reggio tomó la palabra: “Los protestantes claman estar establecidos sobre ‘la Palabra escrita solamente.  Ellos profesan mantener la Biblia sola como fundamento de fe.  Ellos justifican su revuelta indicando que la iglesia ha apostatado de la Palabra escrita y  sigue la tradición.  Ahora los protestantes claman que ellos se fundamentan sobre la Palabra escrita:  ¡No es cierto!  Su profesión de mantener ‘la Escritura sola  como fundamento de fe, es falso.  La prueba:  ¡La Palabra escrita explícitamente indica  la observancia del séptimo día como el Sábado!  ¡Ellos no observan el séptimo día, pero lo rechazan!   Si ellos realmente siguen la Escritura sola como su fundamento, estarían observando el séptimo día como está establecido a través de la Escritura.”  El argumento del arzobispo fue definitivo.  La facción que insistía en la primacía de la Biblia se rindió y el concilio votó que la Tradición y la Biblia son igualmente inspiradas y  los delegados, unánimemente, condenaron el protestantismo y toda la Reforma.

Hoy quienes más defienden el domingo son los protestantes.  Son ellos los que están tratando de que la Legislatura Norteamericana vote en favor de una ley dominical.  Sabemos que a la postre esta ley va a ser impuesta, primeramente por los E.U. y luego por todas las naciones del mundo.  Esto es lo que indica la profecía.  La “marca” será colocada en cada frente y mano de los seres humanos.  En estos días la Iglesia Adventista está en todo el mundo enseñando lo que es el sello del Dios vivo.  Miles de almas sinceras están aceptando el mensaje divino.

Recordemos que la marca es impuesta por la segunda bestia (EU) y no por el papado.  Hoy pareciera que esto no va a suceder a causa de la liberación de las leyes respecto a los días feriados.  Pero nadie se engañe.  La ley dominical está a las puertas.  Pronto, quizás cuando menos se espere, el movimiento en pro del domingo alcanzará su  meta de hacer este día oficial en la nación.  El congreso de los Estados Unidos ha de imponer esta ley, mediante la cual la nación norteamericana ha de violar su propia constitución y, sobre todo, la ley del Altísimo.

El 31 de mayo del 1998, el papa envió una carta pastoral a todos los líderes religiosos, donde hace hincapié en la observancia d el domingo.  La carta, llamada Dies Domini,  es sumamente amplia y da las razones por las cuales el domingo debe considerarse el día de la Nueva Alianza.  Esta carta ha de influenciar a los líderes católicos de los Estados Unidos para enfatizar el reposo dominical.  La ley que los norteamericanos han de establecer, será ley mundial, cuando las demás naciones la adopten.  Y la profecía lo dice así.

Este ha de ser el momento en que la nación americana hará una imagen de la jerarquía romana y el domingo se convertirá en la marca de la bestia.  Esto traerá una gran persecución contra los que se nieguen a obedecer el precepto  pagano.  Pero esta ley del estado no podrá acallar las voces de los siervos de Dios.  El mensaje del Sábado ha de ser conocido en todo el mundo.  La ley dominical hará esta obra imprevista por los enemigos de la verdad.  Pero Dios será ensalzado cuando el mundo vea el despliegue de la obra del Señor.  El Espíritu Santo llenará de poder al Remanente para concluir en poco tiempo la tarea de llevar el mensaje final de Dios por todos los rincones del planeta.

El verso 17 del capítulo 13 dice que, a causa de la marca que será impuesta, ninguno “pueda comprar y vender”.  Algunos ven en esto un acto literal, que tiene que ver con el comercio.  Esto puede que suceda, pero yo prefiero verlo como un símbolo profético.  Dios dice: “Yo quiero que de mí compres oro afinado en fuego…”  No seríamos tan ingenuos de pensar que Dios está vendiendo sus dones.  Más bien quiere decir que lo adquiramos de Él.  También se habla de la “mercadería” de “Babilonia” en Apocalipsis 18.  ¿Qué venden los falsos ministros?  Su mensaje de error.  Por lo tanto el comprar y vender tiene que ver con la predicación del mensaje y con la recepción del mismo.   Lo  que  el  texto  sugiere  es  que vendrá el tiempo cuando a los que tienen el mensaje final de Dios se les prohibirá enseñarlo (vender) y por consiguiente, impedir que el pueblo escuche y lo acepte (comprar).

La profecía indica que al fin del tiempo sólo habrán dos marcas, la de Dios y la del Anticristo.  El que tome la marca de la bestia ha de sufrir las plagas postreras.  Esté pendiente cuando presentemos la interpretación de los capítulos “El Mensaje Final” y “Las Siete Plagas Postreras”.

 

Estudiemos el Apocalipsis

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