APOCALIPSIS CAPITULO UNO
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APOCALIPSIS
1:1-3
INTRODUCCION
LA REVELACION DE JESUCRISTO (v. 1.“La revelación de Jesucristo”). El
nombre de Apocalipsis significa revelación. No es un libro sellado, como
si lo fue Daniel (Dan 12:4). Dios le advirtió a Daniel que su libro sería
entendido en el tiempo del fin. Podríamos decir, que Apocalipsis es el
libro del tiempo del fin (Apoc 1:3). Dios le dijo a Juan que no sellará
las palabras de “este libro (Apoc 22:10). El libro de Daniel encuentra su
explicación en Apocalipsis y Apocalipsis tiene su origen en Daniel. Es
decir, dos tomos comprenden la revelación del tiempo del fin: Daniel y
Apocalipsis.
Dios se digna a
revelar a sus hijos lo que estos necesitan conocer (Deut 29:29).
El tema principal del Apocalipsis es revelar a Jesucristo. Apocalipsis es un libro Cristocéntrico. Revela a Jesús en diferentes ángulos. El es el Cordero que fue inmolado (Apoc 5:6), él es el león de la tribu de Judá (Apoc 5:5), él es el Rey de reyes y Señor de señores (Apoc 19:16), él es el que murió por nuestros pecados (Apoc 1:5), pero también es el que destruye a los que lo rechazan (Apoc 19:11-15). Toda la Biblia tiene el propósito de revelar a Jesús (Jn 5:39). Moisés y todos los profetas hablaron acerca de él (Luc 24:27, 44-45). Aunque el Apocalipsis involucra a mucha gente y nos habla de muchos eventos, el héroe principal es Jesús.
Y LO DECLARO, ENVIANDO SU
ANGEL A SU SIERVO JUAN (v. 1-2) “Que Dios le dió para manifestar a sus
siervos lo que debe suceder pronto”. La revelación tiene su origen en
Dios. Si Dios no revela, el hombre no puede conocer el futuro. Un
ejemplo típico es Daniel el capítulo dos (Dan 2:26-28).La revelación Dios la
comunica a sus siervos los profetas (Heb 1:1). Dos métodos usados en la
revelación lo son: sueños y visiones (Nm 12:6). Tanto en el libro de
Daniel como en el Apocalipsis las visiones y sueños son comunes. Dios
emplea el uso de símbolos y figuras en los sueños y en las visiones. “Y lo
declaró, enviando su ángel a su siervo Juan”. El siervo escogido para
esta importante revelación es el apóstol Juan, el discípulo amado (Jn
21:20). Hijo de Zebedeo, un hijo del trueno (Jn 5:1-11). Juan tuvo
el privilegio de estar en la transfiguración de Jesús (Mt 17). Jesús dejó
a su madre bajo el cuidado de Juan (Jn 19:26-27). Juan es el autor de
este libro.
Es interesante notar que tanto Daniel como Juan fueron asistidos por ángeles para poder entender lo revelado (Dan 9:20-23, 8:15-19). En el libro de Apocalipsis los ángeles realizan una gran cantidad de misiones (Apoc 16:1,8, 14:17, 20:1, 17:1. “El testifica de todo lo que vió”. Juan es un testigo ocular (1Jn 1:1-4). El testifica de dos cosas: de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo. El estuvo con él por más de tres años. El puede escribir libros sobre su Maestro (Jn 21:24-25). En cuanto a las revelaciónes recibidas en el Apocalipsis, él puede decir que “son ciertas y verdaderas” (Apoc 22:6).
DICHOSO EL QUE
LEE LAS PALABRAS DE ESTA PROFECIA (v. 3) “Dichoso el que lee, oyen y
guardan las palabras de esta profecía”. Es una bienaventuranza.
Ningún otro libro de la Biblia la tiene. Esta bendición se repite al
final del libro (Apoc 22:7). La bendición es dada en tres etapas: leer,
oir y guardar. “Porque el tiempo está cerca”. Aquí se registra el
segundo propósito del libro. Prepararnos para el tiempo del fin. A
Daniel se le dijo que “sellara el libro”. Todavía había que esperar mucho
tiempo (Dan 12:4, 9). En el último capítulo de esta profecía se nos
asegura que el tiempo está cerca (Apoc 22:10). El verso uno nos recuerda
de nuevo el propósito de la revelación, las cosas han de suceder
“pronto”. No olvidemos el propósito del libro de Apocalipsis. Es la
revelación de Jesucristo y el fin de todas las cosas, las cuales sucederan
pronto.
Los versos del
cuatro al ocho contienen una serie de detalles sobre la persona de
Cristo. Repasaremos brevemente los títulos que en estos pasajes son
otorgados al personaje central del libro de Apocalipsis.
JUAN A LAS SIETE IGLESIAS QUE ESTAN EN ASIA (v. 4) “Juan a las siete iglesias que están
en Asia”. Con estas palabras Juan nos advierte a quienes este libro es
dirigido. En primer lugar, esta revelación es entregada a las siete
iglesias, que según la tradición Juan pastoreaba. El nombre de ellas
aparece en el verso 11 de este capítulo. Efeso, Esmirna, Pérgamo,
Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. El capítulo dos también nos da
estos mismos nombres.
Estas fueron
iglesias literales, ubicadas en un región específica del Asia, lo que hoy es
Turquía. Sin embargo, la revelación contenida en Apocalipsis, es también
un mensaje dirigido para los miembros que viven en el tiempo del fin. De
manera que el mensaje de este libro puede ser aplicado a la iglesia universal
de Cristo. El Apocalipsis nos habla de millones de personas salvas de
toda la tierra (Apoc 21:24, 7:9,14).
Juan recibió la orden de escribir en un libro lo que que le sería
mostrado (v.11). La función del profeta era escribir lo que Dios le
revelaba (Jer 36:4,18). “De parte del que es, del que era y que ha de
venir”. Aquí está el saludo de la carta. El saludo no es dado por
el escritor, sino por el mismo Jesús. El se presenta como el que es, el
que era y a de venir. Pasado, presente y futuro. En el verso
ocho se repite estas mismas palabras, agregando que “El es el Alfa y la
Omega”. Según el verso once, él es el Primero y el Ultimo. Alfa es
la primera letra del alfabeto griego y omega es la última. Jesús está
proclamando su eternidad (ver Heb 1:10-12). “Y que ha de venir”. El
énfasis de Apocalipsis, como el de toda la Biblia, es la segunda venida de
Cristo a la tierra. El Apocalipsis nos va describir diferentes facetas de
cómo esta va a suceder.
“De parte de los siete Espíritus que están ante su trono”. El saludo no es únicamente de parte de Jesús, sino también del Espíritu Santo. En Apocalipsis 4:5, volvemos a encontrar esta expresión. Ante el trono de Dios hay siete lámparas, que son los siete Espíritus de Dios. Esto es una representación del Espíritu Santo (Zac 4:2,5,10). Según Génesis 1:1, el Espíritu se movía sobre la faz de la tierra. El es el que se encarga de que la revelación llegue al hombre (2Ped 1:19-21).
DE PARTE DE JESUCRISTO, EL
TESTIGO FIEL (v. 5-8) “El
Testigo Fiel, primogénito de los muertos y de los reyes de la tierra”.
Jesús es un testigo fiel por el hecho de que se hizo carne (Jn 1:1).
Vivió con nosotros por más de 33 años. El es capaz de leer el corazón y
la mente (heb 4:13). Jesús es el primogénito de los muertos, por el hecho
de haber resucitado por él mismo. Es por causa de Cristo que los otros
muertos resucitarán ( 1Cor 15:20-23). El tiene las llaves del sepulcro y
de la muerte (Apoc 1:18). En su segunda venida, todos los que han creído
en él resucitarán (Jn 11:25, 1Tes 4:13-14). Jesús también es llamado el
primogénito de sus hermanos (Ro 8:29). El primogénito de la creación de
Dios (Col 1:15-16). El es el creador y sustentador de todo lo
creado. El también es el primogénito de los reyes de la tierra. Su
reinado no tendrá fin (Dan 2).
“Y nos constituyó en un reino de sacerdotes”. El sacrificio de Cristo hizo posible que nuestros pecados fueran perdonados. Además Jesús nos da el estatus de sacerdotes. El nuevo pacto nos da el derecho de entrar directo al trono de Dios (Heb 4:15-16, 1Ped 2:9). “He aquí que viene con las nubes de los cielos”. Esta expresión se repite varias veces (vv. 4, 8). Es el evento más importante de la historia de este planeta. “El que era, el que es y el que ha de venir”. Estos tres tiempos podemos analizarlos así: era, como el cordero que fue inmolado. Es, como el sumo sacerdote. Ha de venir, como el Rey de reyes y Señor de señores. Que hermoso es saber que Jesús está por venir. Qué Dios nos ayude a estar en pie, o resucitar cuando eso suceda.
El libro de
Apocalipsis es escrito en condiciones muy especiales. Vamos a considerar
la manera en la cual Juan recibe esta revelación. ESTABA
EN LA ISLA DE PATMOS (v. 9-11) “Estaba en la isla de Patmos”. Como sabemos el autor del libro es
Juan. Este apóstol estaba exiliado en la isla de Patmos. Fue
exiliado a ese lugar en el año 94 DC. Esta isla fue usada por Roma para
la explotación de minas. “Por causa de la Palabra de Dios y el testimonio
de Jesús.” La causa de su deportación se debió a su testimonio público de
Jesús. Juan había dado testimonio de lo que había visto y oído (1Jn
1:1-4). Dios lo escogió para esta labor hermosa. “En un día del
Señor caí en éxtasis”. Fue en un día de sábado que Dios dió sus primeras
revelaciones a Juan. La Biblia nos dice que el día del Señor es el sábado
(Mt 12:8, Ex 20:8-11). Los profetas experimentaban períodos de éxtasis,
eran tomados en visiones y sueños (Dan 8:27, 7:1,2).
VI A UNO SEMEJANTE AL HIJO DEL HOMBRE (v. 12-13) “Y entre los
candelabros vi a uno semejante al Hijo del Hombre”. Por el contexto de
los pasajes del 11-20, Jesús es el que habla con Juan. Recordemos que el
Apocalipsis es la “revelación de Jesucristo”. Antes que Juan empiece a
escribir, Jesús se le revela en visión. Para Juan tuvo que ser muy grato
volver a escuchar a su Maestro. Juan ve a Jesús caminar entre siete candelabros
de oro. Según el verso 20, los siete candelabros representan las siete
iglesias. La iglesia es la “luz del mundo” (Mt 5:14-16). La iglesia
es la que posee la luz del evangelio contenida en la Palabra (Sal
119:105). A la iglesia se le confió la evangelización de las naciones (Mt
28:18-20). La iglesia no brilla con luz propia (Jn 8:12, 12:46).
Esta imágen de Jesús andando en medio de los candelabros ilustra su cuidado y
su protección sobre la misma. El dijo que las puertas del infierno no
prevalecerían contra ella (Mt 16:18-19).
UNA VISION DEL HIJO
DEL HOMBRE (v. 13-20)“Vestido de una ropa que llegaba hasta sus pies”.
Esta visión presenta a Jesús con ropas sacerdotales. Explicamos que
Apocalipsis está lleno de imágenes del Antiguo Testamento. Daniel también
tuvo una visión de Jesús semejante a la que tuvo Juan (Dan 10:4-9). Los
sacerdotes se ceñían sus ropas con una “cinta de oro” (Ex 28:4). “Su cabeza y
sus cabellos eran blancos”. El color blanco es muy usado en el libro de
Apocalipsis para representar a Dios, o su justicia (Apoc 6:2, 19:11, 7:9, 13, Dan
7:9, Is 1:18). “Ojos como llama de
fuego, sus pies como el bronce bruñido y su voz como estruendo de muchas
aguas”. Sus ojos pueden penetrar toda oscuridad. Sus pies han
transitado por el dolor y el sufrimiento. Su voz denota claridad, poder
(Apoc 10:3). Tenía en su diestra siete
estrellas”. Las siete estrellas representan a los ángeles de las siete
iglesias (v.20). Estas estrellas están en su mano derecha. La
palabra ángel además de referirse a ángeles literales, también infiere
mensajeros que anuncian la buenas nuevas. En este caso a los miembros de
las iglesias que comunican la revelación recibida (Apoc 2:1, 8, 14:6-7). “De su boca salía una espada aguda de dos
filos”. La espada de dos filos representa la Palabra (Heb 4:12). El
es la Palabra hecha carne (Jn 1:1). El es la autoridad suprema. El
tiene el poder de decidir la suerte de las naciones (Apoc 19:15). “Su rostro era como el sol”. Jesús
está glorificado. Ha recibido la gloria que había depuesto al venir a la
tierra. Esa gloria y majestad será manifestada en su segunda venida a la
tierra y en la tierra nueva (Apoc 6:12-17, Mt 24:30, 22:5). Juan cuando
lo contempló cayó como muerto. Lo mismo le pasó a Daniel y a Pablo (Dan
10:1-11, Hech 9). Juan tuvo el privilegio de verlo en toda su gloria y
majestad. Jesús le asegura a su siervo que vive para siempre y lo anima a
escribir lo que le va a ser revelado. “Escribe las cosas que has visto”.
Juan recibe la orden de escribir. La visión que ha tenido de Jesús le ha
de acompañar el resto de la revelación. CONCLUSIÓN: Al igual que Juan un
día tendremos el privilegio de ver a Jesús en toda su majestad y gloria.