* La Bestia

Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en los cuernos diez diademas, y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.  Y la bestia que vi era semejante  a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león.  Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad (13:1,2).

Tanto en Daniel como en el Apocalipsis una bestia siempre representa un estado político, nunca una persona.  Pero cada rey, emperador o gobernante,   en su tiempo, representa esa  nación.  Primeramente tenemos que ver que esta bestia sale del mar, que representa “naciones, pueblos y lenguas”.  El mar donde se mueve toda la historia bíblica es el Mediterráneo, o “la gran mar”.  Así que no tenemos que buscar a la bestia fuera de esa área.

El animal descrito en esta visión es mixto, o sea, tiene parte de tres animales distintos:  león, leopardo y oso.  Este no es un símbolo apocalíptico nuevo, ya que en Daniel 2, la estatua que soñó Nabucodonosor era de cuatro metales distintos.  Esto nos obliga a ir a Daniel 7, donde vemos cuatro bestias que se relacionan con la bestia de Apocalipsis 13.

* Las Cuatro Bestias de Daniel 7

El profeta vio a un león, y el ángel le dice que representa a Babilonia, que en el año 606 AC  llegó a ser un gran imperio.   Las  dos  alas  son símbolo de celeridad.  Con Nabucodonosor, Babilonia llegó al cenit de su gloria y riqueza.  Muerto el rey, le sucedió en el trono su yerno Nabonido.  Este puso a reinar en la ciudad de Babilonia a su hijo Belsasar.   Este  joven,  amante de las fiestas y el vino, debilitó el imperio.  Por eso  la profecía pone al león perdiendo sus alas y recibiendo un corazón de hombre.  Si un hombre con corazón de león es uno fuerte y valiente, un león con corazón de hombre es uno debilitado.  El capítulo 5 de Daniel se presenta la fiesta de Belsasar, y la caída de Babilonia, evento histórico que sucedió en el año 538 AC.

La segunda bestia es como un oso con tres costillas en la boca y representa el reino unido de los Medos y los Persas.  Aunque los muros de Babilonia parecían inexpugnables,  el ejército invasor desvió el cauce del río Éufrates, y por el lecho seco que cruzaba la muralla, los ejércitos Medo-Persas lograron la caída de Babilonia.

La tercera bestia era como un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas.  La interpretación del ángel era que esa bestia representaba al imperio Griego.  En el año 331 AC. las tropas griegas al mando de Alejandro Magno, derrotaron a los Persas en Arbelas.

Hasta aquí las tres partes de la bestia de Apocalipsis 13.  Pero las bestias son cuatro.  La cuarta era una que no tenía parecido a animal alguno.  El profeta la describe como una “bestia espantosa y terrible”.  Esta bestia es un símbolo de Roma, que en el 168 AC. pasó a ser el reino más poderoso y duradero.  La bestia de Apocalipsis 13   es una combinación de las tres primeras.  Juan no ve rasgos de esta bestia porque sencillamente, ella representa al imperio reinante en sus días y está íntimamente relacionada con la cuarta bestia de Daniel 7.  Mientras la cuarta bestia es destruida, a las tres primeras se les prolongó  la vida “hasta cierto tiempo” (Daniel 7:12).  Esa es otra razón por la cual la bestia de Apocalipsis 13 tiene parte de las tres primeras.

 

* El Cuerno Pequeño

Hay un detalle interesante en la cuarta bestia.  Esta tiene 10 cuernos, que representan las naciones que se formaron en el territorio del imperio romano, después de su caída en el 476 DC.  Luego aparece entre los cuernos otro cuerno pequeño, que crece y crece hasta hacerse mayor que los otros.  Este cuerno tiene ojos y boca que hablaba grandezas y quitó tres de los primeros cuernos.

Después que el ángel le da a Daniel una explicación general de las bestias, el profeta insiste en que se le dé más detalles sobre la cuarta bestia y el cuerno que crece. El ángel le dice:

La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será más grande que todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, y la hollará, y la despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes, y tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros, y a tres reyes derribará.  Y hablará palabras contra el altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo (Daniel 7:23-25).

Estos versos de Daniel son paralelos a las características de la bestia de Apocalipsis 13.  Veamos otros detalles dados en los primeros dos versos de Apocalipsis 13.  La bestia tiene diez cuernos, los cuales son los mismos de la  cuarta bestia de Daniel 7, o sea, las 10 naciones que se formaron luego de la caída de Roma.  Veamos las similitudes del cuerno de Daniel y la bestia de Apocalipsis:

EL CUERNO DE DANIEL 7

* Hablará palabras contra El Altísimo (verso 25)
* A los santos del Altísimo quebrantará (verso 25)
* Y entregados serán en mano hasta tiempo, tiempos y la mitad de un de un tiempo (verso 25) 3 ½ años = 1260 días[años]

LA BESTIA DE APOCALIPSIS 13

* Y abrió su boca en blasfemias contra Dios (verso 6).
* Y le fue dado hacer guerra contra los santos y vencerlos (verso 7)
* Y le fue dada potencia de cuarenta y dos meses (v. 5) 42 X 30 = 1,260 días (años)

Hay una característica de la cuarta bestia de Daniel 7 que no aparece en la bestia apocalíptica.  Esta es el atrevimiento de mudar “los tiempos y la ley”.  Esta obra del Anticristo hay que destacarla, pues es una de las cosas más terribles que este poder se ha atrevido a ejecutar.

No cabe la menor duda que tanto Daniel como Juan están escribiendo sobre el mismo poder.

* Las Siete Cabezas

Las siete cabezas de la bestia hay que descifrarlas con detalles.  Donde único se presenta una explicación del significado de estas cabezas es en Apocalipsis 17, donde aparece otra bestia, la cual, como esta que estamos estudiando, tiene características similares al dragón del capítulo 12.  Como vimos al explicar la caída de Lucifer en el capítulo anterior, los aliados especiales de Satanás son a menudo presentados con sus  mismas características.  Veamos la interpretación de las cabezas:

Aquí hay mente que tiene sabiduría.  La siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se asienta la mujer.  Y son siete reyes.  Los cinco son caídos, el uno es, y el otro aun no es venido (Apocalipsis 17:9,10).

Juan escribió en el año 96 DC.  En ese tiempo el imperio reinante, o el que “es” se refiere a Roma pagana.  Los cinco “caídos” son: Egipto, Asiría, Babilonia, Medo-Persia y Grecia.  El que “aún no es venido” es el Anticristo.

La bestia o Anticristo existe desde el principio del mundo, porque, antes que ningún poder político, el Anticristo es Satanás.  Pero él ha usado siempre a los poderes políticos contra Dios y su pueblo.  En ese sentido, podemos considerar a Egipto como la primera bestia.  Egipto fue el primer imperio que cautivó al pueblo de Dios.  Alguien podía preguntar por qué Daniel pone en primer lugar a Babilonia. Sencillamente, porque Babilonia era el poder reinante en su tiempo.  En el capítulo 8, Daniel dice que tuvo la visión, “en el año tercero del rey Belsasar”, que corresponde al año 538 AC, o sea el último año de Babilonia como poder mundial.  Ese mismo año, Babilonia cayó en mano de los Medo-Persas, y “Darío de Media tomó el reino” (Daniel 5:31).  Por eso el profeta pone en conflicto a los reinos de Persia y Grecia, representados por el carnero y el macho cabrío, en la visión del capítulo 8.

Asiría es la segunda cabeza, lo que quiere decir que, en su tiempo, ese imperio era la bestia o Anticristo.   Fueron los Asirios quienes desafiaron al Dios de los Hebreos y el reino que llevó cautivo a Israel.

La tercera cabeza de la bestia apocalíptica es Babilonia.  En el libro de Daniel vemos que este imperio fue el que cautivó al reino del Sur, Judá.  El capítulo 3 de Daniel muestra como el rey de Babilonia hizo una inmensa estatua de su dios y obligó a todos a adorarla, aunque halló resistencia de parte de los tres jóvenes hebreos.  Recordemos que Babel fue el lugar donde se erigió la torre con el propósito de desafiar a Dios. Desde entonces Babilonia ha sido símbolo de idolatría y hechicería.

Fue en Babilonia que se originó la llamada astrología científica.  El primer horóscopo data del año 410 AC. Desde entonces esta seudo ciencia ha llenado el mundo y en nuestros días se ha hecho muy popular y ha enriquecido a los astrólogos farsantes.  Ningún otro reino ha sido tan terrible como Babilonia, al punto que su nombre está asociado a la hechicería, la idolatría y a todas las ciencias ocultas.  La “ramera” de Apocalipsis 17 tiene por nombre “Babilonia la grande, la madre de las rameras y las abominaciones de la tierra”.

La cuarta cabeza es Medo-Persia.  Este imperio que siguió a Babilonia continuó el cautiverio del pueblo de Dios.  Bajo este imperio, surgieron reyes que de alguna forma fueron benignos con los Judíos.  Destacamos a Ciro, Darío y Artajerjes.  Vemos su obra en los libros de Esdras, Nehemías, Ester y Daniel.  Pero no todo fue color de rosa para os Judíos.  Los Persas no siempre favorecieron a los hijos de Israel.  Lo más  triste es como esa cultura afectó a los Judíos.

La quinta cabeza es Grecia.  Fue bajo este imperio que Antíoco Epífanes emprendió una persecución contra los Judíos, provocando la rebelión de los Macabeos.  La religión griega, con sus múltiples dioses y diosas, se impuso en el mundo.  Los Romanos adoptaron los dioses griegos, aunque poniéndole nombres latinos.

Roma es la sexta cabeza.  Ningún otro reino fue tan cruel como Roma.  Primero con los Judíos  y luego con los cristianos.  Al igual que Antíoco, los romanos profanaron el templo de Jerusalén.  Nerón fue el primer emperador que la emprendió contra los cristianos.  Le siguieron, Domiciano, Trajano, Adriano, Marco Aurelio y Diocleciano, entre otros.  Por más de dos siglos, Roma destruyó a cerca de un millón de cristianos.

La séptima cabeza es el último Anticristo, sucesor de Roma pagana.  Este reino es el más largo de todos, ya que comenzó en el siglo 6to. y perdurará hasta que Cristo venga y se enfrente cara a cara con él (Apocalipsis 19:19).

Al final del verso 2 del capítulo 13,  dice que “el dragón le dio (a la bestia) su poder, y su trono, y grande autoridad”.  El “dragón”, aunque es símbolo de Satanás, también puede representar a los más fuertes aliados de él.  Aquí representa a Roma pagana, quien cedió su trono al Anticristo.

El capítulo 17 de Apocalipsis menciona un octavo, “que es de los siete”, lo cual representa el reavivamiento del Anticristo, luego de su “herida de muerte”.  Esos detalles serán presentados en el comentario del mencionado capítulo.

 

* Los Diez Cuernos

Luego de la caída de Roma en el año 476, las diez tribus bárbaras se dividieron el territorio  del imperio.  Estas fueron las naciones que formaron la Europa occidental, representada por lo diez cuernos de la bestia:

Muchos han tratado de interpretar el significado de la bestia o Anticristo.  Algunos teólogos católicos y protestantes han asociado a la bestia con Roma o alguno de sus emperadores, especialmente a Nerón.  El problema con esta interpretación es que la bestia cuarta de Daniel 7 representa a Roma, así que el cuerno no puede ser el mismo imperio.  Algunos de estos religiosos también han tratado de interpretar a la cuarta bestia de Daniel 7 con Antíoco Epífanes.  Imposible, ya que Cristo pone a la “abominación espantosa”, la cual es el mismo Anticristo, como que vendrá en algún momento durante la era cristiana (Mateo 24:15).

Hay quienes han identificado a la bestia con Hitler, el Comunismo, Ronald Wilson Reagan (por tener tres nombres con 6 letras), y a muchos otros.  La mayoría de los evangélicos, sobre todo los pentecostales, dicen que el Anticristo o la bestia ha de surgir en el tiempo de la gran tribulación, luego del  “rapto”.   Fallan  también,  ya  que Pablo habla del  “hombre de pecado”, que ellos mismos dicen que es el Anticristo, como un personaje que ha de venir antes de la segunda venida de Cristo (2 Tesalonicenses 2:1-4).  Entonces,

¿Quién es la Bestia?

 

 

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