14.Como nacer de nuevo

“Descubriendo los Misterios de Genesis - Un Estudio sobre el Principio y el Fin en la Biblia” es un curso Biblico que tiene como proposito explicar las grandes profecias de la Biblia desde la perspectiva del libro de Genesis. Usted se maravillara de la forma clara, sencilla y profunda en que el pastor Esteban Bohr explica estas profecias.En esta página podrá escuchar el tema o puede también bajarlo a su computadora para que lo pueda estudiar. Son 38 temas en esta página empezaremos con el primer tema “El dia casi olvidado”


14.Como nacer de nuevo

Como nacer de nuevo

Como nacer de nuevo

Nuevamente quiero saludar en forma muy especial a todos los que han venido a este local para estudiar este tema tan importante, Como Nacer de Nuevo.

Quiero también saludar a aquellas personas que están viendo por televisión, vía satélite. Un saludo muy cordial. Nos alegra mucho que se hayan unido a nosotros para este tema tan importante.

Queremos comenzar nuestro estudio en el libro de Génesis, el capítulo 1 y el versículo 26. Se está hablando aquí de la creación del hombre y quiero que noten algo muy especial.

Dice: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre" y ahora escuchen bien, "a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra".

El punto que quiero recalcar en este versículo es que, según Génesis 1:26, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Física, mental, espiritual, y moralmente a imagen de Dios.

Es mas, encontramos en el evangelio según San Lucas en el capitulo 3 y el versículo 38, que Adán era miembro de la familia de Dios. Noten lo que dice. Es la conclusión de la genealogía de Cristo. "Hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios".

Es decir, a imagen y semejanza de Dios, Adán y Eva eran miembros de la familia de Dios.

Eran hijo e hija de Dios. La Biblia nos dice también en el capitulo 1 y el versículo 31 de Génesis que al final de la semana de la creación, "vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto".

Es decir, para comenzar nuestro estudio queremos notar, en primer lugar, que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios.

En segundo lugar, era hijo de Dios, miembro de la familia de Dios.

Y en tercer lugar, todo lo que Dios hizo era bueno.

Es decir, no había ninguna inclinación hacia el mal, no había ni una sola mancha de mal en el corazón de nuestros primeros padres, de Adán y Eva. Pero luego viene la tragedia del pecado.

Y se realiza un cambio muy interesante en el ser humano.

Noten lo que dice Génesis 5:1-3. Siempre cuando leemos la Biblia debemos leerla con cuidado porque a veces se nos escapan algunos detalles que son muy importantes.

Esto está describiendo la genealogía de Adán, después del pecado de Adán.

Noten el versículo 1. "Este es el libro de las genealogías de Adán.

El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo".

Fíjense que se repite otra vez que el hombre fue hecho a semejanza de Dios. "Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el hombre de ellos Adán, el día en que fueron creados". ¿Se dan cuenta que cuando fueron creados, fueron creados a imagen y semejanza de Dios? Pero ahora noten el versículo 3 después del pecado. Dice: "Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set".

No sé si están captando algo interesante aquí. Un detalle que muchos posiblemente podrían pasar por alto.

Nos dice que cuando Adán pecó y tuvo un hijo, el hijo estaba a imagen y semejanza del Adán pecaminoso.

Ya no se dice que estaba ¿a imagen y semejanza de quién? A imagen y semejanza de Dios.

Es decir, ahora los descendientes de Adán estaban a semejanza del Adán caído, del Adán pecaminoso.

Según la Biblia hay algo malo con nuestro primer nacimiento. Algo pasó cuando Adán y Eva pecaron y nos transmitieron a nosotros una naturaleza mala. Por esa razón es que nos dice el Señor Jesucristo en San Juan 3:3 y 5 las siguientes palabras.

Dice, hablando Jesús a Nicodemo. "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios". Y luego el versículo 5 dice esto: "Respondió Jesús: De ciero, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios".

Si tenemos que nacer de nuevo es porque hay un problema con nuestro primer nacimiento.

Es decir, cuando nosotros nacemos de Adán hay algo problemático con nuestra naturaleza. Es decir, nosotros nacemos en la familia de los perdidos.

Nacemos en la familia del primer Adán, el Adán pecaminoso.

Noten lo que dice 1 San Juan 3:10. Solamente hay dos familias en este mundo y quiero que noten claramente como la Biblia anuncia estas dos familias.

Dice: "En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo".

¿Cuántas familias hay? Hay dos familias. ¿Y cuántos padres? Dos.

"En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios". Es decir, hay dos familias. La primera familia es la familia del Adán que pecó.

Y la segunda familia es la familia de Dios a la cual pertenecía Adán antes de que Adán pecara.

Es decir, todos nosotros, y posiblemente no les guste lo que voy a decir, pero es la verdad, todos nacemos en este mundo miembros de la familia de Satanás.

Miembros de la familia del primer Adán. Miembros de la familia de los pecadores. Y si no nacemos de nuevo, Jesús dice que no podemos ni ver, ni podemos entrar en el reino de Dios. Nacemos en la familia de los perdidos.

En la familia del primer Adán. Ahora, nos dice el apóstol San Pablo en Efesios 2:1-3 la situación en la cual nos encontramos nosotros.

 

Dice aquí: "Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais" noten esto, "muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire", es decir Satanás, "el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia", y ahora viene la parte clave, "entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos", y ahora escuchen, "y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás".

 

Este texto nos dice que todos nosotros somos hijos de la ira. Porque todos nosotros nacemos en la familia de los perdidos. Nacemos en la familia de Satanás.

Nacemos en la familia del primer Adán. David el salmista, nos explicó un poco mas detenidamente este problema que tenemos con nuestro primer nacimiento.

Díganme ustedes, si nuestros primer nacimiento estuviera bien no tendríamos que nacer de nuevo. Sí. Hay algo problemático con nuestro primer nacimiento. Nacemos en la familia equivocada, en otras palabras. La familia del Adán caído.

El salmista en el Salmo 51 y el versículo 5 nos explica un poco el problema con el cual nosotros nacemos.

Dice allí en el Salmo 51:5, hablando David. "He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió" ¿qué? "en pecado me concibió mi madre". Es decir que, cuando nosotros nacemos, nacemos inclinados al mal.

Cuando nosotros nacemos, nacemos con una naturaleza pecaminosa, con una naturaleza humana carnal, con una naturaleza humana egoísta, que por sí misma no puede hacer el bien.

Nacemos en otras palabras, esclavos. Somos esclavos de la familia de Satanás.

De la familia del primer Adán. Y como nacemos con una naturaleza pecaminosa el resultado es que pecamos.

El problema que tenemos no es con los pecados que cometemos sino con la naturaleza carnal que nos lleva a cometer esos pecados.

Es decir, que el problema no está primordialmente con las acciones malas que desempeñamos, sino con el poder precursor, la carne, el egoísmo, la naturaleza pecaminosa que nos impulsa a cometer esas malas acciones.

Noten lo que dice en Romanos 8:7 sobre este asunto, sobre esta naturaleza carnal con la cual nacemos.

Que si no nacemos de nuevo no vamos a ver ni vamos a entrar al reino de Dios.

Dice: "Por cuanto los designios de la carne" esa es la naturaleza carnal, caída, inclinada hacia el mal con la cual nacemos, "por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios ni tampoco pueden".

Es decir, nacemos con una naturaleza carnal que no puede sujetarse a la ley de Dios. No puede hacer el bien.

Porque tenemos una naturaleza humana que está inclinada hacia el mal.

Entonces lo que pasa es que nuestra naturaleza carnal peca, y cuando pecamos nos hacemos culpables ante Dios.

Déjenme explicarles que no somos culpables de tener una naturaleza pecaminosa.

Esa la heredamos cuando nacemos.

Nos hacemos culpables cuando escogemos pecar.

El problema es que con la naturaleza pecaminosa yo no puedo sino pecar.

Ese es el problema que yo tengo cuando nazco en la familia del primer Adán.

El apóstol San Pablo lo explicó muy claramente en Romanos 7:18 y 19. Y yo creo que todos podríamos decir que esta ha sido nuestra experiencia.

Dice: "Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien"; fíjense lo que dice Pablo, en mi carne, en mi naturaleza carnal no mora el bien, "porque el querer el bien está en mí", yo quiero hacer el bien, "pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago".

Una naturaleza pecaminosa nos lleva a pecar, y cuando pecamos nos hacemos culpables delante de Dios.

Nos hacemos reos de muerte, porque la paga del pecado es muerte.

¿Cuántos de ustedes algunas veces han tenido la experiencia que dicen algo en un momento de ira y luego después dicen: "¿Y por qué yo dije eso? Qué cosa tan ridícula haber dicho eso". ¿Les ha pasado alguna vez esa experiencia? ¿Quieren que les diga cuál es el problema?

 

Jesús lo expresó en Mateo 12:34, no lo voy a buscar porque ustedes lo conocen. Jesús dice: "de la abundancia del corazón, habla la boca". Es decir, si usted tiene la naturaleza carnal sentada en el trono del corazón, el resultado es que por la boca, salen esas palabras. El problema no es con las palabras, el problemas es con la naturaleza pecaminosa de donde se desprenden esas palabras.

El Señor Jesucristo lo expresó también de esta forma.

"Por sus frutos los conoceréis".

Cuando un árbol de aguacate produce naranjas hay un problema serio. Pero el problema no es con las naranjas, el problema es con el árbol. Cuando un árbol produce mal fruto, el problema no es con el mal fruto, el problema es con la naturaleza del árbol.

Y así somos nosotros. El problema es que tenemos la naturaleza pecaminosa, que se expresa en actos pecaminosos. Esos actos pecaminosos nos hacen culpables delante de Dios.

Es decir, tenemos un doble problema.

Problema #1: Tenemos una naturaleza carnal que peca. Un poder en nuestros miembros que nos lleva a pecar.

Y entonces cuando peco, acumulo culpa delante de Dios por haber quebrantado la Santa Ley de Dios.

Y lo más triste es que todos estamos en el mismo bote.

Porque en Romanos 3:10 nos dice: "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno".

Y en Romanos 3:23 dice: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios".

Es decir, en este mundo, la naturaleza carnal, egoísta, pecaminosa, de todo ser humano, se ha expresado en acciones de pecado que nos hacen culpables delante de Dios.

Noten Romanos 3 y el versículo 19 para que se den cuenta que todos somos culpables, porque hemos permitido que la naturaleza carnal se exprese en actos pecaminosos.

Dice en el versículo 19 de Romanos 3: "Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios".

Es decir, hemos nacido en la familia del primer Adán, el Adán caído. Heredamos de él una naturaleza pecaminosa. La naturaleza pecaminosa se expresa en actos de pecado y cuando pecamos nos hacemos culpables delante de Dios. ¿Y cuál es la recompensa que merecemos? Romanos 6 y el versículo 23 nos dice: "Porque la paga del pecado" ¿es qué? "Porque la paga del pecado es muerte", y luego dice "mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro".

La primera parte es la que me interesa especialmente ahora. Cuándo la naturaleza humana peca el resultado es que somos culpables, y como somos culpables ¿merecemos qué cosa? Merecemos morir.

Por eso nos dice que todos los que nacen en la familia del primer Adán son reos de muerte.

Noten 1 Corintios 15:22. Nos dice allí el apóstol San Pablo unas palabras muy significativas que son ciertas.

Dice: "Porque así como en Adán" ¿todos qué? "Todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados".

Ahora estamos preocupados mayormente por la primera parte del versículo. "Que en Adán " ¿todos qué? "En Adán todos mueren".

Es decir todos nosotros nacemos en la familia del Adán caído con una naturaleza pecaminosa.

La naturaleza pecaminosa se expresa en actos de pecado.

Cuando cometemos actos de pecado, el resultado es que acumulamos culpa delante de Dios porque hemos quebrantado su ley.

Cómo somos culpables delante de Dios, ¿merecemos qué cosa? Merecemos la muerte, "porque la paga del pecado" ¿es qué? "La paga del pecado es muerte".

Es decir, es un problema pertenecer a la familia del primer Adán.

Es un problema estar a imagen y semejanza del Adán caído.

Necesitamos en otras palabras cambiar de familia.

Ahora, uno o dos puntos mas antes de que vayamos a ver la solución de este problema.

Cuando nosotros nacemos en la familia de Adán, nosotros nacemos esclavos.

No somos miembros de la familia de Dios cuando nosotros nacemos.

Nacemos miembros de la familia de Satanás.

Nacemos como miembros de la familia de los perdidos.

Nacen esclavos de la naturaleza pecaminosa que se expresa en actos de pecado.

Y como somos esclavos y no hijos de Dios, sino hijos del Adán caído, el resultado es que nosotros no podemos heredar nada de lo que pertenece a Dios, porque un esclavo no hereda nada.

Son los hijos los que heredan, ¿verdad que sí? Y como no somos hijos de Dios, estamos a imagen y semejanza del primer Adán, no tenemos derecho de heredar nada de lo que pertenece a Dios.

Ahora resumamos lo que hemos estudiado.

Nacemos hijos de Adán en nuestros primer nacimiento.

Nacemos a imagen y semejanza del Adán caído.

Heredamos una naturaleza pecaminosa que se expresa en actos pecaminosos.

Cuando pecamos, acumulamos culpa delante de Dios.

Nacemos esclavos de la naturaleza pecaminosa.

Como resultado no podemos heredar nada de lo que pertenece a Dios, y somos reos de muerte.

Desesperadamente necesitamos cambiar de familia.

¿No creen que sería bueno cambiar de familia? Porque esta familia no nos da nada bueno.

Ahora, la buena nueva es que Dios nos ha dado una manera en que podamos cambiar de la familia del Adán caído a la familia de otro Adán.

Noten Romanos 5:18, 19. Fíjense que aquí el apóstol Pablo nos está hablando de dos Adanes.

¿Sabían ustedes que hay dos Adanes?

El primero, que dañó todas las cosas, a cuya familia pertenecemos, que heredamos todo lo malo de él, la muerte, no heredamos nada de lo que pertenece a Dios, heredamos una naturaleza pecaminosa, pecamos, culpa, muerte, todas cosas malas.

Pero hay un segundo Adán y Dios nos da la opción de cambiar de familia.

Noten Romanos 5:18,19. Dice: "Así que, como por la trasgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida".

¿Ven como se está comparando Adán con Jesús? Versículo 19: "Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos".

¿Cuántos Adanes hay? Dos.

El primero, el Adán pecaminoso, a cuya familia pertenecemos cuando nacemos.

Pero hay otro Adán que cambia nuestro estatus delante de Dios.

Ahora, la pregunta clave es, ¿cómo podemos nosotros cambiar de una familia a otra familia? Cómo podemos cambiar de la familia de los condenados a la familia de los justificados? ¿De la familia que son reos de muerte a la familia de los que serán reos de vida? ¿Cómo podemos nosotros cambiar de familia?

La Biblia tiene la respuesta. Y es que Jesús tuvo que venir a este mundo para rescatar lo que perdió el primer Adán. Vino como el segundo Adán. Como Jesús creó a todos los seres humanos, él podía ocupar el lugar de todos los seres humanos.

Ningún otro ser humano podía hacer eso porque nosotros no creamos a todos los seres humanos. Jesús creó a todos, y como creó a todos, Jesús podía ofrecerse para tomar el lugar de todos.

Y lo lindo es que la Biblia nos dice que el Señor Jesucristo murió en la cruz. Y cuando el Señor Jesucristo murió en la cruz, pagó por todos los pecados de la raza humana. Cuando Jesús fue sepultado, sepultó todos los pecados de la raza humana. Y cuando resucitó, resucitó a novedad de vida junto con toda la raza humana.

Ahora, algunas personas dicen: "Pastor yo no entiendo lo que usted está diciendo, ¿qué el Señor Jesucristo, murió por todos los pecados, fue sepultado con todos los pecados y resucitó libre del pecado que había sido sepultado en el sepulcro, resucita a novedad de vida y que nosotros estamos incluidos en él?" Exactamente. Ahora ustedes dicen: "¿Cómo es eso que estamos incluidos en él?"

Permítanme explicar que yo no enseño que todas las personas se van a salvar.

Porque alguno dirá: Si los pecados de todo el mundo fueron pagos por Jesús entonces todo el mundo se va a salvar. No, no, no. Permítanme explicarles. Ustedes conocen ese texto famoso de la Biblia, Juan 3:16, el más famoso de todos, donde dice: "Porque de tal manera amó Dios" ¿a quién? "Al mundo". ¿Por cuántos pecados murió Jesús? 1 Juan 2:2 dice que no murió solo por los pecados nuestros sino que murió por los pecados de todo el mundo.

Jesús pagó por los pecados todos, los que se han cometido, los que se están cometiendo y los que faltan por cometer. Jesús pagó toda la deuda completa. Por eso dice: "Por que de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito".

Jesús fue enviado a este mundo para cargar los pecados de todo el mundo. Para pagar la deuda de todos nosotros.

Pero mucha gente no lee la segunda parte del versículo. La segunda parte de Juan 3:16 dice: "Para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna".

Es decir, ese texto incluye a todos, pero excluye a los que rehúsan creer en Jesús. Permítanme ilustrar lo que quiero decir.

Cuando llega la fecha de aniversario, mi esposa y este servidor, que dicho sea de paso tenemos dos, el 17 de Noviembre y el 23 de diciembre.

Y ustedes dirán, "¿se casaron dos veces?" No, nos casamos por lo civil y luego por la iglesia, porque así es en Venezuela donde nos casamos.

Lo interesante es que cada año en el aniversario yo voy al almacén y le compro un regalo a mi esposa. Debemos hacer eso como esposos, ¿verdad que sí? Voy y compro el regalo, se lo traigo a mi esposa. Yo pregunto, ¿ese regalo cuánto cuesta? ¿Cuánto costó? Ustedes dicen: "esa pregunta está problemática". ¿A mí me costó?

Supongamos que le compré un regalo de 100 dólares. ¿Me costó a mí, tuve que pagarlo? Claro que sí. ¿Cuánto le costó a ella? Nada.

Yo pregunto, ¿ella tiene la opción de recibirlo o rechazarlo? Ella puede decir, "¿100 dólares nada mas? Yo quería un Rolex".

Podría decir eso, ¿verdad que sí? Es decir, aunque yo compré el regalo y lo pagué ella tiene la opción de rechazarlo.

El Señor Jesucristo pagó por todos los pecados de la raza humana. El precio fue su preciosa sangre. Pero nosotros tenemos la opción de decirle no a Jesús si queremos.

Podemos escoger quedarnos en la familia del primer Adán y condenarnos.

O podemos escoger recibir el regalo que Jesús pagó, el regalo de la salvación, el perdón de nuestros pecados, podemos recibir eso y salvarnos. Jesús pagó por todos los pecados pero solo los que reciban el pago finalmente serán salvos.

Ahora, algunos dirán: "Pero Pastor, ¿yo necesito hacer qué para cambiar de familia? Bueno, aquí es que vamos a llegar a un punto crucial, porque vamos a llegar a la señal del nuevo nacimiento.

Vayan conmigo a Romanos 6:4-6, y vamos a leer en primer lugar el versículo 3 y luego vamos a leer del 4 al 6. ¿Saben cómo cambiamos de la familia del primer Adán a la familia del segundo Adán. Dios nos ha dado un rito muy especial. ¿Saben cuál es ese rito?

El bautismo. ¿Saben que en el bautismo es que cambiamos de familia?

El viejo Adán queda enterrado. Y luego cuando salgo de las aguas salgo miembro de la nueva familia. Interesante.

Noten lo que dice Romanos 6 y el versículo 3. "O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Ahora, escuchen bien lo que pasa en el momento del bautismo. Esto es maravilloso. Cuando yo me bautizo, en ese momento, Dios me mira y me dice: "Aceptaste el regalo que compró Jesús".

El bautismo es el momento cuando oficialmente acepto el regalo.

Dice: "Aceptaste el regalo". Es decir, "yo te miro a ti como si tú hubieras estado en esa cruz con Jesús. Yo te incluyo a ti sepultado con Jesús. Yo te incluyo a ti resucitado con Jesús. Yo te miro a ti sentado a la diestra de Dios con Jesús", como dice en el libro de los Efesios. Es decir, "no te miro a ti, sino te miro a ti en él". Tú estás incluido en él.

Ahora tú eres miembro de la familia de él. Has cambiado de la familia del primer Adán a la familia del segundo Adán. Es decir, toda nuestra culpa, el problema de la culpa que hemos acumulado por los pecados que cometemos, toda la culpa queda sepultada en el agua, y ahora el pago que ofreció Jesús es el pago que he recibido.

Así que ya no tengo que pagar yo. Pero hay más.

Noten Romanos 6 y el versículo 4. Si Dios nos quitara la culpa, si ya no fuéramos culpables, pero nos deja esa naturaleza pecaminosa ahí sola, ¿vamos a seguir todo el tiempo qué? Pecando.

Porque la naturaleza pecaminosa se va a seguir expresando en actos pecaminosos. Así que Dios nos da una segunda bendición.

No solamente sepulta nuestra culpa, cuando recibimos el regalo de Jesús, sino que también nos da, en el momento del bautismo, un poder especial, para que ese poder pueda amortiguar y vencer esa naturaleza carnal.

Noten Romanos 6:4-6. "Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo", fíjense, cuando somos bautizados somos incluidos en él, "a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado".

Es decir, cuando yo recibo el regalo que Jesús dio, el momento oficial cuando lo recibo es cuando soy bautizado. Saben que el bautismo es una repetición de lo que hizo Jesús en miniatura. Porque Jesús murió, fue sepultado y resucitó. Cuando yo soy bautizado, Dios me mira a mí y dice, "OH, tú moriste allá con él, ya él pagó. Tus pecados fueron sepultados con él. Yo te miro como si tú hubieras estado allá en ese sepulcro. Ah, y él resucitó. Yo te considero resucitado con él".

Es decir, yo soy incluido en Jesús. Ahora llego a ser miembro de la familia de Jesús. Es decir, el bautismo nos prodiga una doble bendición.

En primer lugar, quita toda la culpa del pecado. Todos los pecados de los cuales soy culpable, son sepultados en las aguas.

Y en segundo lugar, Dios me imparte un poder especial para amortiguar y vencer la naturaleza pecaminosa, el Espíritu Santo.

Vamos a notar un poco mas detenidamente eso en San Juan 3 y los versículos 5 y 6.

Volviendo a la conversación que tuvo el Señor Jesucristo con Nicodemo.

Dice allí en los versículos 5 y 6: "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no" ahora escuchen bien, "que el que no naciere de agua", es el momento que los pecados son sepultados, "el que no naciere del agua" ¿y del qué? "Y del Espíritu", fíjense que también el Espíritu está incluido en el bautismo, "no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es"; es decir, cuando nacemos de Adán, nacemos carnales, pero cuando somos bautizados del agua y del Espíritu, dice: "Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es".

Noten también lo que dice Hechos 2:38, como Dios se encarga de dos cosas. Se encarga de la culpa del pecado en el bautismo y se encarga también del poder del pecado en nuestra naturaleza pecaminosa que nos quiere llevar a pecar. Hechos 2 versículo 38 después que el apóstol San Pedro predicó este magnifico sermón en el día de Pentecostés, dice, voy a leer el versículo 37 para el contexto y luego el 38.

"Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo", y ahora escuchen la doble bendición del bautismo, dice: "para perdón de los pecados"; eso es cuando nos quita la culpa, "y recibiréis el don del Espíritu Santo".

Es decir, cuando yo soy bautizado, Dios me mira a mí y me dice: "Not guilty, no eres culpable, eres inocente, porque Jesús ya pagó y porque al bautizarte tú estás aceptando el pago que él hizo. Estás aceptando el regalo. Pero más, como él resucitó de los muertos y está vivo, ahora yo te imparto el Espíritu Santo para que puedas vencer el pecado en tu vida".

Es decir, nos da el poder de la justificación y nos da el poder de la santificación, y ahora llegamos a pertenecer, ya no a la familia del primer Adán, condenados, sino que ahora cambiamos de familia en el bautismo. El bautismo es la ceremonia de adopción.

Si usted quiere adoptar un hijo, usted no sale a la calle y dice: "Ese me gusta, me lo voy a llevar para la casa". Ah, ah, tiene que pasar por una ceremonia oficial, y entonces cuando pasa por la ceremonia oficial, ese niño ahora es suyo.

Lo mismo sucede con Dios. Cuando somos bautizados, Dios considera eso, la ceremonia oficial de adopción. Los dos hermanos Hernández que bautizamos esta mañana, ahora fueron adoptados. Ya no son de la familia del primer Adán, sino que son de la familia del segundo Adán. ¡Gloria a Dios! Es decir, en el bautismo cambiamos de familia.

Noten lo que dice en el libro de Gálatas, capítulo 3 y los versículos 26 y 27. El apóstol Pablo tenía esto supremamente claro.

Dice allí: "Pues todos", ahora escuchen bien, "pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos". ¿En qué momento es que llegamos a estar revestidos de Cristo y llegamos a ser hijos de Dios? Dice: "¿todos los que habéis sido qué? "Bautizados en Cristo".

Es decir que cuando somos bautizados Dios nos dice: "Este es mi hijo amado, esta es mi hija amada. Ya no eres del primer Adán, sino que eres de la familia del segundo Adán". ¡Gloria a Dios! Y ahora fíjense, que llegamos a pertenecer a la familia de Dios y somos hijos de Dios.

Noten Gálatas 4:6. Dice: "Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!" Es decir, que ahora nosotros podemos clamar, ¡Abba Padre! Porque somos miembros de la familia de Dios.

Noten lo que nos dice Juan 1:12, 13. Jesús tiene algo muy interesante que decir en cuanto a este asunto.

Dice aquí: "Mas a todos los que le recibieron", es decir, los que recibieron a Jesús, los que le aceptaron el regalo, "mas a todos los que le recibieron", escuchen bien, "a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"; ¿qué pasa con los que creen en su nombre, son hechos qué cosa? Hijos de Dios.

Y ahora escuchen el versículo 13: "Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón", que eso es lo de nuestro primer nacimiento, "sino de Dios". Cuando recibimos a Jesús, cuando creemos en su nombre, cuando somos bautizados, ya no nacemos de varón, no nacemos de la carne sino que nacemos hijos e hijas de Dios.

¿Y ahora saben lo que es interesante? Ahora como yo soy hijo e hija de Dios, y escuchen bien, la única forma de llegar a ser hijo o hija de Dios es llegando a ser hermano o hermana de Jesús.

El único verdadero Hijo de Dios es Jesús, el único fiel. Y cuando Jesús fue bautizado el Padre dice: "Este es mi Hijo amado".

Pero fíjense lo lindo, cuando yo recibo a Jesús, ahora Jesús no se avergüenza de llamarme hermano, según Hebreos el capítulo 2.

Jesús ahora dice: "Tengo un hermano, tengo una hermana" Fíjense, ya tiene un hermano, una hermana nuevos que bautizamos aquí en nuestro culto de esta mañana.

Entonces Jesús viene con mucho orgullo, orgullo sano, y le dice al Padre: "Padre, tengo un nuevo hermano y una nueva hermana. Y el Padre dice: "¿De verdad? ¿Cómo se llaman? Bueno, se llaman Benjamín y Alicia. Y entonces el Padre dice: "¿Benjamín y Alicia son hermano y hermana tuyos? Entonces si son hermano y hermana tuyos entonces son hijos míos también".

Por eso Jesús dijo: "Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie viene al Padre sino por mí". Llegamos a pertenecer, en otras palabras, a la familia de Dios. Ya no somos de la familia de Adán. Nos hemos deshecho de la culpa. Nos hemos deshecho del poder del pecado a través del poder del Espíritu Santo. Nos hemos unido a una nueva familia.

Y ahora como ya no somos esclavos según Galatas 4 sino que somos hijos, ¿tenemos derecho de qué? Tenemos derecho de heredar todo lo que pertenece a Dios.

Noten lo que dice Romanos 8:16, 17. El apóstol San Pablo nos dice que ahora cuando somos hijos podemos heredar todo lo que pertenece al Padre, porque ahora somos hijos e hijas de Dios en Jesús.

Dice: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados".

Es decir, si somos hijos vamos a heredar lo que pertenece a nuestro Padre. Es decir, vamos a heredar con nuestro Señor Jesucristo porque ya no somos esclavos sino que somos hijos.

Noten lo que dice también Galatas 4:7. Nos tiene la misma idea en cuanto al hecho de que ahora podemos heredar lo que pertenece a nuestro Padre Celestial.

Dice: "Así que ya no eres," ¿qué? Cuando somos bautizados, "ya no eres esclavo", porque el capitulo anterior habla del bautismo.

Dice: "Ya no somos esclavos, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo". En Romanos 8:32 por eso nos dice que si Dios envió a su hijo, estuvo dispuesto a dar a su hijo, "¿cómo no nos dará entonces también con él todas las cosas?"

Y ahora fíjense lo que es interesante. Ahora llegamos a ser una nueva creación. Yo pregunto, cuando Adán y Eva fueron creados, ¿eran una nueva creación? Claro que sí.

Y luego Adán pecó. ¿Necesitamos otra vez nacer de nuevo y ser creados de nuevo? Sí.

Y cuando pasamos por el bautismo, somos una nueva creación. Porque estamos ahora a imagen y semejanza ¿de quién? De Dios.

Porque estamos en la familia del segundo Adán, de Jesús.

Noten lo que dice en 2 Corintios 5:17 y 18. Fíjense que terminología interesante.

Dice: "De modo que si alguno está en Cristo", ¿cómo es que llegamos a estar en Cristo? Todos los que habéis sido bautizados de Cristo estáis vestidos. Aquí dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es". Claro, porque nacimos en una nueva familia. Tenemos un nuevo Padre. Estamos a imagen de nuestro nuevo padre a través de Jesús. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación".

Es decir, somos nuevas criaturas cuando nos unimos a Jesús a través del bautismo. ¿Y saben lo que es interesante? Ahora llegamos a estar a imagen y semejanza de Dios como al principio antes de que Adán pecara.

A través de Jesús, no en nosotros mismos sino a través de él.

Noten lo que dice en Romanos y el capítulo 8 y el versículo 29 para que se den cuenta que lo que les estoy diciendo es la verdad. Aquellas personas que están viendo vía satélite se dan cuenta que aquí usamos es la Sagrada Escritura, aquí usamos pura Biblia, porque la Biblia tiene poder. Palabras humanas no tienen poder.

La Biblia tiene poder. Noten lo que dice Romanos 8:29.

Dice allí: "Porque a los que antes conoció también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos".

Es decir, que el Señor Jesucristo nos ha re-creado a su imagen y por lo tanto según dice en este versículo, "él es el primogénito entre muchos hermanos. El es el hermano mayor, por así decirlo, y nosotros somos sus hermanos y hermanas menores. Pero tenemos la imagen de él, la misma imagen porque pertenecemos a la misma familia y venimos del mismo Padre. ¡Qué gloriosas promesas nos aporta Dios a nosotros! Claro, que en nuestro estatus somos nuevas criaturas pero cada día tenemos que pasar por un proceso de transformación. ¿Verdad que sí?

Es decir, la imagen se está formando en nosotros ante Dios. Nosotros tenemos la imagen de Cristo Jesús, porque nos hemos unido a él a través del bautismo, pero en la vida práctica, cada día tenemos que ser transformados para llegar a ser mas y mas empíricamente en nuestra vida práctica como Jesús.

Por eso dice en 2 Corintios el capítulo 3 y el versículo 18: "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor".

En realidad lo que dice el versículo, en el idioma original dice, "estamos siendo transformados de gloria en gloria". Y la palabra que se usa allí es la palabra metamorfoo, transformado. Es decir, se realiza una metamorfosis.

¿Saben lo que es una metamorfosis? Es cuando un gusano se transforma en mariposa. Dice, ¿ese era gusano? Así somos nosotros. Erramos gusanos de la familia del primer Adán. Pero cuando nacemos de nuevo, nacemos lindas mariposas, por así decirlo. Porque la mariposa es mucho mas linda que un gusano. ¿No les parece?

Es libre para volar y es hermosa. ¿Y saben lo que sucede? Cada día transformados. La culpa eliminada. El poder amortiguado. Perteneciendo a una nueva familia libres de esclavitud. Miembros de la familia de Dios. Con el derecho de heredar todas las cosas. Hechos a la imagen de su Hijo. De día en día siendo transformados de gloria en gloria a su misma semejanza. ¿Y saben lo que sucede?

Como en Adán, el primer Adán todos mueren, en el segundo Adán, todos los que están en la familia de él, serán vivificados.

Es decir, ahora en vez de muerte heredamos ¿qué cosa? "Heredamos la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro". ¡Qué glorioso es el bautismo! Fíjense qué interesante, que la mejor forma de entender el bautismo es desde la perspectiva de los dos Adanes.

Y para eso hay que volver a Génesis. Porque Adán se menciona en Génesis. El apóstol Pablo cuando habla de los dos Adanes está regresando al libro de Génesis.

Es la mejor forma, entender el mensaje de la Biblia volviendo a Génesis. Ahora en nuestra ultima parte del tema solo les voy a mencionar los versículos. Son asuntos técnicos pero son muy importantes.

La gente hace la pregunta, Pastor, ¿cómo me debo bautizar? ¿De qué modo? Dicen, ¿cuándo me debo bautizar? ¿A qué edad? Permítanme compartir con ustedes algunos versículos aquí, sin leerlos. Ustedes los tienen en la lista que han recibido.

En primer lugar de como debemos bautizarnos. Hoy en día hay iglesias que bautizan por aspersión.

Es decir, echan un poquito de aguita en la cabeza de los bebés. O bautizan algunos por infusión, es decir, le echan mas agua sobre la cabeza. ¿Es ese el bautismo válido según la Biblia? No.

Déjenme mencionarles que se han conseguido bautisterios en Europa que demuestran que en los primeros siglos de la historia de la iglesia cristiana se bautizaba la gente por inmersión.

Solo mas adelante por tradición y por conveniencia entró la idea de que mejor no mojar a la gente, mejor echarle un poquito de agua en la cabeza. Romanos 6:4 nos dice que el bautismo es una sepultura. ¿Cuántos de ustedes han visto una sepultura echándole un poquito de polvo en la cabeza de alguien? No. Una sepultura es debajo de la tierra.

El bautismo es una sepultura bajo el agua. Y fíjense que lindo lo que ha hecho Dios. No podría haber escogido un mejor símbolo de morir al pecado, ser sepultado y resucitar, que el bautismo. ¿Saben por qué? Porque cuando una persona está allá arriba, ha muerto al pecado y ahora sepulto a esa persona, y por lo menos mientras están debajo del agua dejan de respirar.

Es como si tuviera una mini-muerte. Y luego cuando salen del agua, ah, respiran de nuevo. Porque simbólicamente han muerto y resucitaron con Jesús. Son incluidos en el Amado, en otras palabras. Romanos 6:4 dice que el bautismo es una sepultura.

Marcos 1:9-11 dice que Jesús entró al agua y salió del agua cuando fue bautizado. No estaba en la ribera del Jordán con Juan el Bautista echándole un poquito de agua bendita en la cabeza. Entró y salió.

En Juan 3:23 dice que Juan bautizaba en Enón porque había allí mucha agua. No hubiera necesitado mucha agua si estaba bautizando por aspersión. Además de eso en Hechos 8:38 y 39 cuando Felipe bautiza al Eunuco Etíope, dice que Felipe y el Eunuco entraron al agua y salieron del agua. Es decir, el bautismo válido es una sepultura debajo del agua, para salir y resucitar a novedad de vida. Pero surge la pregunta, ¿cuándo debe bautizarse una persona?

Muchas iglesias bautizan infantes, bebés. Eso es una tradición humana. Eso no es mandato divino. Todas las personas que nosotros conocemos en la Biblia que se hayan bautizado, se bautizaron adultos. Se bautizaron ya conociendo la verdad. Permítanme mencionarles algunas condiciones para bautizarse.

Mateo 28:19, 20, dice que uno tiene que llegar a ser discípulo y tiene que recibir enseñanza. Un bebé no puede hacer eso.

En Hechos 2:38 dice que debemos arrepentirnos. Un bebé no se puede arrepentir.

En Mateo 3:6 dice que debemos confesar nuestros pecados. Un bebé no puede confesar sus pecados.

En Marcos 16:16 dice que el que cree en el Señor Jesucristo y fuere bautizado será salvo. Necesitamos creer. Un bebé no puede creer. Todas las personas en la Biblia que fueron bautizadas fueron bautizadas por inmersión.

Escúchenme bien los que me están viendo vía satélite por televisión. Los apóstoles todos fueron bautizados por Juan el Bautista adultos. Jesús tenia 30 años cuando fue bautizado. El apóstol San Pablo se bautizó cuando se convirtió al Señor Jesucristo. Los tres mil en el día del Pentecostés todos eran adultos. El carcelero de Filipos era adulto. El Eunuco Etíope era adulto. No hay caso en la Biblia de un infante que se haya bautizado.

Solamente cuando la iglesia adoptó la idea del pecado original, que hay que quitar muy temprano en la vida el pecado original para que el bebé no se vaya al limbo o para que el bebé no se vaya al infierno si no fue bautizado fue que se introdujo la idea de que hay que bautizar bebés. Pero no es bíblico.

No está en armonía con la Palabra de Dios. Escuchen bien. El bautismo es de crucial importancia.

Marcos 16 y el versículo 16 dice: "El que creyere y fuere bautizado será salvo". ¿Es suficiente creer nomás? "El que creyere y fuere bautizado este será salvo". Y al eunuco Etíope, el apóstol Pablo le dijo: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa".

Hechos 16:30-33. y dice allí que inmediatamente después que el carcelero y su familia creyeron en Jesús recibieron enseñanza, dice ahí en Hechos 16, dice que el apóstol Pablo los bautizó. Creyeron y fueron bautizados.

Jesús dijo que si no nacemos del agua y del Espíritu, el agua es el bautismo de agua, el Espíritu Santo es el que recibimos en el momento del bautismo, no podemos ni ver ni podemos entrar al reino de Dios.

Y en Mateo 3:16 y 17 está el bautismo de Jesús. Jesús es nuestro gran ejemplo. ¿No creen que Jesús es el ejemplo? Jesús no tuvo que bautizarse, porque Jesús no conoció pecado. El no tenia que sepultar ningunos pecados y resucitar en novedad de vida. El fue concebido por el Espíritu Santo. Pero Jesús se bautizó para darnos un ejemplo de la importancia tan grande que tiene el bautismo.

Colosenses 1:18 nos dice que la iglesia es el cuerpo de Cristo.

En 1 Corintios 12:13 y 14 dice que somos bautizados y así nos unimos al cuerpo de Cristo. Es decir, que el bautismo es el paso de entrada a la iglesia. La iglesia es el cuerpo de Cristo y nosotros somos bautizados y nos unimos al cuerpo de Cristo a través de este rito. Es decir, el bautismo significa dos cosas.

Significa unión con Jesús y significa unión con su iglesia o con su cuerpo, por si acaso alguno uno dice: Bueno, yo me quiero bautizar y quiero unirme a Jesús pero no quiero unirme a la iglesia.

En Hechos 2 y el versículo 27 dice que la gente era bautizada y cada día eran añadidos mas y mas a la iglesia. Se unían a Jesús y se unían a la iglesia. Quiero terminar terminar mencionando al apóstol San Pablo.

Ese hombre que persiguió y mató a los hijos del Señor Jesucristo, luego en el camino a Damasco el Señor Jesucristo le dijo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dios mandó a Saulo a encontrarse allá con Ananias y Ananias le dijo a Saulo ¿por qué te detienes? Levántate, bautiza, y lava tus pecados.  Que esa sea nuestra experiencia.

 


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