* La segunda iglesia:  Esmirna

Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna:  el primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto (2:8):

Esmirna quiere decir “Mirra”, y según esta substancia tenía que ser machacada para que diera su agradable olor, esta iglesia habría de ser perseguida.  El período de esta iglesia va desde el año 100 en que murió el último de los apóstoles, hasta el edicto de Milán, en el 313.

Por el estado de persecución en que vivía la iglesia de esta época, Cristo se presenta a ella como el “que estuvo muerto y vivió”.  El ejemplo supremo de Jesús, que dio su vida para salvar a los pecadores, sería imitado por los creyentes que darían sus vidas por la causa de Cristo.

Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino sinagoga de satanás (2:10).

La iglesia de Esmirna era rica en el conocimiento de Cristo, rica en los dones del Espíritu Santo, rica en obras de fe.  Se  menciona a los “judíos” en sentido figurado.  En los tiempos de los apóstoles y algunos años después, los creyentes en Cristo eran tenidos como una secta dentro del judaísmo, como eran los Zelotes, los Esenios y las más conocidas:  los Fariseos y los Saduceos.  Fue en Antioquía donde primeramente llamaron Cristianos a los seguidores de Jesús.   En una ocasión a Pablo se le dijo que era príncipe de “la secta de los Nazarenos”.  Pero podemos entender que la expresión “Judíos” del texto que estamos considerando se refiere a cristianos, a participantes del grupo de creyentes.

Ya para el segundo siglo era común ver distintos grupos que surgieron de la iglesia cristiana.  Como vimos en el período anterior, ya en tiempos de los apóstoles se podían notar disensiones y herejías en medio de la iglesia.  Mientras Jesús mencionó “falsos Cristos  y falsos profetas” (Mateo 24:24),  Pablo menciona a los que habrían de apartarse después que los apóstoles faltaran (Hechos 20: 29-31).  Pedro habla de “falsos doctores (maestros) que introducirán encubiertamente herejías de perdición”.  Estos disidentes, según el apóstol, surgirían en medio de los creyentes (2 Pedro 2:1).  Juan menciona por nombre a “Diótrefes”, quien quería ser el principal entre los hermanos y que llegó hasta a rechazar aun a los que Juan enviaba (3 Juan 9,10).  No nos extrañemos, pues, que en la iglesia surjan herejes y apóstatas.

La época de la iglesia de Esmirna es, posiblemente, una de las  más difíciles para los creyentes, pues comenzó a entrar el elemento pagano de forma mucho más fuerte que en el período anterior.  Aquí surgen las más peligrosas herejías, muchas de las cuales aún hoy son creídas y aceptadas por el grueso de los grupos llamados cristianos.

Ya para mediados del siglo segundo, y para que no se les asociara con los judíos, algunos grupos cristianos fueron poco a poco alejándose de muchos principios de la Palabra de Dios.  Fue un tiempo en que surgieron muchos de los llamados “padres de la iglesia”, cuyos escritos forman parte de la “tradición patrística”.  Desgraciadamente, muchos de estos bebieron de las fuentes contaminadas del paganismo.  Esta “tradición” es aceptada por la iglesia de Roma como si fueran los Escritos Sagrados de la Biblia.  También en este tiempo surgieron otros “evangelios”, “epístolas” y “apocalipsis”  apócrifos que  hoy forman un volumen tan grande o más que el Nuevo Testamento.  Basados en estos escritos fraudulentos, hoy se pone en entredicho las Escrituras canónicas por modernos teólogos y maestros.

No temas nada lo que vas a padecer.  He aquí el diablo echará de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días.  Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida (2:10)

Nuevamente se hace referencia las persecuciones. Se menciona un período de diez días.  Esta es la primera mención de una profecía de tiempo en el Apocalipsis.  Tanto en este libro como en el de Daniel se mencionan varias profecías de este tipo.  Según Ezequiel 4:6 y Números 14:34, Dios nos da días por años en las profecías.  Entonces, estos diez días de Apocalipsis 2:10 representan diez años y son los últimos años de persecución bajo Diocleciano, del 303 al 313.

En el llamado “sé fiel hasta la muerte”, Cristo vuelve a recalcar las persecuciones de este período,  cuando se cree que cerca de un millón fueron martirizados.  Pero para aquellos que sean fieles “hasta la muerte” les aguarda “la corona de la vida”, que es la eternidad en la tierra renovada.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  El que venciere, no sufrirá daño de la muerte segunda  (2:11).

“La muerte segunda” se refiere al castigo final para los impíos (Apocalipsis 21:8).  A pesar de que , debido a influencias paganas, la iglesia adoptó la creencia de la inmortalidad del alma, lo cierto, bíblico y razonable, es que los malos recibirán su castigo luego de ser resucitados después del milenio.  Es en su cuerpo que recibirán el castigo.  El texto de Apocalipsis 20:9 dice que  tanto Satanás como los impíos serán “devorados”.  Pero los fieles no han de temer, la muerte segunda no es para ellos.  Al contrario, podrán disfrutar de la vida eterna e inmortal con Cristo por edades sin fin.

 

Primera iglesia "Efeso"

 

 * La tercera iglesia: Pérgamo

 

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