10 PREGUNTAS PARA LOS CREYENTES EN LA INMORTALIDAD DEL ALMA


1o. – ¿Por qué Jesús dice a Sus seguidores que iba “preparar lugar” para ellos, pero la énfasis sobre la ocupación de dichas moradas no es cuando ellos mueren y sus almas van para el cielo para ocuparlas, pero el momento de su reunión con Él cuando venga en gloria al final (Juan 4:1-3)?

Obs.: La opinión popular es que por ocasión de la muerte, las almas de los fallecidos parten para el cielo, cuando se encuentran con Jesús y todos los demás que se fueron allá antes. Con todo, parece muy extraño que Jesús no diga nada sobre esas moradas estar disponibles antes del tiempo de Su regreso, dejando implícito que solamente entonces llevará los Suyos con Él para ocupar dichas moradas.

2o. – ¿Por qué, cuando confortando las hermanas de Lázaro, además de haber utilizado la metáfora del sueño—“nuestro amigo Lázaro duerme. . .”—Él no les dijo que el fallecido estaba en la gloria celestial, pero les indicó la esperanza de la resurrección futura (Juan 11:17-27)?

Obs.: Entre personas religiosas es común confortar los enlutados diciendoles como el fallecido está bien, disfrutando en felicidad las bienaventuranzas de un mundo mejor, lejos del sufrimiento y dolor de esta vida. Con todo, este no es el cuadro en el diálogo durante la muerte de Lázaro, tanto de parte de Cristo cuanto de las enlutadas hermanas. El tema de la conversación entre ellos no es la presunta destinación celestial del fiel seguidor de Cristo, pero la FUTURA resurrección de los muertos.

3o. – ¿Cuando Cristo resucitó Lázaro, después que Su amigo estaba muerto por cuatro días, acaso lo trajo del cielo, infierno o purgatorio? Si fue del cielo, le hizo una maldad por traerlo nuevamente a esta tierra de sufrimiento. Se fue del infierno (improbable porque él era un seguidor del Maestro), Él le concedió una segunda oportunidad de salvación, lo que es antibíblico.

Obs.: La lógica de esta pregunta es muy clara: Lázaro se levantó de la tumba y no trajo ninguna información sobre la vida del allá. Si tuviera algo para contar, sin duda ello sería del mayor interés y Juan evangelista estaría muy contento de reproducir sus palabras y testimonio en su evangelio.

4o. – ¿Por qué Cristo y Pablo igualmente enfatizan que los muertos resucitarán cuando oigan la voz del arcángel y la trompeta divina, siendo despiertos del sueño de la muerte (Mateo 24:30; 1 Tesalonicenses 4:16), cuando se piensa que sus almas vienen del cielo, infierno, purgatorio, por supuesto bien despiertas, para reincorporar?

Obs.: La metáfora del sueño es constante tanto en el Viejo cuanto en el Nuevo Testamento, representando la muerte. En vista de los claros textos que discuten la inconsciencia de los muertos (que “no alabarán” al Señor—Salmo 115:17) se puede notar por qué tal metáfora es usada, como en el Salmo 13:3—“duerma de muerte”; en Daniel 12:2, muchos “que duermen en el polvo de la tierra”; Juan 11:11, “Lázaro duerme”; 1 Tes. 4:13, “los que duermen”; 1 Cor. 15:18, “los que durmieron en Cristo. . .” es porque durante la muerte la condición de INCONCIENCIA prevalece para los que murieron. Otros textos claros sobre eso: Salmo 146:4; Eclesiastés 9:5,10; Isaías 38:18,19; 1 Reyes 2:10; 1 Reyes 11:43; Job 14:10-12; Jeremías 51:39.

5o. – ¿Por qué Pablo, cuando discute específicamente y en detalle, en 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Coríntios 15, como será el encuentro final de los redimidos con el Salvador, jamás describe almas viniendo del cielo, o doquiera, para reincorporar?

Obs.: Tal como en el comienzo de la historia humana no hay cualquier “alma inmortal” introducida en el hombre original, nada es también dicho sobre almas que vienen del cielo, infierno o purgatorio para reincorporar cuando los que se fueron aparecen durante la resurrección.

6o. – Pablo también dice a los tesalonicenses que ellos no debían se entristecer por sus amados que “durmieron”, y concluye con la recomendación: “Por tanto, aleantaos los unos a los otros con estas palabras” (vs. 18). Él nunca dice que ellos ya disfrutaban las bendiciones celestes, pero estaban durmiendo y serían despiertos. ¿Por qué sus palabras de aliento se inspiran en la prometida resurrección, no de que las almas de sus queridos estarían en el cielo?

Obs.: Esta pregunta es también de claridad indisputable. La consolación procedería de la esperanza de la resurrección, no del hecho de que los que “duermen” ya estarían disfrutando las glorias del cielo.

7o. – Pablo dice claramente que sin la resurrección de los muertos—-confirmada y garantizada por la del propio Cristo—“los que durmieron en Cristo perecieron” (1 Cor. 15:16-18). ¿Por qué tendrían perecido, ya que se piensa que sus almas estarían en el cielo?

Obs.: El tema dominante del capítulo es la resurrección de los muertos-—“Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó” (1 Cor. 15:16). Así, la lógica de la pregunta es muy obvia. En 1 Tesalonicenses 4:14 es dicho que Cristo traerá “juntamente en Su compañía los que duermen”, pero el tenor del texto y de la enseñanza bíblica global es de que Él no los traerá del cielo, pero de las sepulturas (ver Juan 5:28, 29; Daniel 12:2).

8o. – Más adelante, en el mismo capítulo, Pablo confirma lo que dijo en los vs. 16 a 18, enfatizando que él arriesgó morir peleando con bestias en Efeso, dejando implícito que si muriese también tendría perecido (vs. 32). ¿En su comentario, “comamos y bebamos, porque mañana moriremos” no indica él que sin la resurrección no hay cualquier esperanza de vida eterna?

Obs.: A la luz de la pregunta anterior, tenemos una irrefutable evidencia de que Pablo no pensaba sobre un “alma inmortal” yendo para el cielo cuando muriese, pues no abrigaba tal esperanza. Su expectativa es expresada en 2 Tim. 4:6-8 donde él habla de “aquel día” cuando esperaba recibir su eterna recompensa. Para Pablo, no fuera por la resurrección, ni valdría la pena vivir, pues la muerte representaría el fin de todo. Es interesante examinar también los vs. 30 y 31: “¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? Os aseguro, hermanos, por la Gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero”. La idea de muerte/resurrección sin nada de intermedio es por demás clara.

9o. – ¿Por qué Job habla de su esperanza de ver a su Redentor “en mi carne”, cuando finalmente Él “Se levantará sobre el polvo”, y no que iba verlo cuando su alma fuese para el cielo (Job 19:25)?

Obs.: En el capítulo 14 el patriarca Job aplica un golpe mortal sobre la creencia en la inmortalidad del alma, comparando la muerte con las aguas del mar que se van, o del río que se agota y seca. Ahora él enfatiza que su expectativa es ver su Redentor solamente cuando Él Se levanta sobre la tierra (la segunda venida Cristo) y cuando tiene su cuerpo de vuelta, no que su alma vaya para el cielo.

10o. – ¿Por qué las palabras “alma” y “espíritu” aparecen tantas veces en la Biblia, en distintos sentidos y contextos, pero nunca son acompañadas por los adjetivos “inmortal”, “eterno”, “perpetuo”, además del hecho de que en vez de declarar que el alma nunca muere, lo que leemos es sobre muerte del alma, tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento?

Obs.: Un hecho embarazoso para los dualistas cristianos es que no se sabe de ningún pueblo pagano, del presente o del pasado, que tenga renunciado a la creencia en almas y espíritus (incluso atribuyendo eso a cosas tales como volcanes, ríos, florestas y animales) para creer que “vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo mal, a resurrección de condenación” (Juan 5:28, 29). La creencia en la resurrección final de todos los muertos es una característica del genuino cristianismo, que no debería aceptar nociones de orígenes paganas claras. Esto es resultado de la primera mentira que fue proferida sobre este planeta: “No moriréis” (Gén. 3:4).

 

10 Ponderaciones Sobre la Naturaleza y Destino Humanos