* El Libro Sellado

Y vi en la mano derecha  del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos (5:1).

El libro que sostiene el Padre en su diestra es mas bien un rollo.  Los 7 sellos impiden ver el contenido.  Esto ha hecho que algunos eruditos prefieren traducir “un rollo escrito por dentro, y por fuera sellado con siete sellos”.  Esto es posible, ya que en los tiempos del Nuevo Testamento, los escritores no usaban comas ni otros signos de puntuación.

¿Cuál es el contenido del libro?  Lo que sigue indica que el rollo contiene una historia de los conflictos de la iglesia desde su fundación por Cristo, hasta el fin del tiempo.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz:  ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?  Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.  Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro ni de mirarlo.  Y uno de los ancianos me dijo:  No llores.  He aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.  Y miré y vi que en medio de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados en toda la tierra (5:2-6).

El llanto de Juan se tornó en gozo, al ver a Cristo, el Cordero de Dios, que aparece en escena.  Lo que hace digno a Cristo de venir ante el Padre y tomar el libro para exponer su contenido, es que “ha vencido”.  La victoria de Jesucristo sobre Satanás lo hacen digno.  Él fue inmolado en la cruz para cumplir el plan de salvación que la Divinidad había creado “antes de la fundación del mundo.”  Cristo es el eje de la historia y lo que sigue lo ha de mostrar.

 

De nuevo se presenta el número siete y se lo asocia con los siete Espíritus, que ya vimos que quiere decir la plenitud de la obra del Espíritu Santo. También los 7 cuernos representan el pleno y perfecto poder del Hijo de Dios.  Los 7 ojos simbolizan también la plenitud de la sabiduría o la omnisciencia de Dios.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y  cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, todos tenían arpas, y copas llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (5:7-10).

Ahora  los seres celestiales se postran y adoran al Cordero.  Esto es indicio de que Cristo comparte la adoración por ser parte de la Divinidad.   Pero hay algo nuevo, el Cordero murió para salvar la raza humana caída.  Esa condescendencia de parte de Cristo mueve a estas criaturas a rendirle el homenaje que Él merece.

El incienso es símbolo de “las oraciones de los santos.”  Otras versiones traducen esta expresión como “las acciones justas de los santos”, cosa que no tiene contradicción, ya que las obras de los justos son consecuencia de su dependencia de Cristo y su vida de constante oración.  El hecho que el perfume de incienso suba al cielo, nos asegura que las oraciones que elevamos al trono de la gracia son escuchadas  por el Todopoderoso.

Y miré y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes y los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría,la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.  Y todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza,la honra y la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.  Los cuatro seres vivientes decían:  Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos (5:11-14).

Al visualizar la multitud de ángeles, millones de millones, podemos someramente darnos cuenta de la magnitud del santuario celestial, el cual es descrito por Pablo como “el más amplio tabernáculo.”  El original dice que la cantidad de ángeles son “diez mil veces diez mil”, que es número mayor entre los hebreos. También la epístola a los Hebreos, al mencionar a los ángeles, dice que es una “hueste innumerable”. Estos seres se encuentran en el Santuario   celestial. Esto contrasta  con el tamaño del tabernáculo hecho por Moisés.  Pero recordemos que el santuario terrenal era una copia o bosquejo del celestial.  El tabernáculo hebreo era adaptado a la condición de un pueblo errante.  Pero aun así, era una pieza muy bella que nos anticipa la gloria del ministerio de Cristo.

 

El Santuario

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