El hombre de Tarso.

“Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Filipense3: 7-9).

 

Su Trayectoria.

¿Qué era el apóstol Pablo, ese hombre singular, que escribió uno de los libro más importante que jamás se hayan escrito? Sabemos Que Nació en Tarso, la capital romana de la provincia de Cilicia, la cual pertenece hoy a Turquía, durante del reinado de del emperador César Augusto. En el año 34 de la era cristiana, cuando Esteban fue apedreado, Pablo era un " joven" (Hecho 7:58). Nació judío y en cierto sentido nunca dejó de serlo; más de  20 años después de su encuentro con Jesús, el todavía decía. "Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abrahán, de la tribu de Benjamín, (11:1). Aún más, era "hebreo de hebreo" (Fil.3: 5). Estaba orgulloso de su herencia. Era uno de los judíos de la diáspora, los cuales eran generalmente tenidos en alta estima en la ciudad de donde residían.

 

SU CONVERSIÓN

Cierto día Emprendió un Viaje a Damasco, la capital de Siria. Le tomaría un mínimo de una semana recorre la distancia de unos 200 km que mediaba entre las dos ciudades. Pero lo motivaba una misión muy especial. Antes de salir "respirando aún amenaza y muerte contra los discípulos de Señor, vino al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este  camino, los trajese  preso a Jerusalén" (Hecho 9:1,2). Poco se imaginaba el irreprensible fariseo que en ese viaje su vida y sus planes cambiarían en forma radical y para siempre. En el camino se encontró con Jesús. Él relata lo que ocurrió: (Hecho22: 6-10).

 

Todavía hoy la transformación del corazón es obra de la gracia de Dios, y cuando eso sucede, los ángeles cantan. El apóstol, transformado por el poder de Dios, dedicó con entusiasmo cada día de su vida a la realización de la tarea para cual Dios lo había llamado. No fue fácil sin embargo alguien expresó en forma muy adecuada la determinación  inflexible con la cual él apóstol llevó a cabo su ministerio:

 

Véalo perseguido, arrestado, encarcelado. Vean su espalda desnuda ante el azote. Cinco veces  ha recibido 40 azotes menos uno. Lo puedo ver recogiendo sus ropas sobre su cuerpo lacerado, mientras dice: "De ninguna cosa hago caso". Lo llevan a las afueras de la ciudad. , Lo apedrean y los dejan creyendo que está muerto. "Es mejor que dejes de predicar, te matarán si lo sigue haciendo", le dicen. Sin embargo, a retornar su aliento exclama, "De Ninguna Cosa hago caso".

 

Lo puedo ver más tarde  arrastrado fuera del agua; ha estado un día y una noche en lo profundo del mar; su naturaleza sucumbe; está tendido, desmayado en la playa. El agua chorrea  de sus cabellos. Sus amigos dicen: ¡Ahora sí, jamás volverá a predicar! Pero apena le vuelve el pulso, y vuelve a recobrar su fuerza, otra vez le oigo decir: "De ninguna cosa hago caso."

 

Va a Jerusalén; los profetas le anuncia que será encarcelado. La gente llora ante la idea de no volverlo a ver. Él les dice que en efecto va a Jerusalén, que no sabe lo que le acontecerá allá, sólo que el espíritu le ha indicado repetidamente que le esperan cadenas y prisiones, pero gozosamente declara: "De ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo, sino que acabe la carrera con gozo, y el ministerio que recibi del Señor Jesús, para dar testimonio de la gracia de Dios."

 

Le esperaban cadenas y prisiones. Compareció ante Nerón. Fue condenado a muerte; y desde la oscura celda de su prisión envía, por medio de Timoteo, el mensaje heroico y gozoso: " He Peleado la buena batalla, he guardado la fe. (2 Timoteo 4:7)". Este gran héroe, tanto en su vida como en su muerte fue el apóstol { Pablo} Hizo su obra con una firmeza inamovible. Y a nosotros nos dice: "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo" (1 Co. 11:1).