¿Dónde vive Satanás  con sus huestes malignas?  La teología popular lo ubica en un lugar de llamas que han bautizado con el nombre de infierno.  Con un tridente en su mano, el diablo se pasa hiriendo a las almas de los malos que se retuercen en medio del fuego.  Esta  doctrina medieval es creída por muchos.  Pero la Escritura nos dice dónde es la residencia de Satán y los ángeles caídos.  Pablo nos dice:  “Porque no tenemos lucha contra sangre y (seres humanos); sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires” (Efesios 6:12).  Satán es también llamado “príncipe de la potestad del aire”.  Y es que es ahí donde él vive, en los aires.  Una red de demonios rodea nuestro planeta.

En el libro de Job se nos habla de una reunión, la cual parece que se celebra de vez en cuando en el cielo,  donde están ante  Dios representantes de los mundos habitados. Siendo  que Adán pecó, es Satanás el que se presenta en estas reuniones como representante de nuestro planeta.   A la pregunta de Dios:   “De dónde vienes, Satán”,  el enemigo contesta: “De rodear la tierra y andar por ella” (Job 1:6,7).

Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía:  Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.  Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del  testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta  la muerte (12:10,11).

La caída de Lucifer tenemos que verla en tres faces.  La primera  fue cuando la tierra fue creada y cayeron nuestros primeros padres.  La segunda, después que Cristo ascendió al cielo, cuando Satanás perdió el lugar que le había quitado a Adán como regente de la tierra.  Ahora Cristo es el legítimo representante de la tierra, no sólo porque la creó, sino porque, además, la redimió con su sangre.  Aún falta la final caída, la cual veremos un poco más adelante.  Los versos 10 y 11 se refieren a la segunda caída.  Nada más claro para ver la obra de Satán como acusador que en el libro de Job.  A pesar de la justicia del patriarca, el diablo lo acusaba delante de Dios de que era un hipócrita, que le servía por los bienes que le había concedido.  Aunque ya no puede representar a la tierra en los concilios del cielo, Satanás aún nos acusa, pero ante el Padre tenemos a  nuestro Abogado Cristo Jesús.  Con semejante abogado, nada tenemos que temer.

 

* La Tercera Caida de Lucifer

Por lo cual alejaos cielos y los que moráis en ellos.  ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar, porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo (12:12).

Siendo que Lucifer está confinado a la tierra, sin poder ir a otro lugar en el universo, hay gozo en el cielo.  Pero la tierra tiene que sufrir la presencia del diablo, hasta que llegue el tiempo de la restauración y la destrucción del enemigo.

Vimos las dos primeras caídas de Lucifer.  Este texto habla especialmente de su final caída.  Cuando termine la obra mediadora de Cristo en el santuario celestial y el Espíritu Santo termine su obra intercesora y se retire de nuestro planeta, entonces el diablo descenderá de las regiones celestes donde tiene su habitación para consumar su obra de engaño.  El pueblo de Dios estará especialmente protegido  en el tiempo de angustia, mientras los impíos reciban las siete plagas postreras.  En el capítulo “Las Siete Plagas Postreras” daremos más detalles de el fin del conflicto.

 

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