Estudio 25

26.El Cambio del Sabado al Domingo

27.La Verdad de Dios Echada por Tierra

28.La Ira del Dragon

Una Precisión Profética

Apreciado amigo:

 

Dios se ha dignado dar al hombre angustiado y sin rumbo, el conocimiento anticipado de los hechos descollantes del porvenir, con el fin de fortalecer su fe en la dirección divina que gobierna todas las cosas, para afianzar su fe en las Escrituras como fundamento de su seguridad, y para descorrer el velo del futuro y quitarle las sombras del misterio.

Una visión asombrosa del futuro

Las profecías de la Biblia son el gran itinerario de la humanidad y mapa de los sucesos históricos ; hallarás la época actual enmarcada por la marcha de los tiempos y conocerás el fin de este drama que vive el hombre de nuestro siglo.

 

El profeta Daniel relata una visión profética pasmosa que divide la historia en siete sectores distintos y que anuncia como episodio final un suceso majestuoso, aterrador, que ha de cambiar en forma radical la configuración de nuestra sociedad, iniciando la era de la justicia y del bien.

 

En el año 553 a.C., en el primer año del rey Belsasar, dice Daniel: "Miraba yo en mi visión de noche y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar.  Y cuatro bestias grandes diferentes la una de la otra, subían del mar" (Daniel 7:2-3).

 

En profecía vientos representan guerras, destrucción (Jeremías 25:32-33).  El mar (aguas) simboliza "pueblos, muchedumbres, gentes, naciones, lenguas" (Apocalipsis 17:15).  Bestias significan reinos o potencias (Daniel 7:17,24).  Esto quiere decir que las grandes conmociones sociales y las guerras, al salir del mar de las naciones humanas, harían surgir cuatro potencias sucesivas.

La primera bestia: Babilonia (605 - 539 a.C.)

"La primera era como león, y tenía alas de águila, yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas y fue levantada del suelo y se puso enhiesta, sobre sus pies a manera de hombre y le fue dado corazón de hombre" (Daniel 7:4).  El león como el rey de las fieras era un emblema apropiado del reino babilónico, "hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos" (Isaías 13:19).  Cuando Nabucodonosor rey de Babilonia marchaba hacia la conquista de Jerusalén, Jeremías dijo: "El león sube de su guarida, y el destructor de gentes ha partido" (Jeremías 4:7).

 

El águila como reina de las aves en su movimiento veloz, la toma el escritor sagrado para representar también a los caldeos diciendo:  "Porque he aquí, yo levanto a los caldeos nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.  Formidable es y terrible; de ella misma proceden su justicia y su dignidad.  Sus caballos serán más ligeros que el leopardo, y más feroces que los lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar" (Habacuc 1:6-8).

 

Las proezas guerreras de Babilonia sobrepasaron todos los triunfos de los que habían reinado antes.  Pero las alas que denotan la rapidez de la conquista, iban a serle cortadas a esta bestia y se le daría corazón de hombre.  Cambiaría la naturaleza del Imperio.  La timidez de un hombre reemplazó la rapidez del león.  Perdería su ímpetu conquistador y se haría un reino débil.  Y esto era precisamente lo que estaba ocurriendo bajo el rey Belsasar, en el tiempo en que se dio la profecía, él sería el último monarca.

Segunda bestia: Medo-Persia (539 - 331 a.C.)

"Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así : Levántate, devora mucha carne" (Daniel 7:5).

 

Este oso pesado es el gran Imperio que abatió a Babilonia en el año 539 a.C. y que ocupó el lugar de importancia en el mundo de ese entonces, es decir, este oso era el Imperio de los Medos y los Persas.  "Se alzaba más de un costado que del otro", significa que de los dos pueblos hermanos que constituían el reino, uno debía de tener supremacía sobre el otro.  Y en efecto, esto se cumplió cuando el general Ciro dominó a los Medos y dio comienzo a la preponderancia de la dinastía persa.  "Devota mucha carne".  "Tenía en su boca tres costillas".

 

Este Imperio realizó muchas conquistas y en particular sometió a tres potencias poderosas simbolizadas en las 3 costillas: Babilonia, Lidia, Egipto.  El oso es un animal de movimientos lentos y pesados, por ello era símbolo adecuado de un Imperio enormemente extendido en el mundo de esos días, con un ejército inmenso, en que había contingentes de 57 naciones de marcha lenta, que iba al paso de sus miles de elefantes.

Tercera bestia: Grecia (331 - 168 a.C.)

"Después de esto yo miraba y he aquí otra semejante a un tigre y tenía cuatro alas de ave en sus espaldas: tenía también esta bestia cuatro cabezas; y fue le dada potestad" (Daniel 7:6).

 

Es asombroso ver que 200 años después que Daniel dio la profecía en su cumplimiento, Alejandro Magno organizó sus ejércitos y se lanzó al Asia en una campaña rápida de conquista, y fue sometiendo nación tras nación, desde el Asia menor hasta las fronteras de la India.

 

Bajo su campaña cayeron Siria, Fenicia, Palestina, Egipto, Babilonia y Persia en un período de diez años.  Esta rapidez estaba bien representada en un leopardo que además de ser un animal de andar más ágil, tenía cuatro alas para señalar la velocidad de las vastas conquistas del Imperio Griego.

 

Sin embargo, el leopardo tenía cuatro cabezas o como dice el mismo profeta: "Su reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo" (Daniel 11:4).

 

Cuando Alejandro Magno murió, se desencadenó un sinnúmero de guerras internas entre sus diversos generales lo que dio como resultado la división del Imperio en los cuatro más fuertes generales: Casandro, Lisímaco, Seléuco y Ptolomeo, dando origen a monarquías de tipo oriental, repartiéndose literalmente "por los cuatro vientos del cielo" o sea hacia los cuatro puntos cardinales.

 

Sólo Dios podía bosquejar con tanta exactitud los movimientos descollantes de la humanidad que habían de ocurrir más de dos siglos después, y trazar con tanta precisión el itinerario que seguirían los Imperios universales en el mapa del tiempo.

 

Cuarta bestia: Roma (168 a.C. - 476 d.C.)

Las escenas del profético relato que vamos a ver a continuación han despertado en nosotros un interés renovado e intenso, porque van acercándose a nuestro tiempo para proyectarse luego hacia una época que sigue siendo futura.

 

Dice el profeta: "Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro, devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos".  "Entonces tuve deseos de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce que devoraba y desmenuzaba y las sobras hollaba con sus pies." Y "Dijo así” (el ángel que le explicaba al profeta): “La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferentes de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará" (Daniel 7:7, 19, 23).

 

El Imperio Romano cumple con cada detalle de la descripción que Daniel hizo siglos antes.

 

La bestia era "espantosa y terrible y en gran manera fuerte".  Roma fue más fuerte que los imperios anteriores con preponderancia mundial.  Su poderío sobrepasó a los otros en lo militar, político y económico.  Su carácter fue espantoso y terrible porque fue el más feroz de todos.

 

"Tenía dientes grandes de hierro" y "uñas de bronce" y "devoraba y desmenuzaba".  Las terribles matanzas con que los romanos acompañaban sus conquistas y también la manera en que trataban a los vencidos:  el saqueo de los países dominados, los castigos brutales de que eran objeto sus habitantes, la costumbre de vender como esclavos a hombres, mujeres y niños y de adueñarse de todas las propiedades, los exagerados y gravosos tributos impuestos a regiones sometidas, y el hecho de que Roma hiciera la guerra en forma permanente muchas veces no por el afán de conquista o necesidad de expansión, sino por costumbre o por placer ; todo esto está bien representado por las piernas de hierro de la estatua y por los dientes de hierro y uñas de bronce de una bestia espantosa que devoraba y desmenuzaba.

 

"Las sobras hollaba con sus pies", como una fiera sanguinaria que, habiendo derribado a su presa y devorado parte de ella, mientras la tiene agonizando se deleita en hacerla sufrir, y va pisoteando sus restos con sus potentes garras.

 

Así sucedió con Cartago, la gran rival africana de Roma en el año 146 a.C., hecho que señaló el fin de las guerras púnicas.  En el sitio, el hambre fue tan terrible que los sobrevivientes comenzaron a comerse los cadáveres.  Finalmente prendieron fuego al sector principal de Cartago, incendio que duró 17 días.  Luego el Senado romano mandó derribar todo lo que había quedado en pie.  "Las sobras hollaba con sus pies", con los sufrimientos humanos que eran espectáculos habituales en la arena del circo y que se planeaban para diversión de los degradados emperadores y del pueblo corrompido.  Las sangrientas luchas de miles de gladiadores simultáneamente y con la muerte de millares de cristianos despedazados por las fieras o convertidos en antorchas vivas al ser quemados en la hoguera, eran el espectáculo.

División del Imperio Romano (476 d.C.)

La cuarta bestia, el Imperio Romano, tenía diez cuernos (Daniel 7:7).  El mismo profeta interpreta el significado de los diez cuernos, pues dice: "Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes" (Daniel 7:24).  En otras palabras, el Imperio Romano, que además de grandes sectores del Asia y África, abarcaba gran parte de Europa, se iba a dividir y su división daría origen a una serie de nuevos reinos representados por el simbólico número diez.  El número diez significa que todo el ciclo está perfecto.  Implica que nada falta, significa también la perfección del orden divino.

 

Las constantes invasiones de los bárbaros procedentes del norte, y del este, y el debilitamiento paulatino de Roma dieron lugar a un proceso histórico durante los siglos IV y V de nuestra Era que culminó con la división definitiva del Imperio y la formación de las naciones modernas de Europa, como España, Portugal, Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, Suiza, Suecia, etc.

 

¡El cumplimiento estupendo de las profecías de la Biblia es una de las grandes pruebas de que la Biblia es la Palabra de Dios!.

El cuerno pequeño

La profecía describe una potencia extraña, que obtiene la supremacía después de la división de Roma, en la Edad Media.  Aquí se fijan de una manera precisa los años que abarcaría.

 

El profeta lo expresa así: "Mientras yo contemplaba los cuernos he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba grandes cosas” (Daniel 7:8).

 

El profeta al interpretar el significado de este cuerno pequeño que surge después de la división de Roma y que derriba a tres de los anteriores explica: "Y tras ellos (los diez reinos) se levantará otro el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará.  Y hablará palabras contra el Altísimo y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo y tiempos y medio tiempo” (Daniel 7:24-25).

 

Un examen objetivo de las características de este reino nos permitirá identificarlo fácilmente.

 

Miremos en forma ordenada pero muy sintética, los distintos rasgos de este personaje:

 

1.      "He aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas”.  Los ojos de hombre denotan su sagacidad (Daniel 8:24-25).  Las grandes cosas que hablaba contra el Altísimo (Daniel 7:25), son mencionadas en otras profecías paralelas como "grandes cosas o blasfemias" (Apocalipsis 13:5).  Todo lo cual indica que se adjudicaría títulos arrogantes o blasfemos(2da. Tesalonicenses. 2:3-4).

 

2.      "Delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros", es decir, "a tres reyes derribará".  Tres de las naciones romano - germánicas en que había quedado dividido el Imperio, por ser arrianas y diferir en ciertas interpretaciones teológicas, fueron destruidas en forma sucesiva:

 

a)      Los hérulos, en 493 d.C. Justiniano, emperador del Imperio Romano de Oriente y amigo del obispo de Roma, en el afán de expulsar a Odoacro, rey de los hérulos, arrianos, de Italia, le dio permiso a Teodorico, rey de los ostrogodos, para que combatiera a los hérulos.  La consecuencia fue que en el año 493 d.C. estos fueron vencidos y eliminados de la península, en donde el obispo de Roma que llegaría a ser el papa, iría afianzándose más y más.  Así cayó el primer cuerno.

 

b)      Los vándalos, en 534 d.C. ; el mismo Justiniano siguiendo con su política de amistad con la jerarquía eclesiástica, y con su plan de destruir las potencias arrianas, envió a su general Belisario al norte de África a realizar una campaña militar contra los vándalos (533-534).  Estos fueron vencidos y desaparecieron como potencia significativa.  Cayó el segundo cuerno.

 

c)      Los ostrogodos en el 538 d.C.   Ahora el emperador de Oriente declara la guerra contra los ostrogodos que se hallan en la propia península Itálica, porque también ellos eran arrianos y disidentes de Roma.  Esta guerra culminó con la victoriosa campaña del general bizantino Belisario, que comenzó en el 534 y finalizó en el 538 con la derrota de Vitiges, sucesor de Teodorico.  Así quedó eliminado el último de los tres cuernos o poderes que debían caer.

 

d)      La caída de estas tres potencias de entre las diez europeas en que el Imperio Romano había quedado dividido, preparó el camino para el establecimiento del cuerno pequeño.

 

e)      En el año 533, Justiniano, emperador de Oriente, promulgó un decreto que constituía al obispo de la ciudad de Roma como padre corrector de herejes y jerarca supremo de la cristiandad, a quien todos los demás obispos debían obediencia.  Pero este decreto pudo entrar en vigor tan solo en el 538 cuando se logró eliminar a los ostrogodos, el último de los cuernos que debían caer.

 

3.      "Hablará palabras contra el Altísimo y a los santos del Altísimo quebrantará".  Tres traductores católicos de las Sagradas Escrituras, Torres Amat, Scio de San Miguel y el Dr. Juan Straubinger, declaran que esta potencia representada por el cuerno pequeño es el anticristo.  Se trata de un poder político-religioso al cual se refieren otras profecías bíblicas. (D. Félix Torres Amat, tomo III del Antiguo Testamento, Pág. 543, Barcelona 1884).

 

            El pasaje bíblico al cual alude esta nota de la Biblia católica de Torres Amat pertenece a San Pablo, y es otra descripción profética del anticristo.  Dice así:  "Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá (Cristo) sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios" (2 de Tesalonicenses 2:3-4).  Esta revelación bíblica explica que el cuerno pequeño que debía surgir después de la división del Imperio Romano sería una potencia no solo política sino también religiosa.

 

4.      "Y pensará en cambiar los tiempos y la ley" (Daniel 7:25). Veamos de qué modo se ha intentado cambiar la ley moral de Dios, o sea los Diez Mandamientos, particularmente en lo que se refiere el sábado como el día de reposo.

 

            Puede verse que el segundo mandamiento tal como aparece en cualquier versión de la Biblia, ha sido eliminado totalmente en los catecismo.  Para mantener Diez Mandamientos han dividido el décimo en dos.  Por otra parte, el cuarto mandamiento de la ley de Dios, que ordena la observancia del sábado, séptimo día de la semana, santificado en conmemoración de la obra creadora de Dios (Génesis 3:2-3; Éxodo 20:3-17), ha sido reemplazado por otro precepto que ordena santificar las fiestas, la principal de las cuales es la observancia del domingo, o sea el primer día de la semana.  Así se ha cumplido la intención de cambiar los tiempos y la ley.

 

Un tiempo definido numéricamente

He aquí el texto que parece enigmático al principio, pero que resulta absolutamente claro: "Serán entregados en su mano” (los santos del Altísimo en la mano del cuerno pequeño) “hasta tiempo y tiempos, y medio tiempo” (Daniel 7:25).  El Dr. Straubinger dice que la opinión de San Jerónimo y de muchos otros intérpretes es que un tiempo equivale a un año (Mons. Dr. Juan Straubinger, el Antiguo Testamento, traducción directa de los textos primitivos, tomo III, Comentario de Daniel 7:8, Pág. 1133,  Buenos Aires, 1951).

 

Además según las propias Escrituras, en la escala bíblica un tiempo equivale a un año, dos tiempos a dos años, y medio tiempo a medio año (Daniel 4:16,23,25,32); un día profético a un año natural (Números 14:34; Ezequiel 4:6); un mes profético es considerado de 30 días y un año profético de 360 días.

 

Si multiplicamos los tres tiempos y medio de Daniel 7:25, o sean tres años y medio proféticos, por 30 días que son los días del mes proféticamente considerado, el resultado serán 1.260 días proféticos, o años históricos.

 

Es admirable que este período sea mencionado 6 veces más por 6 diferentes profecías de las Escrituras, adicionales al pasaje que estamos considerando aquí:

 

1.      Daniel 12:7                   tres tiempos y medio

2.      Apocalipsis 11:2           cuarenta y dos meses

3.      Apocalipsis 11:3           mil doscientos sesenta días

4.      Apocalipsis 12:6           mil doscientos sesenta días

5.      Apocalipsis 12:14         tres tiempos y medio

6.      Apocalipsis 13:5           cuarenta y dos meses.

 

Notemos que cualquiera de los cómputos, cuando es reducido a días, nos da la misma cifra: 1.260.

 

Este es el tiempo cuando los santos serían perseguidos por el cuerno pequeño, el tiempo en que una potencia religioso-política a la cual los comentadores denominan el anticristo, y que San Pablo describe como "el hombre de pecado",  establece su cátedra en el templo de Dios como Dios,  haciéndose pasar por Dios.  Es el tiempo en que ejerce su supremacía la potencia que tiene ojos de hombre debido a su sagacidad política y astucia diplomática, el poder que se arroga títulos que pertenecen solo a Dios, y que intenta cambiar los tiempos y la ley.

 

Este período de los 1.260 días proféticos o años naturales comienza en el año 538 cuando fue vencido el último poder arriano, el de los ostrogodos ; entró de hecho en vigencia el decreto emitido por el emperador de Oriente, Justiniano en el año 533, con el cual declaraba al obispo de Roma como jerarca supremo de toda la iglesia cristiana.

 

Si sumamos 1.260 años a la fecha 538 iremos hasta el año 1.798, año en que el mariscal francés Berthier entró en Roma, para proclamar la república, y toma prisionero a Pío VI, al tiempo que le quita sus privilegios temporales de autoridad política.

 

"¡Más de 2.000 años antes de la fecha, Dios que conoce el fin desde el principio" y fija límites a los ambiciosos planes humanos, predijo este definido período por intermedio de su profeta!  Éste registró la predicción, para que tú, ante la comprobación fascinante del cumplimiento de la profecía, tuvieses confianza en el gran libro que es luz espiritual y guía suprema para el hombre.

El juicio

En la séptima etapa de esta milenaria profecía, el escenario cambia radicalmente.

 

Daniel sigue diciendo: "Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos y se sentó un Anciano de días cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono, llama de fuego, y las ruedas del mismo fuego ardiente.  Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares y millares le servían y los libros fueron abiertos” (Daniel 7:9-10).

 

Este juicio que se realiza en el cielo abarca la época más solemne de la historia humana y ocurre después de 1.798.  Veremos más adelante en virtud de otra profecía que es el juicio de 1844, y se proyecta hasta el fin de este mundo.

 

Y si bien es cierto que no existe ningún elemento que fije la fecha del fin del mundo, sabemos a ciencia cierta, con base en toda una serie de inspiradas profecías concurrentes, que estamos viviendo hoy en el lapso de tiempo que nuestro Señor y los demás profetas denominaron "la hora del juicio" y "el tiempo del fin"  (Apocalipsis 14:7, Daniel 8:17,19; 12:4).

La suerte de Europa y el destino del mundo

Esta larga predicción que Dios ha dejado registrada en su Palabra se proyecta ampliamente hacia el porvenir, resuelve de una manera consoladora el angustioso interrogante : ¿Qué desenlace tendrá la crisis que vive nuestro mundo?, e ilumina el panorama del presente y del futuro.

 

Si seguimos las huellas de la inspiración veremos ante nuestros ojos todo el cuadro anticipado de la historia, veremos claramente establecida la suerte de Europa y el futuro del mundo.  Veremos la gloriosa culminación de nuestro porvenir.

 

He aquí el final de la profecía: "Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado para ser quemado en el fuego.  Había también quitado a las otras bestias su dominio...miraba yo en la visión de la noche y he aquí con las nubes del cielo venía como un Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano de días y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno que nunca pasará y su reino uno que no será destruido" (Daniel 7:11-14).  “Y que el reino y el dominio y la majestad de los reinos de debajo de todo el cielo sean dados al pueblo de los santos del Altísimo cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:27), todos los reinos del mundo serán destruidos.  A todos se les quitará el señorío.  Todos serán despojados de su hegemonía, y será dada al pueblo de los santos del Altísimo...

Conclusión

El actual estado político y social del mundo quedará trastornado.  El sinnúmero de problemas, el dolor y el sufrimiento, la injusticia y el egoísmo, la guerra y la destrucción, finalizarán rápidamente.

 

En las nubes del cielo hemos de observar la aparición majestuosa de uno como un Hijo de Hombre, Cristo mismo, el Hijo de Dios, que también vino una vez como Hijo de Hombre (Mateo 16:16; 14:33), es la Piedra Poderosa que destruye la imagen y pulveriza los metales (Daniel 2:34,45; Isaías 8:13-14;28:16;Mateo 21:42;Marcos 12:10;Lucas 20,17;1 Pedro 2:7).  A él fueron dados dominio, gloria y poder (Hechos 4:11).

 

Este momento supremo de la historia llegará después de que todo el poderío humano haya fracasado, para eliminar el dolor y establecer un reino sempiterno donde todo será perfecta felicidad.

 

Los santos que recibirán este reino no son unos pocos seres excepcionales con relevantes cualidades innatas o extraordinarias virtudes, sino todos los que hayan decidido aceptar el maravilloso plan de Dios para su vida.  Éste es un plan en que sobre la base del deseo y la aceptación del hombre, el poder divino perdona el pecado limpia la impureza, resuelve los problemas, otorga paz y contentamiento, e inicia un proceso progresivo de triunfo sobre las debilidades del pasado.