Estudio 27

28.La Ira del Dragon

La Verdad de Dios es Echada por Tierra

Apreciado amigo:

 

Esta década es una década extraordinaria, maravillosa desde el punto de vista de los progresos científicos, los perfeccionamientos tecnológicos y las sobreabundantes comodidades materiales que ofrece; es, no obstante, una década de confusión y tinieblas en el orden espiritual.

 

Después de haber visto que la sociedad agoniza porque se ha apartado de Dios, que las Sagradas Escrituras con sus luces proféticas despejan el panorama del futuro y descubren un porvenir sin sombras, y que Cristo y su sublime evangelio son la solución a todos los problemas del hombre, se halla todavía ante nosotros una incógnita angustiosa.

 

¿No es un contrasentido que se hable del siglo de las luces, que se tenga la convicción de que vamos por un camino claro alumbrado por la luz del progreso material y sin embargo, el panorama se hace tan oscuro que la persona sincera se ve temerosa y desorientada?

 

Analizaremos una profecía que ha desconcertado a los ateos, a los escépticos.  A la vez que ha sorprendido a muchos cristianos que aunque creían conocer la doctrina de Jesús, ignoraban una serie de hechos estupendos y matemáticos que nos proporcionarán la seguridad que necesitamos.

Anticipación de 550 años a.C.

El capítulo 8 del libro del profeta Daniel inicia relatando el tiempo en que el vidente recibiera y registrara la visión: "En el año tercero del reinado del rey Belsasar, me apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido antes" (Daniel 8:1).  Esto corresponde al año 550 a.C.

 

En su visión Daniel contempla tres escenas distintas: Un carnero con dos cuernos y un macho cabrío con un cuerno grande entre sus ojos.  Estos símbolos representan tres reinos.  El primer símbolo es un carnero con dos cuernos, uno más largo que el otro, que hería hacia el oeste, hacia el norte y hacia el sur, y se engrandecía (Daniel 8:3).

 

El carnero representa al Imperio Medo-Persa (Daniel 8:20).

 

En el momento en que Daniel escribe, Medo-Persia todavía no ocupa el primer puesto en el escenario de las naciones de ese entonces, pues todavía Babilonia ejercía la supremacía política.  Sin embargo, 11 años más tarde, en el 539 a.C. y en cumplimiento de esta profecía, Medo-Persia logra  la supremacía de la política mundial, cuando Ciro el Grande, general y luego rey de Persia, pone cerco a Babilonia, desvía el cauce del río Éufrates, y entra con su ejército, por el lecho del río, para tomar la ciudad que hasta entonces había sido metrópoli del mundo.  Así se inició la supremacía del carnero persa.

 

Es sorprendente notar que también el profeta Isaías unos 150 años antes de Daniel había predicho estos sucesos (Isaías 45).

 

En la segunda escena aparece un macho cabrío con un cuerno grande entre sus ojos.  El cuerno simboliza al rey primero, o sea Alejandro Magno (Daniel 8:5-8,21).  Aquí se describe la aparición de la Grecia helenística de Alejandro el Grande con dos siglos de anticipación.

 

Se señala que el macho cabrío vendría del poniente; y precisamente Grecia vino sobre Medo-Persia desde el occidente.  Se afirma que en su carrera ni siquiera tocaría la tierra, detalle confirmado con las veloces conquistas de Alejandro que en una década sometió a todos los pueblos civilizados e importantes del Asia y llegó hasta los confines de la India.  Se relata que con la furia de su fuerza el macho cabrío heriría al carnero, lo derribaría, lo pisotearía y se engrandecería sobre sus despojos.  Todo esto resultó admirablemente cumplido con las campañas militares de Alejandro.

 

Pero estando el macho cabrío con su mayor fuerza, su cuerno es quebrado y en su lugar surgen otros cuatro cuernos hacia los cuatro puntos cardinales (Daniel 8:8,22).  277 años más tarde, ese anuncio se cumplió completamente.  Estando el Imperio de Alejandro Magno en la cúspide de su poderío, muere el gran conquistador (323 a.C.), entran sus generales en una serie de guerras entre ellos mismos, exterminan a todos los descendientes de Alejandro, y el inmenso Imperio se lo reparten los cuatro generales más fuertes: Seléuco, Lisímaco, Casandro y Ptolomeo, y quedan dispersos hacia los cuatro puntos cardinales en cuatro monarquías menores. Egipto, Siria, Tracia, Babilonia y Macedonia.

El cuerno que surge de uno de los cuatro vientos

La tercera escena nos presenta un cuerno que surgió de uno de los "cuatro vientos del cielo", que creció mucho y cometió una serie de atropellos (Daniel 8:9-12,23-25).  Estos hechos fueron tan espantosos, que el profeta quedó con sus nervios quebrantados durante varios días a consecuencia de la visión.

 

Hay aquí una analogía y un paralelismo con el cuerno pequeño de Daniel 7:8,24-25, que ya fue estudiado.  Aunque en el caso particular de este cuerno pequeño el profeta no le da nombre específico.

 

Se puede identificar siguiendo los hechos históricos.  A Grecia le siguió Roma según la historia.

 

En el cuerno pequeño se simboliza a Roma en su fase imperial y en su fase religiosa, cuya actuación se extiende hasta nuestros días.  Con el fin de simplificar el análisis de los conceptos más destacados de esta tercera escena de la profecía, iremos transcribiendo entre comillas las facetas más sobresalientes de la misma, y haciendo un brevísimo comentario de cada una.

Fase de la Roma Imperial

1.      Creció mucho hacia el sur, al oriente y hacia la tierra gloriosa (Daniel 8:9).  Es decir, que debía estar situado geográficamente al norte y al occidente de los cuatro reinos sucesores de Alejandro.  Ésta es en efecto la ubicación de Roma.  Los tres puntos cardinales indicaban la dirección de sus conquistas: el sur está representada por el África (Cartago y Egipto); el oriente por Grecia y toda Asia ; la "tierra gloriosa" es una mención particular de Palestina, que fue también convertida en provincia romana.  La rápida extensión de los dominios de Roma, en las guerras de conquista que prácticamente se extendieron a lo largo de toda su historia, cumplió en forma notable la predicción de su crecimiento.

 

2.      Se engrandeció hasta el ejército del cielo (Daniel 8:10), lo cual interpreta Daniel de esta manera: "Destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos" (Daniel 8:24).  Esto obviamente era un anuncio de las terribles persecuciones que Roma había de realizar contra los mártires cristianos, que abarcaron desde Nerón hasta Dioclesiano.  Nerón, quién asesinó a su madre y a su hermana, inició estas persecuciones para justificarse del incendio de Roma, del cual lo acusaba el pueblo.  Así culpó a los cristianos.  Millares fueron quemados vivos, otros fueron arrojados a las fieras, otros fueron crucificados.  Y las persecuciones continuaron bajo los siguientes emperadores.

 

3.      "Se engrandeció contra el príncipe de los ejército, o sea el príncipe de los príncipes, Cristo mismo.  Y Poncio Pilato gobernador romano, decretó la muerte de Jesús a instancias de los judíos, el año 31 de nuestra Era.

 

4.      Debía echar por tierra el lugar del santuario de Cristo.  Efectivamente en el año 70 los ejércitos romanos sitiaron la ciudad de Jerusalén, y después de cinco meses la tomaron por asalto, realizaron una horrible matanza y derribaron y quemaron el templo de Jerusalén, centro del culto hebreo.

Fase de la Roma religiosa

La profecía referente al cuerno pequeño no sólo anticipaba la aparición de la fase imperial de los Césares, sino que también anticipaba la transformación de la Roma Imperial en la Roma religiosa del Medioevo.  La Roma del cristianismo es una proyección de Roma Imperial y cumple con mayor amplitud la obra destructora que el profeta describe, sobre todo una parte de la profecía que no se realizó en la historia de la Roma de los Césares.  Repitamos pues los rasgos mencionada bajo el subtítulo anterior para captar cómo se cumplen en la Edad Media, y agreguemos los que hallan su realización exclusivamente bajo Roma en su segunda fase: la religiosa.

 

1.      "Destruirá al pueblo de los santos" (Daniel 8:24).  Si, Roma bajo los emperadores persiguió y destruyó a los cristianos, Roma en su segunda fase cuando se transformó en religiosa persiguió durante muchos siglos e implacablemente a los llamados herejes, por el delito de no someterse a los conceptos religiosos ni a la teología de la iglesia oficial en decadencia, que ocultaba las verdades de la Biblia al pueblo.  Las campañas contra los valdenses, los albigenses, los hugonotes, la obra de la Inquisición y la noche de San Bartolomé, son distintos episodios de esta persecución secular.

 

2.      "Por él fue quitado el continuo sacrificio” (Daniel 8:11).  Fue Roma en su segunda fase, la religiosa, con su teología propia, la que literalmente quitó de la vista del pueblo la continua mediación de Cristo en nuestro favor (la palabra "sacrificio" no se halla en el texto original hebreo.  Es un vocablo suplido por los traductores).  "Continuo se refiere a la intercesión continua de Cristo como Abogado Mediador del hombre, en el santuario celestial.  En lugar del único Mediador del hombre (1 Timoteo 2:5),  el único Mediador capaz de comunicar al hombre con Dios y salvarlo (Hechos 4:12; 1 Juan 2:1), aparece un cuerpo de sacerdotes o mediadores humanos que no tienen poder ni capacidad para ayudar a sus semejantes a lograr su salvación”.

 

3.      "El lugar de su santuario fue echado por tierra" (Daniel 8:11).  Si Roma de los emperadores lo hizo materialmente destruyendo el templo de Jerusalén, Roma en su segunda fase, la religiosa, lo cumplió en un sentido espiritual, echando por tierra el verdadero, el auténtico sentido de culto que enseña la Biblia, y practicando otro sistema en su lugar.

 

4.      "Echó por tierra la verdad" (Daniel 8:12).  "Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano" (Daniel 8:25).  Durante los siglos de la Edad Media, mientras duró el auge de la supremacía religiosa de Roma, literalmente la verdad fue echada por tierra y el engaño prosperó.  Toda una serie de verdades religiosas de las Sagradas Escrituras que están en abierto conflicto con la fuente suprema de la verdad.  En los próximos estudios veremos cuándo debía volverse a proclamar en su pureza primigenia esa verdad pisoteada y sustituida por el engaño.

La única protección eficaz contra el error

En una hora de oscuridad espiritual en que florecía la superstición, y la verdad era ocultada bajo el sincretismo (mezcla de filosofía y religión), teología de invención humana, la humanidad sin embargo, disponía de una protección eficaz contra el error y el engaño: La Biblia sería su lámpara y su luz. "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino" (Salmo 119:105), había declarado el salmista.  Y San Pablo había dicho: "Hacéis bien en estar atentos (a la Biblia) como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro (2 Pedro 1:19).  Las Sagradas Escrituras son la norma única, suprema, y suficiente para probar la verdad.

 

Por el profeta Isaías amonestó: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:20).  Toda doctrina o dogma religioso ha de probarse por "la ley" o "el testimonio", o sea la Palabra de Dios.  Si su enseñanza no estuviere de acuerdo con esa Palabra, es señal segura de que no le ha amanecido, vale decir está en la oscuridad, que es un error.

Conclusión

En esta época de luces cuando se han logrado los progresos más extraordinarios, conviene recordar que dichos progresos son meros logros materiales porque para decir verdad estamos viviendo un oscurantismo parecido al de la Edad Media y peor. 

 

Hoy todo lo resuelve la ciencia del hombre, pero conviene recordar que la ciencia más alta que pueda estudiarse, investigarse, es la de la salvación, ya que sus consecuencias transcienden el tiempo y se proyectan a la eternidad.

 

La Biblia es la revelación de esa ciencia de la salvación, y está a tu alcance.