Estudio 9

La Fe

Apreciado amigo:

 

En un mundo desorientado como el nuestro, tú necesitas imprescindiblemente una fe que te ayude a vivir y afrontar las tremendas luchas de la vida.  Si no tienes algo verdaderamente sólido en que confiar, si no puedes aferrarte de algo que comunique firmeza y confianza, serás arrebatado por el torbellino que hoy agita y lo sacude todo.  Si no tienes fe careces de seguridad y te mueves inevitablemente en medio del desconcierto.

 

Vas como a tientas, dando con la cabeza contra las paredes de una prisión de sombras.  Deambulas en una completa oscuridad sin encontrar senda ni camino que te ayude a salir de ese valle de angustia y de sufrimientos.

 

Sin fe no tienes esperanza.  Por lo tanto tu porvenir no va más allá de los pocos y malos años que vivas sobre la tierra.  Satanás sabe estas cosas y se afana por destruir la fe en tu corazón.  Y cuando mata tu fe, afloran en ti el mal y la duda.

 

La duda crea la inestabilidad

Si tú dudas, estas a merced de las marejadas de la vida y eres llevado por el vaivén de las olas, sin que jamás pueda llegar a parte alguna.  La Biblia dice que el hombre "que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.  No piense pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor"  (Santiago 1:6-7).

 

La duda también ha sido sembrada por muchos que profesan la fe cristiana pero que representan a Dios de una manera incorrecta.  Atribuyen al Creador características contrarias a su carácter.  Por ejemplo: cuando se muestra a Dios como exigente más allá de lo razonable como cruel, como alguien que sin miramiento alguno aplica sanciones o se dice que Dios se preocupa quizá de las cosas grandes, pero que no puede ocuparse de la pequeñez humana, entonces se da una impresión completamente errónea del Creador.  Esta impresión se refleja en la fe de los demás.

 

Hoy la confianza en Dios debe ser más firme que nunca, porque la necesidad es mayor que en cualquier tiempo del pasado.  Frente a las naturales preguntas que presenta la vida, aumentadas en forma alarmante en los días de inseguridad y de guerras, incógnitas que representan un peligro de destrucción total para la civilización, se explica que en tu mente surjan preguntas que te torturen y te obsesionen.

 

Preguntas como éstas: "¿Qué es la vida?  ¿Para qué nacemos? ¿Por qué sufrimos? ¿Llegaremos algún día a satisfacer nuestros anhelos de felicidad? ¿Corresponderán algún día nuestros hijos con los ideales que tenemos para ellos?  ¿Por qué tolera Dios estas guerras tan inhumanas y crueles?  ¿Por qué permite que el impío medre y crezca, mientras que el justo muchas veces sufre por su fidelidad y es menospreciado por los demás? ¿Qué nos espera más allá de esta vida?".  Éstas y mil otras preguntas con frecuencia quedan sin respuestas.  De hecho hay muchos misterios que tú jamás comprenderás en esta vida.

 

Pero puedes refugiarte en la fe.  ¿Por qué no?  Al fin y al cabo, si tú te alejas de Dios tienes que refugiarte en teorías mucho menos razonables que la fe.  En el proceso de tu salvación, la fe es del todo indispensable.  Frente a un hecho que sus discípulos no podían comprender, el Señor les dijo: "Tened fe en Dios" (Marcos 11:22).

 

Cuando Dios llame a tu corazón, es posible que las mil y una cosas que tú no has sido capaz de entender en la vida, se levanten a manera de un muro que trata de interponerse entre ti y tu Salvador.

 

Pero el Señor te dice: "Tened fe en Dios".  Si tú sigues este consejo divino, verás cómo, poco a poco, las cosas van aclarándose y Dios se hace para ti cada vez más real y divino.  "Por la fe podemos mirar la vida futura y confiar en las que nos confundieron, en la providencia de Dios serán entonces aclaradas; las cosas difíciles de entender recibirán entonces explicación, y donde nuestro entendimiento finito sólo descubrirá confusión y designios quebrantados, veremos la más perfecta y hermosa armonía (Elena G. de White, ”El Camino a Cristo”, Pág. 113).

El significado de la fe

Pregúntate qué es la fe y permite que sea la Biblia la que te responda: "Es pues la fe la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de las cosas que no se ven” (Hebreos 11:1).  En otras palabras, la fe es la absoluta seguridad que se desarrolla en ti y te permite considerar como ya realizadas las acciones que todavía están en el futuro y acerca de las cuales no nos cabe la más mínima duda de que se realizarán.

 

La fe acepta ciertos hechos que no has visto como si los hubiese visto.  A veces te hablan de países y lugares remotos, o de personas a quienes nunca has visto, pero a ti no se te ocurrirá negar la existencia de esas personas, lugares o países.  Aceptamos su existencia como si los conociéramos personalmente.

 

La fe es un principio sólido y firme y debes vivirlo aunque todo parezca estar en contra de aquello en que confías.  Si las Sagradas Escrituras afirman un hecho determinado que parezca estar en contra del conocimiento de tu existencia, debes mantener tu confianza en lo que el sagrado libro dice.  Llegará el momento, como ha ocurrido en más de un caso, en que discernirás con claridad que quien estaba equivocado eras tú.  Tu fe, si es firme y si se basa en un principio inalterable, debe mantenerse incólume a pesar de todas las apariencias que pueda haber en contra.

 

La fe cree hasta toda evidencia.  El creyente acepta lo que Dios afirma aunque la mente humana no lo entienda y aunque todo el mundo lo niegue.  Hay casos bíblicos que te ilustra la verdad antes mencionada.  Un príncipe de la sinagoga, llamado Jairo, fue a Jesús y le rogó de rodillas que fuese a su casa porque tenía una hija de doce años que estaba moribunda.  Mientras esperaba que el Señor le hiciera el milagro, llegó un mensajero para decirle que no molestara más al Maestro, porque su hija había muerto.  Terrible golpe para Jairo.  Pero Jesús, que había escuchado el mensaje, le dijo: "No temas; cree solamente, y será salva" (Lucas 8:50), y entró en la casa con los padres de la niña fallecida.  Evidentemente, algunos de los presentes no habían tomado en serio las palabras de Jesús.  No creían.  No tenían fe.  Entonces el Maestro les dijo: "No lloréis, no está muerta, sino que duerme".  ¿Cuál fue la actitud de aquella gente?  Se burló de Jesús (Lucas 8:52-53).

 

La niña había muerto, es verdad, y las evidencias estaban en favor de que todo había terminado para ella.  Sin embargo, la fe cree en contra de las evidencias.  El Maestro había dicho: "No lloréis, no está muerta, sino que duerme". Jesús la resucitó.

 

En realidad la fe no está en contra de la razón o de los sentidos.  Antes bien, está por encima de ellos.  A veces la razón o los sentidos ven como imposible lo que la fe nos dice que será posible.  Pascal dijo: "La fe afirma lo que no afirman los sentidos, pero no es en contra de lo que éstos perciben.  Está por encima de ellos, pero no en contra."

 

La gran escritora, Elena G. de White dijo: "La fe significa confiar en Dios, creer que nos ama y sabe mejor, qué es lo que nos conviene.  De modo que nos induce a escoger su camino en vez del nuestro.  En vez de nuestra ignorancia, acepta su sabiduría, en vez de nuestra debilidad, su fuerza, en vez de nuestra pecaminosidad, su justicia.  Nuestra vida, nosotros mismos, ya somos suyos; la fe reconoce su derecho de propiedad.  La verdad, la justicia, la pureza, han sido señalados como los secretos del éxito de la vida.  Es la fe la que nos pone en posesión de estos principios” (Elena G. de White, “La Educación”, Pág. 247).

 

La fe no es ciega.  Recuerda la expresión que se usa a veces: "El ojo de la fe".  Es más bien una clara visión espiritual.  Te da la realidad del mundo moral y espiritual, del valor supremo del bien, de la presencia tangible de Dios, de la verdad eterna de la cruz y del mundo mejor que esperas.  Cuando Abrahán fue llamado por Dios, sin vacilar, sin preguntar nada, por fe obedeció y salió sin saber a donde iba.  Tenía plena confianza en Dios.  Para él, los seres humanos podían fallar, pero Dios no.  La suya no fue una fe ciega sino una fe sensata, juiciosa, basada en la experiencia de su trato con Dios.

 

Después de todo, ¡confías en tantas otras cosas!  ¿Por qué no confías en Dios?  Confías en la madre, en el padre, en el empleador, en el conductor de un vehículo y en tantas otras personas.  Con mucha más razón debes confiar en el Todopoderoso.  Tu fe en él te indica la actitud que debes asumir frente a las pruebas, la ignorancia, el materialismo, el dolor la enfermedad,  la muerte.

 

Cuando se habla de la fe no se trata de creer en lo abstracto.  Se trata de convertir lo que tú crees en hechos reales.  Porque la única forma en que lo que tú crees puede manifestarse en haciendo algo que armonice con lo que profesas.  Debe revelarse en hechos.  De otra manera tu fe es muerta.  La Biblia establece esta verdad misma.  “Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras, muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.  Tú crees que Dios es uno; bien haces.  También los demonios creen y tiemblan.  ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?" (Santiago 2:17-20).

La obras son la evidencia de la fe

Las palabras registradas por el apóstol Santiago te revelan claramente que de nada vale una profesión de fe que no se convierta en una vida sólida recta, que cumple los principios de los mandatos de Dios.  La Biblia dice que hasta la observancia de los Diez Mandamientos es el resultado de la fe: "¿Luego por la fe invalidamos la ley?  En ninguna manera, sino que confirmamos la ley" (Romanos 3:31).

 

Los hechos van tan mal hoy en el mundo porque el hombre ha perdido su fe en Dios y desorientado ha seguido caminos de error.  Por eso ha perdido su poder y capacidad para vivir como debe hacerlo y para confiar en el futuro.  Cuán significativas son las palabras de Jesús cuando dijo a sus discípulos: "De cierto os digo que si tuvieres fe, y no dudareis...si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.  Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Lucas 7:6-9).

 

Lo que Jesús te quiere decir con estas palabras no es que con suficiente fe tú puedes dedicarte a trasladar montes de un lugar a otro.  Era una ilustración para mostrarte hasta dónde la fe es poderosa y, sobre todo, enseñarte cuánto es lo que tú estas perdiendo por no ejercer fe en Dios ni en el Señor Jesucristo.  El Maestro te está tratando de enseñar que es necesario abandonar completamente la duda y obrar con plena confianza en Dios.

 

En este tiempo en que vives, lo único real que vale la pena es la fe.  El mal te amenaza desde todos los ángulos.  Pero si estas firmemente aferrado del Todopoderoso por medio de tu confianza en él nada tienes que temer.  Por ello es preciso que mantengas intacta tu fe en el Salvador y alejes de tu corazón y de tu mente toda duda.  Cuanta razón tiene la Biblia cuando dice: "...El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.  No pienses pues quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor" (Santiago 1:6-7).

 

Aun cuando todos los males de la vida parezcan acumularse sobre tu cabeza, tu no debes permitir que la duda te prive de la seguridad de que Dios todavía está a tu lado.  Dice la distinguida escritora Elena G. de White: "La fe es necesaria tanto en los pequeños como en los mayores asuntos de la vida. En todos nuestros intereses y nuestras ocupaciones diarias, la fuerza sostenedora de Dios llega a ser real para nosotros por medio de una confianza constante" (“La Educación”, Pág. 249).  Cuando la duda trate de ganarte el camino del corazón y de sembrar su negra semilla en tu mente debes aprender a decirle a Jesús, como el hombre que rogaba a Dios por su hijo: "Creo; ayuda mi incredulidad" (Marcos 9:24).

 

¿Cómo puedes desarrollar la fe?  La Biblia te revela el secreto: "Así que la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios" (Romanos 10:17).

 

La Biblia es la fuente de la fe.  En los ejemplos que te presenta en las enseñanzas de Jesús y de los apóstoles, tu corazón encuentra alimento abundante y generoso para tu fe.

 

Conclusión

La fe es un don de Dios mediante el cual eres salvo.  Es una clara visión espiritual.  Te da la realidad del mundo moral y espiritual, del valor supremo del bien de la presencia tangible de Dios, de la verdad eterna de la cruz y del mundo mejor que esperas.


El Origen del Mal

  • 8.El Plan de Salvacion
  • 9.La Fe
  • 10.El Arrepentimiento
  • 11.La Confesion
  • 12.El Perdon de los Pecados
  • 13.El Nuevo Nacimiento