Estudio 12

El Perdón de los Pecados

Apreciado amigo:

 

En el proceso que determina tu victoria sobre el pecado, has visto ya la importancia que tienen el arrepentimiento sincero y la confesión a Dios.  Pero hay otros elementos que debes conocer, porque son vitales.  Ignorarlo sería ignorar algunos fundamentos básicos de la salvación.

 

Ya ha quedado establecido que todos los seres humanos son pecadores.  Según la Biblia no hay una sola excepción (Romanos 6:23).  Pero llega el arrepentimiento.  Tu corazón se conmueve y se entristece por los males pasados y tú vas a Jesús para confesarle todos tus pecados y para buscar su perdón.

 

Y aquí cabe que te preguntes: ¿Perdona Dios mis pecados? ¿Acepta mi confesión?.  La Biblia te asegura que "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

 

Estas palabras te dicen todo.  Si vas a Jesús y le confiesas honrada y sinceramente tus pecados, con el deseo de comenzar a vivir una vida mejor que la anterior, y derramas tu corazón, ante el Todopoderoso, encontrarás un perdón amplio y generoso en Aquél que cumple siempre lo que promete.  No debes tener la menor duda al respecto.  Dios te perdona.

Debemos abrir nuestro corazón a Dios

El perdón es la base de la salvación, y para hacerlo posible, Dios llegó al sacrificio máximo cuando entregó a la muerte a su Hijo Jesucristo.  Este perdón te fue prometido desde el mismo principio.  Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, introdujeron el pecado y la muerte eterna a través de la herencia.  Pero inmediatamente Dios proporcionó la solución: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza y tú le herirás en el calcañar" (Génesis 3:15).

 

En forma figurada se presenta a la iglesia de Cristo (a los creyentes de todos los siglos), bajo el símbolo de la mujer, mientras que Satanás está representado por la serpiente. Es verdad que la serpiente (Satanás) heriría a la iglesia en el calcañar (y de hecho la hirió cuando nuestro Señor murió en la cruz del Calvario; la hirió en las persecuciones de que han sido objeto los fieles cristianos en las diferentes épocas); pero la iglesia, en la persona de su representante máximo, Cristo, infligiría una herida en la cabeza, es decir una herida de muerte, a la serpiente (Satanás) se produjo cuando el Señor Jesús alcanzó la victoria en la cruz.  EL Mesías, el Salvador, fue prometido desde el mismo principio y su sacrificio hizo posible para que tú alcanzaras el perdón de tus pecados.

 

Posteriormente, el Señor estableció un sistema de sacrificios que desde la misma caída de nuestros primeros padres, se practicaron en el Antiguo testamento.  Este sistema se concretó en un programa de cultos en los días del antiguo Israel.  El pueblo de Dios debía llevar al templo animales que eran sacrificados y cuya sangre era símbolo de la que más tarde vertiría Jesús en la cruz.  Esta forma simbólica de expiación fue establecida por el Señor para hacer sentir al pueblo la realidad de la muerte de Cristo.

 

Por fin llegó el momento en que el Hijo de Dios vino a esta tierra y nació de la virgen para tomar de ella tu naturaleza humana, que crucificó al morir.

 

Eras tú el que debía morir en cumplimiento de la sentencia que afirma que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23).

 

El pecador  eras tú y la sentencia se hubiese cumplido, indefectiblemente a no ser por la intervención de Jesucristo, que era el único que podía sustituirte en la muerte.  De esa manera el Señor llegó a ser la propiciación por tus pecados.  Lo dice la Biblia: "Y él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:2).  Es decir, por los de todos aquellos que acepten a Jesús y su sacrificio y que refugiándose en él, vivan por la fe de acuerdo con sus enseñanzas.

 

Si el Señor llegó hasta tal punto para que tu perdón fuese una realidad, ¿cómo es posible que dudes acerca de si serás o no perdonado por tu Creador?  Eso es algo que no admite la menor duda.

 

Cuando en la cruz el Señor exclamó: "Perdónalos", intercedía no sólo por aquellos que lo estaban crucificando, sino por toda la humanidad en todas las épocas, incluyéndote a ti.

 

Por otra parte, la Biblia establece con toda claridad el carácter perdonador de Dios.  El salmista dijo : "Porque tú Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan” (Salmos 86:5).  En otro lugar dice: "Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios.  Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias” (Salmos 103:2-3).

 

¿Perdona Dios todos tus pecados? ¿Es posible caer tan bajo en el abismo del mal que él no pueda o no quiera salvarte?  El salmista mismo tiene la respuesta a estas preguntas: "Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmos 103:12-13).  La figura usada aquí es inspiradora y clara.  Cuando movido por el arrepentimiento confiesas a Dios tus pecados, él los aleja de ti hasta el infinito en dirección opuesta.  Y nunca más a menos que tu cambies de rumbo, volverás a encontrarte con ellos.

Cambiar de camino es imprescindible

La Biblia, que es riquísima en metáforas y en símbolos presenta la misma verdad de otra manera: "¿Qué Dios como tú que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?  No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.  Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados" (Miqueas 7:18-19).

 

Como Dios ama la misericordia, cuando vas a él con humildad echa tus pecados en lo profundo de la mar.  Esta figura ilustra que Dios alejará de ti tus pecados de una manera definitiva y radical.

 

A través del profeta Isaías dice: "Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados" (Isaías 43:25).

 

Ahora bien, cuando tú vas a Dios arrepentido y le confiesas tus pecados, ¿es necesario que experimentes algo espectacular o sensacional dentro de ti para saber que el Señor te ha concedido su perdón?  No, eso no es indispensable.  La vida cristiana es una cuestión de principios.  Y si en la Palabra de Dios está escrito que cuando confiesas tus pecados él te perdona, lo que tienes que hacer es tener fe, confiar en que Dios te ha perdonado, y no preocuparte más por la vida pasada.  En la Biblia hay suficiente evidencia del deseo de Dios de perdonarte.  ¿Qué más puedes exigir de Dios?  Se trata simplemente de que confíes en lo que la Biblia dice, acéptalo por fe y siéntete feliz.

La importancia de un perdón generoso

El perdón de Dios sin embargo, está condicionado por lo menos por un hecho que no es posible dejar de tener en cuenta porque a menos que la condición se cumpla, no hay forma alguna de que alcances el perdón; "Perdonad y seréis perdonados" (Lucas 6:37). ¿Por qué has de perdonar?  La Biblia misma responde: "Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” (Marcos 11:26).  Mateo dice : "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial"  Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas" (Mateo 6:14,15).  De manera que si tú deseas obtener el perdón de Dios debes a la vez perdonar a tu prójimo en todo aquello en que puedas haber faltado contra él. 

 

Tú podrás decir ahora que no puedes perdonar.  Pero estás equivocado, porque para poder perdonar, todo lo que tienes que hacer es buscar la ayuda de Dios.  Para Dios no hay imposibles.  Dios no obra como solemos hacerlo los seres humanos.  Dice la Escritura: "Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isaías 55:7).

 

No importa hasta dónde hayas caído.  No importa cuánto hayas ofendido a Dios.  No importa la naturaleza de los pecados que hayas cometido.  Si vuelves arrepentido ante Dios, el Señor es amplio en perdonar, porque es misericordioso.

 

Tú demostrarás que eres digno del perdón de Dios cuando, a su vez, con espíritu generoso, perdones a tu semejante.  No mereces perdón si no sabes otorgarlo.  Recuerda que si hay resentimientos y espíritu de venganza, si hay mala voluntad hacia alguien, la relación con Dios está interrumpida.  La Biblia expresa unas palabras que pueden parecerte muy severas, pero fue el Espíritu de Dios quien las inspiró:  "Si alguno dice: Yo amo a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso.  Porque el que no ama a su hermano a quien a visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?“ (1 Juan 4:20).

 

Que el arrepentimiento y la confesión te induzcan a un perdón amplio para tus semejantes, de tal forma que seas digno del perdón de Dios.

Conclusión

El perdón es la base de la salvación, y para hacerlo posible, Dios llegó al sacrificio máximo cuando entregó a su Hijo Jesucristo.

 

Si vas a Jesús y le confiesas honrada y sinceramente tus pecados, con el deseo de comenzar a vivir una vida mejor que la anterior, y derramas tu corazón, ante el Todopoderoso, encontrarás un perdón amplio y generoso de parte de Aquél que cumple siempre lo que promete. No debes tener la menor duda al respecto. Dios te perdona. “Confía en Dios”.

 


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