Estudio 24

El Domingo en la Biblia

Apreciado amigo:

 

En este estudio revisaremos todo lo que la Biblia registra con respecto a la santidad del domingo, el primer día de la semana.

 

Este estudio es importante porque involucra la santa ley de Dios, por la cual hemos de ser juzgados.  Involucra la señal de la autoridad divina, y su derecho a gobernar.  Así que este estudio para tu comprensión demanda tu sinceridad.

El domingo en los tiempos apostólicos

El primer día de la semana se menciona ocho veces en el Nuevo Testamento; en todas estas referencias se expone, no como un día de descanso, sino de trabajo común.  Entre ellas seis referencias nos hablan de los sucesos ocurridos en el día de la resurrección de Cristo (Mateo 28:1; Marcos 16:2, 9; Lucas 24:1; Juan 20: 1, 19).  Jesucristo fue crucificado el viernes.  Su cuerpo reposó en el sepulcro el día siguiente.  Mientras tanto, sus seguidores observaban el sábado.

 

El primer día de la semana cuando amanecía, el grupo de mujeres llegó al sepulcro para ungir el cuerpo del Señor Jesús.  Hallaron la tumba vacía.  El relato bíblico nos indica que era un día de labor y de viaje.  Por la tarde, al aparecerse Jesús a sus discípulos, les encontró reunidos mas no en un culto.  Tenían las puertas cerradas "por temor a los judíos" (Juan 20:19).  El Maestro volvió a reunirse con ellos "ocho días después" (Juan 20:16).  El estudio más minucioso nos revela que ni Cristo ni ninguno de los apóstoles, de palabra o por hecho, jamás aprobaron o insinuaron cambio alguno del reposo del séptimo día al primer día de la semana.

 

Se menciona por séptima vez el primer día de la semana en la crónica de la partida de San Pablo a Troas: "El día primero de la semana, juntos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.  Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban juntos... Después subiendo y partiendo el pan y gustando, habló largamente hasta el alba, y así partió" (Hechos 20:7-11).

 

De acuerdo con los preceptos y costumbres de la Santa Biblia, la puesta del sol marca el comienzo y el fin del día (Levítico 23:32; Marcos 1:21,32).  Considerando que fue una reunión de despedida celebrada por la noche, comprendemos que se celebró en lo que ahora llamamos la noche del sábado.

 

"Era la noche que seguía el sábado judío.  El barco zarparía el domingo por la mañana.  Los cristianos de Troas se congregaron en esa hora para partir el pan porque los discípulos partían el pan diariamente en sus casas” (Hechos 2:46).

 

La octava y última referencia del Nuevo Testamento sobre el "primer día de la semana, aparece en la carta de Pablo a la iglesia de Corinto".  Cada día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas" (1 Corintios 16:2).

 

Esta instrucción no indica una reunión pública ni sugiere en modo alguno la santidad del domingo.  El apóstol hacía acopio de recursos para los pobres en Jerusalén, y pedía a los creyentes que aportaban cierta cantidad cada primer día a fin de que el dinero estuviera listo a su llegada.  Este pasaje no sugiere ni remotamente una reunión pública ya que la frase "cada uno de vosotros aparte en su casa" implica que la colecta se hacía individualmente y en privado.

Desconociendo la autoridad de la Biblia

El análisis más cuidadoso de todo el Nuevo Testamento nos demuestra que en tiempos apostólicos la iglesia entera de los fieles cristianos santificaba el séptimo día.  Ignoraban por completo la observancia del domingo y casi siempre dedicaban el primer día de la semana a actividades seculares.

 

Quienes desconocen la lengua griega, en su afán por encontrar un argumento a favor del domingo, basan sus ponencias en una traducción inexacta de unos cuantos pasajes bíblicos.  Mas todos estos argumentos quedan reducidos a la nada por los estudios mas competentes del Nuevo Testamento, realizados por los traductores eruditos que han hecho las versiones más conocidas de las Escrituras.  Ninguna persona, autoridad en el conocimiento del griego, se esforzará por comprobar la santidad del domingo mediante citas o interpretaciones no reconocidas en el texto original.

 

La inmensa mayoría de exégetas y eruditos bíblicos aceptan que el Nuevo Testamento no ofrece prueba alguna en defensa del domingo como día de descanso.  Sin distinción de credo o de práctica, generalmente concuerdan en que no se ha registrado ningún mandamiento divino, dictado a los apóstoles, para cambiar el día de reposo del sábado.

 

Escribió el Dr. Lyman Albott (congregacionalista) : "La opinión popular de que Cristo y sus apóstoles cambiaron o sustituyeron enfáticamente el primer día de la semana por el séptimo, carece por completo del más leve respaldo en el Nuevo Testamento" (“Christian Union”, edición del 26 de junio de 1890).

 

Refiriéndose al supuesto cambio del sábado al primer día de la semana, el Dr. E. F. Hiseox, autor de "El Manual Bautista", dice: ¿Dónde podrá encontrarse la anotación de semejante cambio?  En el Nuevo Testamento no, absolutamente no" (“The New York Examiner", 13 de noviembre de 1893).

 

La genuina observancia del sábado es un servicio de amor que el corazón del hombre tributa a su Creador.  No depende de la conveniencia personal, ya que nuestro Padre celestial habla terminantemente.  La pérdida del sábado como día de actividades comerciales puede ser seria, quizás sea preciso revisar por completo nuestros compromisos sociales y planes recreativos; quizás los amigos no comprendan y los parientes se opongan pero el cristiano fiel cuenta todas las cosas por pérdida "para ganar a Cristo".  La aprobación del cielo, la satisfacción y alegría de andar en las huellas de Jesús, son abundante compensación.

Conclusión

La resurrección de Cristo y sus apariciones en el primer día de la semana han sido el argumento básico para adoptar el domingo como día de reposo o día del Señor.  De acuerdo con la revisión que hemos hecho de los únicos ocho pasajes que registra el Nuevo Testamento acerca del primer día de la semana, no es denominado nunca "día de resurrección" ni mucho menos "día del Señor", sino sencillamente "primer día de la semana".

 

Acudir a la santa cena para aseverar que ésta se celebraba en domingo porque este rito conmemoraba la resurrección de Cristo, es una contradicción con el mensaje bíblico porque Pablo, que pretende transmitir lo que ha recibido del Señor (1 Corintios 11:23), no dice que ese rito tuviera día fijo, solo menciona: "Cuando se reúnen juntos" (1 Corintios 11:18, 20, 33, 34); y explicando la santa cena en sí dice que su propósito es anunciar la muerte de Jesús hasta que él vuelva (1 Corintios 11:26) ; según esto lo que la santa cena conmemora es el sacrificio de Cristo y no su resurrección.

 

El hecho de que Jesús haya resucitado el domingo implica más acción que descanso.  Porque la resurrección no determina el fin del plan de la redención, que cesó el viernes al atardecer al decir Jesús "todo está cumplido" (Juan 19:30), y luego reposó el sábado en la tumba, sino el comienzo de un nuevo ministerio.  Así como el primer día de la creación, el primer día de la semana, el día de la resurrección supone trabajo y no descanso.

 

Además después de la resurrección Jesús no llamó a sus seguidores para decirles "Celebrad mi resurrección", sino "Id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea" (Mateo 28:10; Marcos 16:7) ; "Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos..." (Mateo 28:19; Marcos 16:15).  "Ve a mis hermanos” (Juan 20:17) ;  "Apacienta mis ovejas (Juan 21:17).  Todas estas declaraciones demuestran órdenes de acción, trabajo y no descanso y no dan pie para deducir que la resurrección debería ser celebrada mediante el descanso y el culto.

 

El domingo como festividad eclesiástica descansa sobre la autoridad del hombre.  Y el hombre no puede dar descanso al hombre.  De ahí que el domingo se haya constituido en una fiesta para la complacencia personal.  A diferencia, el sábado descansa sobre la autoridad divina, dedicado al servicio de Dios y de la humanidad.  Es un día de sosiego y un día de reposo.

 

El sábado es el tiempo para una renovación aún más importante, la espiritual.  Es el tiempo para confirmar nuestro pacto con Dios y recordar sus bendiciones durante los seis días de la semana en nuestro favor.

 

Recuerda: en el sábado tu cuerpo puede descansar porque tu mente descansa, y tu mente descansa porque descansa en Dios.

 

Recibe la promesa de Jesús: "Yo os haré descansar" (Mateo 11:28).

 

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