Estudio 21

22.La Ley de Moises

Como Guardar el Sábado

Apreciado amigo:

 

El verdadero reposo se encuentra en la persona de Jesucristo, el Salvador que dice: "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar” (Mateo 11:28).  El reposo y la paz no son un logro humano sino un don divino, y sólo puedes hallarlos cuando permitas que Cristo ponga tu vida en orden.  "Yo os haré descansar" (Mateo 11:28).  ¿Por qué necesitas la intervención de Dios para entrar en la paz del verdadero descanso? Porque el reposo es el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales del ser.  Y tú no puedes armonizar tu cuerpo con tu mente y alma.

 

Puedes descansar tu cuerpo cansado sobre algún soporte, pero si tu mente se encuentra atribulada, no tendrás descanso sino ansiedad, disipación del sueño o pesadillas.  Así como una orquesta requiere la dirección de un hábil director para que la mantenga unida en la armonía musical propuesta, las diversas facultades de tu ser, físicas, mentales y espirituales, exigen la dirección del Supremo Maestro para lograr la armonía de todo tu ser y darle a tu vida la paz tan anhelada.

 

¿Qué debes hacer para que Cristo armonice el desorden de tu vida?  Este estudio te mostrará que Dios, desde el principio, instituyó el sábado para librarte de los cuidados de este mundo para que descanses en Dios.  Infortunadamente, el sábado ha sido descuidado, menospreciado y pervertido desde tiempos del Antiguo Testamento hasta nuestros días, por tanto materialismo.  Muchos emplean el sábado para su propio placer y provecho, olvidándose de la presencia y el poder divinos prometidos en este día  (Génesis 2:1-3; Isaías 58:13-14; Éxodo 31:13; Ezequiel 20:12,20).

 

La celebración del día santo permite que el Señor del sábado traiga reposo y paz a tu vida.  Para captar mejor la importancia de la función del sábado, vamos a revisar la manera como se debe observar, tal como la Biblia nos lo revela a lo largo de su contenido.

Comienzo y fin del sábado

Según las Sagradas Escrituras el día comienza a la puesta del sol y termina a la puesta del sol.  En otras palabras, el día de veinticuatro horas está establecido de tarde a tarde, o de puesta de sol a puesta de sol, tal como lo estableció el Creador en la semana de la creación (Génesis 1:5,8,13,19,23,31; Levítico 23:32; Marcos 1:32).  Donde se dificulte determinar una clara demarcación del tiempo de la puesta del sol, la observancia del sábado comenzará al final del día como lo marca la disminución de la luz.

Principios que orientan en la guarda del sábado

Aunque la Biblia no habla directamente acerca de muchas cosas, o no contesta muchas preguntas específicas en relación con la observancia del sábado en nuestros días, te ofrece principios generales que tienen aplicación hoy.

 

"La ley prohíbe el trabajo secular en el día del Señor, debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida, ninguna labor que tenga por el placer mundano o el provecho es lícita en ese día; pero como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas" (Elena G. White, “El Deseado de todas las Gentes”,  Pág. 177).

 

Esta manera de ver el sábado, sin embargo, no debe llevarte a la inactividad total.  Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento te invitan a atender las necesidades y a aliviar los sufrimientos de los demás porque el sábado es un tiempo apropiado para ocuparte de los marginados y oprimidos (Mateo 12:10-13; Marcos 2:27).

 

Pero las buenas obras que tú realizas durante el sábado no deben oscurecer la característica bíblica principal de la observancia del día del sábado, es decir, el descanso físico (Éxodo 20:10), el descanso espiritual (Mateo 11:28).  El descanso espiritual debe llevarte a buscar la presencia y la comunión con Dios mediante la adoración (Isaías 48:13).  Tanto en la meditación tranquila (Mateo 12:1-8) como en el culto público (Jeremías 23:32; 2 Reyes 4:25; 11:4-12; 1 Crónicas 23:30), no puedes perder el propósito del sábado que es reconocer a Dios como Creador (Génesis 2:1-3) y Redentor (Deuteronomio 5:12-15), y este aspecto es para compartirlo con la familia y la comunidad mayor (Isaías 56:1-8).

La preparación para el sábado

El sábado comienza a la puesta del sol del viernes y termina a la puesta del sol del sábado.  Si el sábado ha de ser observado adecuadamente, luego, toda la semana debiera programarse de tal manera que cada miembro de la familia esté listo para dar la bienvenida al santo día del Señor cuando llegue.  Esto quiere decir que cada hogar hará planes para todas las tareas del mismo —compras y preparación de los alimentos, ropas listas y otras necesidades de la vida diaria (Éxodo 16:22,23)—, estén terminadas antes de la puesta del sol del viernes.  El día de reposo debería ser el eje alrededor del cual gire toda la semana.  La manera como los hebreos contaban los días de la semana para identificar el sábado nos da la idea de lo que estamos tratando de decir.

 

Ellos contaban los días de la siguiente manera: primer día del sábado, segundo día del sábado, tercer día del sábado, cuarto día del sábado, quinto día del sábado, sexto día del sábado y séptimo día sábado.  Esta forma de contar los días de la semana constituía el sábado en el eje sobre el cual giraba la semana, y cuando se aproximaba la tarde del viernes y la puesta del sol estaba cerca, los miembros de la familia estaban listos para dar —con mente tranquila, preparativos terminados y hogar listo—, la bienvenida al sábado.  Entonces todo estaba en orden para pasar las próximas 24 horas en comunión con Dios y unos con otros.

El vestuario para el sábado

Los hebreos también nos legaron la inspiración por precepto y por ejemplo, que una de las maneras de honrar a Dios es aparecer en su templo con una vestimenta limpia y representativa, apropiada para la ocasión y la cultura en la cual vives.

Visión bíblica del sábado

La visión bíblica del sábado contempla una dimensión divina y otra humana (Mateo 12:7).  Desde la perspectiva divina, el sábado te invita a renovar tu compromiso con Dios al desistir del trabajo diario para poder adorar a Dios más libre y completamente (Éxodo 20:8-10; 31:15-16; Isaías 58:13-14).  Desde la perspectiva humana, el sábado ordena al creyente que celebre el amor creador y redentor de Dios mostrando misericordia y preocupación hacia los demás (Deuteronomio 5:12-15; Mateo 12:12; Lucas 13:12; Juan 5:17).  De esta manera, la observancia del sábado incluye la suspensión del trabajo secular con el propósito de honrar a Dios y realizar acciones de amor y bondad hacia el prójimo.

Las actividades de familia en las horas del sábado

En la mayoría de las culturas, las horas del sábado cuando la familia está reunida son el momento culminante de la semana.  El espíritu de gozo y compañerismo sagrados que comenzó al levantarse y aumentó durante los cultos en la iglesia, ahora se intensifica.  Al quedar libres de las distracciones seculares, la familia puede conversar sobre temas sagrados y mantener la conducta espiritual del día (Isaías 58:13-14).

Conclusión

El sábado abarca tu relación total con Dios.  Es una muestra de la aceptación de Dios a tu favor en el pasado, presente y futuro.  EL sábado protege la amistad tuya con Dios y te ofrece el tiempo necesario para el desarrollo de dicha relación.  El sábado aclara la relación de Dios con la humanidad, porque muestra a Dios como Creador en un momento cuando el hombre quisiera quitarle a Dios su posición en el universo.

 

En este siglo de tanto materialismo, el sábado te señala las cosas espirituales y personales. Las consecuencias de olvidar el sábado santo son serias consecuencias, pues te llevan a la distorsión y eventual destrucción de tus relaciones con Dios y con tu prójimo.

 

Cuando tú guardas el sábado de la manera adecuada como lo presenta la Biblia, das un testimonio vivo del descanso que se obtiene al confiar sólo en Dios como tu sostén, como la base de tu salvación y fundamento de tu esperanza en el futuro.

 

Como tal, el sábado es un deleite (Isaías 58:13), pues entras en el descanso de Dios (Mateo 11:28) y aceptas la invitación de entrar en comunión con él.

 

Cuando Dios te pide que recuerdes el día sábado y que lo observes adecuadamente, lo hace porque quiere que te acuerdes de él como tu Creador y tu Redentor, fundamento de tu felicidad.