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* Visión de la Mujer
Apareció
en el cielo una gran señal: Una mujer
vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de
doce estrellas. Y estando encinta,
clamaba con los dolores del alumbramiento (12:1,2).
Hoy nos vamos ha
dedicar a estudiar el capítulo doce del Apocalipsis dejando atrás las siete
trompetas. En realidad este capítulo es como un paréntesis entre lo dicho
anteriormente y lo que se describirá en los capítulos subsiguientes. Esta
sección profética la vamos a dividir en tres partes:
·
la primera abarca el
deseo del dragón por destruir al niño que estaba por nacer, una en su
nacimiento y la otra después de su ascensión al cielo, en éste caso su
simiente, la iglesia (vv. 1-6).
·
La segunda de los versos 7 al 12, nos habla
del triunfo del niño que muere más tarde por nosotros, asegurándonos la
victoria sobre el dragón.
·
Y la tercera parte tiene que ver con la ira
de Satanás, que al ver su fracaso y su derrota ha decidido por todos los medios
posibles de destruir a la iglesia cristiana. Esto pone las bases para los
capítulos siguientes.
PARA comprender esta parte del capítulo se
necesita poco más que una simple definición de los símbolos introducidos. Ella
puede darse en pocas palabras.
"Una mujer," significa la iglesia verdadera. (2
Corintios 11: 2.) Una mujer corrompida suele representar a una iglesia apóstata
o corrompida. (Ezequiel 23:3-4; Apocalipsis 17:3-6, 15, 18.) Por analogía, una
mujer pura, como en este caso, representará a la iglesia verdadera. "El
sol" significa aquí la luz y la gloria de la era evangélica. "La
luna" es el símbolo de la época mosaica. Como la luna resplandece con una
luz derivada del sol, así también la era anterior brilló por la luz derivada de
la actual. Tenían entonces los tipos y las sombras; nosotros tenemos ahora el
antitipo y la substancia. "Una corona de doce estrellas" simboliza
apropiadamente los doce apóstoles. "Un grande dragón bermejo"
representa la Roma pagana. "El cielo" es el espacio donde el apóstol
vió esta representación. No hemos de suponer que las escenas presentadas aquí a
Juan se verificaron en el cielo donde Dios reside, pues son sucesos que
ocurrieron en la tierra. Esta visión que contemplaron los ojos del profeta
parecía desarrollarse en la región ocupada por el sol, la luna y las estrellas
que nosotros llamamos el cielo.
En las profecías, una mujer significa iglesia. En Jeremías 6:2, el Señor dice: “A mujer hermosa y delicada comparé a la
hija se Sión.” A Israel dijo Dios: “Y te salió renombre entre las gentes a
causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse
sobre ti, dice el Señor Jehová” (Ezequiel 16:14). Esa hermosura que ostenta la mujer, que simboliza la iglesia,
proviene de Dios. Está “vestida de sol”. Cristo es “el Sol de justicia” (Malaquías 4:2). La iglesia está vestida del ropaje celestial que es la justicia
de Cristo.
La corona con 12 estrellas tiene un doble significado. La iglesia del Antiguo Pacto, que es Israel, era el pueblo de Dios. En ese caso, las doce estrellas simbolizan las doce tribus. Fue la iglesia de Israel la que dio al mundo el Salvador. Como la iglesia del Nuevo Pacto, las 12 estrellas simbolizan los 12 apóstoles de Cristo. La luna que está bajo los pies de la mujer simboliza las fiestas, los sacrificios y las ceremonias judías. Así como la luna no tiene luz propia, pero refleja la luz del sol, el ritual judío, aunque no poseía luz alguna, representaba la obra que Cristo había de realizar. La mujer estaba encinta y con dolores de parto. Veremos en el verso 5 que ella dio a luz un hijo, el cual, indudablemente, es Jesús. Podemos decir que la iglesia Judía dio al mundo un Redentor. Eso es lo que tan apropiadamente dice Jesús en Juan 4:22: “…Porque la salvación viene de los judíos.” Algunos teólogos ven en esta mujer a la Virgen María, puesto que da a luz al Señor Jesús. Pero, aunque tiene cierta relación, no cumple con todas las cosas que están profetizadas en el capítulo 12. La mayoría de los teólogos, aun de los católicos, entienden que esta mujer es la iglesia.
UNA MUJER VESTIDA DE SOL (vv. 1-2)
“Una mujer vestida de sol”. Juan contempla en visión una
escena muy impresionante, él la describe como una gran señal, ve en el cielo
una mujer vestida de una manera llamativa, está vestida de sol, con la luna
debajo de sus pies y una corona de doce estrellas. Esta es la única referencia
de este tipo en el libro del Apocalipsis. La expresión mujer en el contexto
profético puede significar dos cosas básicas: una de ellas representar a la
iglesia apóstata, cuyos miembros adoran falsos dioses. En el libro de
Apocalipsis se nos describe a otra mujer cuya vestimenta es muy diferente a la
del verso 1 que
estamos analizando.
Apocalipsis 2:20 habla de una mujer cuyo
nombre es Jezabel, describe a una mujer a quien se le denomina
"ramera", con la cual han fornicado los "reyes de la
tierra" (Ap 17:1-6), esta mujer está vestida de púrpura y escarlata,
adornada con piedras preciosas y perlas. En Ezequiel 16 Dios compara la
apostasía de su pueblo con una mujer ramera, prostituta. En el Apocalipsis la
iglesia falsa, apóstata, es una referencia a una mujer fornicaria.
El otro significado de la expresión mujer en
el libro de Apocalipsis es una referencia a la iglesia verdadera, pura y sin
mácula delante del Señor. “Vestida de sol”. El hecho de que está vestida
de sol es muy importante para determinar el simbolismo, para saber de que
iglesia se está comentando. El sol es símbolo de Cristo (Sal 84:11, Mal.4:2,
Mt 13:43, 17:2, Ap 1:16, 21:23, 22:5), es decir, esta iglesia está cubierta por
el manto de la justicia de Cristo. “La luna”. La luna refleja los rayos
del sol. La iglesia es el canal, el medio para dar a conocer al mundo
acerca del maravilloso plan de la salvación a través de Jesucristo (Mt
5:13-16). “Una corona de doce estrellas”. Sobre su cabeza reposa una
corona de doce estrellas. El número 12 representa el gobierno de
Dios. Doce patriarcas, 12 tribus, 12 panes, 12 apóstoles, 12 puertas, 12
fundamentos, 12 estrellas. En Cantares 6:10, hay una referencia a la
iglesia de Dios muy similar a la que estamos analizando.
“Y estando en
cinta”. El verso 2 usa la figura literaria de una mujer que está por dar
a luz, que tiene dolores de parto, no usa el nombre de María, sino que indica
que es toda la iglesia la que está involucrada en todo este proceso. Fue
a la iglesia del Antiguo Testamento a quien se le prometió el nacimiento del
Mesías (Miq 5:2, Is 9:6-7) Cuando llegó el tiempo señalado el niño debía nacer
para salvar al "pueblo de sus pecados" (Ga 4:4, Mt 1:21).
Los vers. 1 y 2 abarcan un lapso que empieza precisamente al comienzo de la era cristiana, cuando la iglesia esperaba anhelosamente el advenimiento del Mesías, y se extiende hasta el pleno establecimiento de la iglesia evangélica con su corona de los doce apóstoles. (Lucas 2:25,26,38.) No se podrían haber hallado símbolos más adecuados e impresionantes que los empleados aquí. La era mosaica brillaba por una luz reflejada de la cristiana, así como la luna brilla por la luz que refleja del sol. ¡Cuán apropiado era, pues, representar la primera por la luna y la segunda por el sol! La mujer, la iglesia, tenía la luna bajo los pies; es decir la era mosaica que acababa de expirar, y estaba revestida por la luz del sol evangélico que acababa de nacer. Por anticipación, se nos presenta a la iglesia plenamente organizada, con sus doce apóstoles, antes que aparezca en el escenario el hijo varón, Cristo. Había de quedar así constituída inmediatamente después que Cristo comenzase su ministerio; y él está más definidamente relacionado con esta iglesia que con la de la época anterior. Es imposible entender erróneamente este pasaje; de manera que esta representación no violenta ningún sistema correcto de interpretación.
* El Dragón
Y apareció otra señal
en el cielo: He aquí un gran dragón
escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete
diademas, y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y
las arrojó sobre la tierra. Y el dragón
se paró delante de la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su
hijo tan pronto como naciese (12:3,4).
La visión
de la mujer es interrumpida para dar lugar a otro elemento de la visión: el Dragón
escarlata. Este representa al
enemigo de Dios y de su iglesia: Satanás.
La historia de este personaje se puede trazar en Isaías 14 y Ezequiel
28, aparte de algunos textos aislados en otros libros de la Biblia.
En Isaías es presentado bajo la figura del rey de Babilonia (Isaías
14:4). En el pasaje se nos da su
nombre: Lucero, hijo de la mañana
(verso 12). Otras versiones traducen el nombre como Lucifer y
tradicionalmente lo llaman Luzbel.
En Ezequiel 28, y bajo la figura de “el príncipe de Tiro”
(verso 1), se nos presenta la ocasión de su origen: “Tú echas el sello a la
proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios
estuviste: toda piedra preciosa fue tu
vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro,
carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos
estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación” (verso 13). También Ezequiel nos indica el puesto que
tenía Lucifer en el cielo: “Tú, querubín
grande, cubridor: y yo te puse; en
el santo monte de Dios
estuviste…” (verso 14)
El puesto más grande, luego del Arcángel, es el de querubín. Entre estos había dos que eran llamados “cubridores”,
porque estaban a ambos lados del trono de Dios. Es por eso que en el arca de la alianza fueron colocadas dos
esculturas de oro de querubines sobre
el propiciatorio.
UN GRAN DRAGON ROJO (vv. 3-4)
“He aquí un gran dragón rojo”. En el verso 3 aparece la otra
"gran señal". En esta ocasión es la presencia en la escena de
un "gran dragón, que tiene 7 cabezas, diez cuernos y en sus cabezas
7 diademas". Por el verso 9 es fácil identificar al dragón, el cual
es Satanás. Las 7 cabezas como lo analizaremos con más detalle en el
capítulo 13 son 7 poderes que Satanás ha usado a través de la historia.
Los 10 cuernos es una referencia a la aparición de lo que hoy es Europa y al
mismo tiempo es una referencia a los reyes de la tierra (Ap 17:3-18,
19:19).Como ustedes notaran también tiene diademas, a diferencia de la mujer
que tiene 12 estrellas, este tiene 7. En este caso para referirse al
poder ejercido por los 7 poderes en los diferentes siglos de la historia.
Estos pasajes dan un repaso de lo que Daniel ya dijo y explicó en los capítulos
2 y 7 de su libro.“Siete diademas”. Estas diademas pudieran ser:
Babilonia, Medo-persa, Grecia, Roma, Roma papal, Estados Unidos, la gran
Babilonia o la bestia. Apocalipsis 17:6-11 describe a una mujer con siete
cabezas y diez cuernos. Poderes o naciones que han sido y serán usados
para perseguir a la iglesia. Algunos dan la siguiente lista: Egipto,
Asiria, Babilonia, Medo-persa, Grecia, Roma, Roma papal y la bestia o la gran
Babilonia. El capitulo trece de Apocalipsis emplea la misma figura, aquí se
identifica a una bestia con siete cabezas y diez diademas. Esta bestia
está combinada, tiene algo de oso, de léon, de leopardo y de dragón (Ap
13:1-2).
“Color
rojo”. El dragón tiene un color rojiso, el rojo es símbolo de muerte, de
destrucción, de derramamiento de sangre. El contexto del capítulo es
presentado como un dragón sediento de sangre, el desea eliminar sobre la faz de
la tierra al niño y más tarde a los descendientes de la mujer. Apocalipsis 17:6
informa de una mujer ebria de la sangre de los mártires la cual tiene un color
rojo (Ap 17:4). El sello 2 describió un caballo rojo cuyo jinete mata a
los santos.
“Arrastraba la tercera parte de las estrellas”.
La cola del dragón arrastraba una tercera
parte de las "estrellas del cielo" y las arrojó a la
tierra". Por
los pasajes 8-10, nos es fácil identificar
la expresión "estrellas", es una referencia a los ángeles caídos que
decidieron obedecer a su líder rebelde contra el gobierno de Dios (Is 14:12-14,
Ez 28:14-17). Una tercera parte es muy significativa, porque según Apocalipsis
4:11, los ángeles que permanecieron leales a Dios son contados en millones de
millones. Este verso 4 es una referencia sin lugar a dudas sobre la rebelión
que se realizó en el cielo antes que nuestro mundo fuera creado. Los
versos 7-9 pueden ser asociados con el mismo evento de dicha rebelión que dio
como resultado la expulsión de Satanás y de sus ángeles a este planeta.
Génesis 1-3 describe la creación y al mismo tiempo nos habla sobre la caída del
hombre y de la forma en como Satanás tomó posesión del mundo y de sus habitantes.
El poder de Satanás ha sido revelado en los pasajes anteriores. Sin
embargo, él es un enemigo vencido
Y EL DRAGON SE PARO DELANTE DE LA MUJER
(vv. 4-6) “A fin de devorar a su hijo”. Una vez que
Juan ha descrito a los dos personajes en conflicto, pasa a relatarnos las
intenciones del dragón con respecto a la mujer que está por dar a luz.
Satanás está pendiente de los eventos, como un obstetra él está en el salón de
parto, esperando que María diera a luz para destruir a su hijo en el momento
que naciera. Por la información que tenemos en el libro de San Mateo
2:1-23, fue por medio de Herodes, gobernador del imperio dominante que Satanás
trató de matar al hijo recién nacido. Al verse burlado de los magos, Herodes
mandó a matar a todos los niños varones menores de dos años. Dios por
medio de ángeles le recomienda a José tomar al niño y a su madre para y huir a
Egipto (Mt 2).
“Y ella dió a luz un hijo varón”.
El verso 5 dice que el niño nació a pesar de
los peligros que le esperaban por parte del dragón. Toda la vida de Jesús
fue un
acoso constante de persecución de parte de
Satanás, para hacer caer al que sería el que lo destronaría para siempre de su
poder (Mt 4). “Y su Hijo fue arrebatado para Dios y para su trono”. La
parte final del verso 5 nos habla de la victoria absoluta de Cristo. No
sólo nació y murió, sino que resucitó y ascendió a los cielos victorioso para
sentarse a la diestra de Dios, de donde ha de venir por nosotros en ocasión de
su segunda venida, no para ser perseguido, sino para destruir a los que le
persiguieron a él y a su iglesia.
“Y la mujer huyó
al desierto”. En realidad el verso 6 debiera estar ubicado con los
versículos del 13 al 17 del capítulo 12, sin embargo, lo que el autor desea
enfatizar, es que una vez que Jesús ascendió a los cielos, Satanás al verse
derrotado arrojaría su ira en contra de aquellos que decidieron ser obedientes
a aquel que murió por ellos en la cruz, especialmente durante los 1260 años que
se le darían para perseguir a los descendientes de la mujer que dió a luz el niño
varón.
* Guerra
en el Cielo “
Después hubo batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles
luchaban contra el dragón: y luchaban el dragón y sus ángeles, pero no
prevalecieron, ni se halló ya para ellos lugar en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la
serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo
entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él
(12:7-9).
MIGUEL Y SUS ANGELES COMBATEN AL DRAGON
(vv. 7-9) “Después hubo una gran batalla en el
cielo”. La rivalidad entre Cristo y Satanás de acuerdo al verso 7 comenzó en el mismo cielo, el dragón y sus
ángeles lucharon por destronar a Miguel y a sus ángeles del poder que
Jesús ejercía como creador del universo. El verso 8 dice que los rebeldes
no prevalecieron y por lo tanto fueron expulsados de su lugar. Los versos del 7
al 9 aunque pudieran ser usados como
una referencia al origen del mal que se
originó en el cielo, en realidad describe la expulsión de Satanás y su
lanzamiento a la tierra una vez que Jesús resucitó. El verso 13 dice que
cuando él se encuentra arrojado a la tierra es cuando comienza su persecución
contra la mujer.
“Y fue lanzado fuera el dragón”.
El verso 9 dice que el lugar que ocupó
Satanás, el dragón, la serpiente antigua, el diablo, fue nuestro planeta tierra
una vez que nuestros primeros padres pecaron y llegaron a hacer súbditos de Satanás
(Gen 3). De esta forma los ángeles caídos tomaron control del planeta y
de sus habitantes. El libro del Apocalipsis trata de una manera especial de ese
conflicto milenario. En este capítulo se nos informa dónde comenzó,
adónde se desarrolló y el resto del libro nos habla de cómo terminará.
* Huida
de la Mujer
Y cuando vio
el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había
dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la
gran águila, para que volase de delante de la serpiente a su lugar, donde es
sustentada por un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo (12:13,14).
El chasco de Satanás al no poder destruir a
Cristo, le indujo a volverse contra la iglesia.
Primeramente el diablo usó a los Judíos. Los líderes de los Fariseos y Saduceos arremetieron contra los
discípulos. Luego del martirio de
Esteban y de la conversión de Saulo de Tarso, la iglesia creció y el diablo usó
a Roma pagana para raer de la tierra a la iglesia de Jesucristo. Pero la persecución hizo que el pueblo de
Dios creciera aún más.
La persecución de parte de Roma duró tres siglos. En el 313 Constantino concedió libertad a
los cristianos mediante el edicto de Milán.
El emperador favoreció a la iglesia, que estaba comenzando a
contaminarse con el paganismo. Los
paganos entraron de lleno a la iglesia y la idolatría, así como costumbres y prácticas
ajenas a las enseñanzas de Cristo minaron la iglesia.
El colmo de todo este
desbarajuste llegó cuando el obispo de Roma fue elevado sobre los otros de la
iglesia en el año 538. El emperador
Justiniano pasó por alto al obispo de Constantinopla y nombró al de Roma como
el principal sobre todos los otros obispados.
Los que no estuvieron de acuerdo con los dogmas de la iglesia y con el
papado eran perseguidos y matados.
Ahora la persecución no venía de parte de los paganos, sino que eran los
cristianos mundanos contra los fieles de Cristo.
Durante la
Edad Media el papa ejercía un poder férreo sobre todo gobierno
establecido. La iglesia creó un
tribunal para enjuiciar a todo el que no estuviera de acuerdo con sus
postulados. Estos cristianos disidentes
eran llamados herejes. El edicto de
Justiniano del 538 dio el título de “cabeza de las iglesias y corrector de los
herejes” al obispo de Roma. Y el
romanismo ejerció muy bien el poder otorgado.
El tribunal eclesiástico era llamado “La Santa Inquisición”. Millones murieron por su fe. Pero el poder absoluto del papa fue cortado
por Napoleón en el 1798. El papa Pío VI
fue apresado y conducido a Francia. El
papado fue abolido, aunque, según veremos en el próximo capítulo, habría de ser
restaurado.
Desde el 538, los verdaderos cristianos tuvieron que
emigrar a los lugares apartados para mantener viva la llama de la fe y la
verdad. Esto es lo que llamamos “La
Iglesia del Desierto”. El texto que
estamos considerando dice que la iglesia huiría por “tiempo, tiempos y la mitad
de un tiempo”. El verso 6, donde
primeramente se habla de la huida de la mujer al desierto, dice que sería por
1,260 días. Contando que el año judío
tiene 360 días, entonces tiempo es un año, tiempos son dos años o 720 días y
medio tiempo es medio año o 180 días.
Sumando todo llegamos a 1,260 días, los cuales representan años, y es el tiempo de la huida de la iglesia a
lugares desiertos. Si añadimos los
1,260 años al 538, llegamos al 1798, que fue el año de la abolición del papado
por el imperio de Napoleón. Luego de
ese año, veremos como la iglesia aparecerá de nuevo con gran poder, llevando el
mensaje de Dios al mundo.
* Los
Peregrinos
Y la
serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese
arrastrada por el río (12.15).
El río es agua y el agua representa “pueblos y muchedumbres y
naciones y lenguas” (Apocalipsis 17:15).
Satanás, “la serpiente antigua”, dirigió a las naciones de Europa contra
la iglesia. Era la intención del diablo acabar con todos los verdaderos siervos
de Dios.
Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó
el río que el dragón había echado de su boca (12:16).
Es
interesante el símbolo de “la tierra”.
Las aguas, como ya vimos, representan las naciones que persiguieron a
los verdaderos cristianos, entonces la tierra tiene que ser un lugar ajeno al
viejo mundo: las tierras americanas.
Los Peregrinos quisieron huir de las persecuciones
en Holanda e Inglaterra y tomaron el barco “May Flower” y zarparon al nuevo
mundo. Allí se establecieron y, aunque
algunos murieron, lograron establecer lo que deseaban: “una iglesia sin papa y
un estado sin rey”. Pronto se le
unieron otros grupos como los Puritanos y los Cuáqueros y se fue gestando una
gran nación: los Estados Unidos de Norteamérica.
Entonces el dragón se llenó
de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la
descendencia de ella, los que guardan los
mandamientos
de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo (12:17).
Nuevamente
el diablo se infiltró en las filas de la iglesia. Los puritanos hicieron una iglesia sin papa, pero un poder
semejante imperó en las colonias americanas.
El fanatismo se apoderó de ellos y se tornaron tan perseguidores como la
iglesia que abandonaron. Leyes
rigurosas fueron establecidas y penas de hasta la horca y la hoguera contra los
disidentes se vieron en el Nuevo Mundo.
En el
1776, las colonias rompieron sus nexos con la Gran Bretaña. Los norteamericanos creyeron que esta tierra
rica en recursos naturales era la “Canaán Celestial”. Pronto los cultos se hicieron formales y las más puras enseñanzas
de la Biblia fueron puestas en segundo lugar.
Ya nadie hablaba de la segunda venida de Cristo. La vida seguía como si esto fuera el
cielo. El materialismo era la orden del
día. Y en medio de esta condición
penosa, Dios levantó su iglesia para dar al mundo su mensaje especial.
La última iglesia es llamada “el residuo” o “el remanente”. Es lo que queda luego de pasados casi dos
milenios de Pentecostés. Dios da dos
características de esta iglesia para que cada uno pueda encontrar sin
equivocarse, cuál es, en medio de la confusión religiosa reinante, el pueblo
que está sólidamente en la verdad.
La primera
característica es que “guardan los manda- mientos de Dios”. Esto es obviamente los 10 mandamientos. ¿Ha notado usted las variadas opiniones que
hay respecto a los 10 mandamientos? Los
católicos creen en ellos, pero su catecismo ha descuartizado la ley de Dios. Ellos no caben en el molde profético. En el protestantismo la mayoría dice que no
hay que guardar los mandamientos, que ya Cristo los guardó, que el Nuevo Pacto
nos libra de la observancia de estos y que la gracia es lo que impera y la ley
está obsoleta. ¿Será posible que los
mandamientos que Dios habló desde la
cumbre del Monte Sinaí y que escribió con su dedo en las tablas de piedra ya no
tengan vigencia? ¿Qué tienen de malo
esos mandamientos que deben ser abolidos?
¿Acaso no tiene valor lo que dijo Cristo en el sermón del monte que no vino a abolir sino a cumplir la ley? Y, ¿Por qué Él dijo al joven rico: “si
quieres entrar en la vida, guarda los
mandamientos”? ¿Acaso las
palabras de Pablo no tienen valor, cuando dijo que la fe establece la ley? Y qué mas decir, si hay cientos de citas,
tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento que hablan de la observancia de
los mandamientos de Dios.
Ante todos
esos conceptos de los que prefieren guardar “mandamientos de hombres”, el Señor
cuenta con un pueblo que enseña y guarda esos mandamientos eternos de
Dios: la Iglesia Adventista del Séptimo
Día. No es decir que somos seres
perfectos, que no cometemos pecado, pero tenemos respeto a la Palabra de Dios.
Además de guardar los mandamientos de Dios, este pueblo profético
cuenta con el “testimonio de Jesucristo”.
¿Y qué es esto? El mismo
Apocalipsis lo declara, “el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” (Apocalipsis 19:10).
El espíritu de la profecía es el medio con que Dios siempre
ha usado para educar a su pueblo. Fue
el Espíritu que movió los profetas a dar su testimonio y a escribir la Biblia.
Fue el Espíritu el que descendió en Pentecostés y dio poder a la iglesia apostólica
para presentar al mundo el Evangelio de la gracia. Fue el Espíritu que movió a los reformadores para desenmascarar
los errores que predominaban en sus días.
Y la iglesia en estos últimos días, ¿ha de carecer de ese Espíritu de
profecía? No.
Desde los
días después del chasco milerista, Dios
usó a una débil mujer para reunir a su pueblo y ayudar a organizar un
movimiento capaz de llevar al mundo entero el mensaje final. Esa persona fue Elena Gould Harmon. Tenía apenas 18 años cuando Dios le dio la primera visión, en diciembre
del 1844. Junto a su hermana gemela
Elizabeth fue visitando a los grupos de
cristianos que habían esperado que Cristo viniera, pero que sufrieron la
gran desilusión. Ese fue el comienzo de
lo que es hoy una iglesia poderosa, abarcando al mundo entero con el mensaje de
Apocalipsis 14.
En el 1846
Elena contrajo nupcias con Jaime White, un valiente ministro que provenía del
milerismo. De ahí el nombre
de Elena Harmon cambió por Elena G. de White. Su esposo era un ardiente obrero de la causa
de Dios. Confió plenamente en las
visiones de sus esposa y se dedicó a publicar sus escritos.
Elena G. de White viajó por varios países. Ayudó al establecimiento de la obra en
Europa y Australia. En este último país
estuvo por 7 años y de su pluma brotó su obra maestra:
El Deseado de Todas las Gentes
, una obra monumental sobre la vida y
enseñanzas de Jesucristo. Este libro es
uno de más de 60 obras literarias de
esta notable autora cristiana.
A los 64 años, la señora White quedó viuda. Hasta 1915,
cuando pasó al descanso, Elena se mantuvo activa viajando, predicando, enseñando
y escribiendo. Frutos de su pluma fueron
más de 60 libros e innumerables artículos.
Hoy, aunque sus restos descansan junto a los de su esposo Jaime en el
cementerio de Oak Hill en Battle Creek, Michigan, sus escritos son apreciados
por la iglesia que ella vio nacer y expandirse por los cuatro puntos del cielo.
Los escritos de Elena G. de White no fueron dados para añadir
a la Biblia, sino para aprender a apreciarla más. Son mensajes para la iglesia
ayer y hoy y hasta que el Salvador regrese por los suyos.
Los detractores del adventismo indican que nosotros nos
regimos por los escritos de la señora White. Lo primero que tenemos que aclarar
es que Elena G. de White no fue la fundadora de la iglesia Adventista del Séptimo
Día. Ella fue parte del grupo heterogéneo
que organizó la iglesia en el 1860. (El primer congreso general fue en el
1863.) Toda doctrina que la iglesia
adventista tiene está basada exclusivamente en la Biblia. Apreciamos los libros de la hermana White,
los leemos y los consideramos un hermoso regalo de Dios a la iglesia remanente, pero nuestro gran libro es la
Biblia.