* Los 144,000

Hasta aquí hemos visto algunas de las más trascendentales profecías del Apocalipsis.  Ahora nos enfrentamos a una profecía singular.  Contiene el mensaje más contundente que jamás se ha predicado en el mundo.  En medio de la confusión religiosa de hoy, Dios ha dado a la humanidad este regalo maravilloso: el mensaje final para el mundo.

Y miré y he aquí, el Cordero estaba sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de su Padre escrito en sus frentes (14:1).

Ya en el capítulo 7 vimos quienes eran los 144.000.  Ahora los vemos con Cristo sobre el monte de Sión.  Cuando explicamos el capítulo 12, vimos que el monte de Sión es el mismo “monte del Testimonio” o “monte de Dios”.  También vimos que este lugar representa el centro del gobierno de Dios y también estudiamos como Satanás ambiciona reinar allí.  Aquí vemos que este grupo singular está con el Señor en ese monte, lo que es indicio de que ya están reinando, victoriosos con el Cordero.  Recordemos que este grupo lo componen todos los salvados que estén vivos cuando Cristo venga.  Ellos serán los primeros que se levantarán a encontrarse con Jesús en los aires.

Los siguientes versos nos hablan de las características y de los privilegios de este grupo singular.   ¿No sería oportuno que tratáramos, con la ayuda del Espíritu Santo,  emular esa forma de ser de este grupo? Ese es nuestro privilegio.

Y oí una voz del cielo como ruido de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno:  y oí una voz de tañedores de arpas que tañían con sus arpas, y cantaban como un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre los de la tierra (14:2,3).

Este cántico es muy especial: es el canto de victoria de los 144.000.  Sólo ellos pueden cantarlo, pues es el cántico de su experiencia. Ellos son redimidos, escogidos de entre todos los de la tierra.  Es de veras un privilegio incomparable vivir en este tiempo y poder compartir con todos este mensaje precioso. Justamente lo que hace tan maravilloso vivir en este tiempo es poder visualizar como el mensaje de “la verdad presente” se abre paso en medio de un mundo tan confundido.  El mensajero de Dios dijo a Daniel que no todos entenderán, “pero entenderán los entendidos” (Daniel 12:10).  Es indescriptible el gozo que siente aquel que descubre la verdad en este tiempo.  Veremos más adelante cuanto abarca este mensaje.

Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son vírgenes.  Estos. Los que siguen al Cordero por dondequiera que fuere.  Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y para el Cordero (14:4,5).

Las mujeres aquí mencionadas representan las iglesias caídas  que forman Babilonia.  Más adelante daremos más detalles sobre esto.  El hecho que diga que son “vírgenes” ha hecho creer que son hombres que nunca se han casado, como si entrar en el matrimonio fuese pecado.  Es cierto que Pablo indica que es ideal estar célibe, por tener más tiempo para dedicar a Dios y su obra, pero él mismo dice que “es mejor casarse que quemarse”.  El celibato es bueno cuando el hombre o la mujer tienen “don de continencia”, que significa que no sienten deseo sexual.  Pero el celibato impuesto, que rige en el catolicismo es incorrecto.  Un hombre puede ser casado y ser un excelente sacerdote.  Concluimos, pues, que los seres humanos “vírgenes” que menciona el texto indica personas que no se han contaminado con las doctrinas y prácticas de las iglesias que se han apartado de la Palabra de Dios.

Lo que estos textos dicen sobre los 144,000, es  tan maravilloso que nos estimulan a querer ser parte de ese grupo especial.  Ellos “siguen al Cordero por dondequiera que fuere”, lo que significa una vida de servicio al prójimo, de obras ejemplares, de fe inquebrantable.  Significa ser como Cristo, tener el carácter de Cristo.  Son su propiedad. Seres que han escogido ser siervos incondicionales del Maestro.  Dios necesita esta clase de personas hoy.

Los siguientes versos presentan el mensaje que ese grupo singular está predicando hoy.

* El Primer Mensaje

Y vi otro ángel volar por el medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación y tribu y lengua y pueblo (14:6).

El mensaje final de Dios está dividido en tres.  “Ángel” significa “mensajero”, así que, estos tres ángeles representan un mensaje trino que hoy están presentando al mundo el grupo que forma la Iglesia Remanente, o última iglesia de la profecía.  Este mensaje resalta el “Evangelio eterno”.  “Evangelio” significa  “buenas noticias”.  Esas buenas noticias son que la raza humana ha sido redimida.  La sangre derramada por Cristo en el Calvario es suficiente para limpiar a todo aquel que lo acepte como su Salvador.  El Evangelio tiene que ver con la justificación por la fe.   ¿Y qué es esta doctrina que tantas controversias ha provocado a través de los siglos?

Satanás tiene el arte de complicar lo que es sencillo.  La justicia por la fe es una obra de Dios.  Nosotros no tenemos que ver nada con ella, excepto que somos la causa de que Dios la haya creado.  Desde los tiempos de la eternidad, la Divinidad formuló el plan de salvación, que requería que uno de ellos se hiciera hombre, conviviera con el hombre y muriera para salvar del pecado al hombre.  Conocemos a esa persona: es Jesucristo.

Pablo dice: “Más venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer.” (Gálatas 4:4)  “Hecho de mujer” significa “hacerse humano”.  Jesús tomó una humanidad con 4,000 años de experiencia con el pecado.  Él pudo pecar, como hombre, pero vivió una vida de constante dependencia del Padre.  Se pasaba horas enteras orando a Dios.  Los medios que Cristo usó para mantenerse leal al Padre, son también nuestros.  En Cristo podemos ser “más que vencedores”.

El Evangelio no es solamente el perdón de nuestros pecados pasados, es también gracia abundante para afrontar nuestra vida futura.  El ideal del Cielo es que los salvados por Cristo no pequen más.  Pero Dios, conociendo nuestra debilidad natural (Génesis 6:5), nos ofrece el Espíritu Santo, como un padre da un regalo a su hijo.  Es el Espíritu el que guía nuestros pasos por este mundo de maldad.  Si pecamos, y “no hay hombre que no peque” (1 Reyes 8:46), “Abogado tenemos para con el Padre:  a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).

Cristo vivió una vida sin pecado, por lo tanto no podía morir.  Pero murió, no por pecados suyos, sino por los nuestros.  Esto es un concepto único, ya que las religiones orientales siempre han enseñado que en el hombre está la capacidad de regenerarse a sí mismo.  La justicia  por la fe enseña que nadie puede salvarse a sí mismo.  Que hay que recurrir a una fuerza externa.  Esto es el Evangelio de la gracia de Dios.

La vida perfecta que Jesucristo vivió está dispuesta a ser aplicada a cada ser humano que acepte las provisiones del plan de salvación.  Ya no hay razón alguna para que estemos cargando con un sentimiento de culpabilidad.  Cristo llevó todas nuestras cargas a la cruz.  Si Él ya pagó por nuestros pecados, estamos libres.  Dios nos declara justos, no por justicia que hayamos obrado, sino por la justicia que Cristo vivió.  Es por eso que Pablo dice que “seremos salvos por su vida”  (Romanos 5:10).  Como dije antes, no es suficiente aceptar el Evangelio.  Tenemos que seguir dependiendo de Dios y de su gracia para vivir en obediencia a los preceptos divinos.  Dios graba en nuestros corazones sus mandamientos.  Su Espíritu nos guía, pues somos posesión de Dios.

El texto dice que estos 144,000 “son sin mácula” delante del trono de Dios.  Estos salvados han recibido la “lluvia tardía” o sea el segundo derramamiento del Espíritu Santo; han sido perseguidos por los enemigos de la verdad y la justicia; han guardado la ley de Dios cuando el mundo la creyó abolida; han pasado por el tiempo de angustia sin mediador.  Ahora Cristo los contempla y dice: “Helos aquí, santos e inmaculados”.  Ninguno de ellos se atribuye la victoria, esta es sólo de Cristo, pero ellos se han ofrecido como siervos de Aquel que dio su vida por salvarlos.  Son victoriosos con Él.  Ahora el vidente los contempla unidos al Cordero sobre el monte de Sión.  Ya nada ni nadie los podrá separar del Cristo que han amado y servido.  Toda la gloria es para Él.

Diciendo en alta voz:  Temed a Dios y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas (14:7).

Esto es parte del primer mensaje.  No sólo se ha de predicar el Evangelio eterno, sino incluir en este mensaje el comienzo del juicio.  Vimos en el capítulo del Santuario que, al final de los 2,300 años de Daniel 8:14, el santuario había de ser purificado, y que esto significa una obra de juicio.  La fecha es el 1844.  En esa fecha se abrió el tribunal del cielo y todos los escritos en el libro de la vida han de ser juzgados.  Vimos también que el juicio comenzó en esa fecha con los muertos y que pronto continuará con los vivos.

Jamás grupo religioso en el mundo había predicado el tema del juicio como habiendo ya comenzado.  Todos hablaban del juicio final o el juicio venidero.  No lo hicieron porque no tenían autorización bíblica para hacerlo.  Pero en el 1844, luego de cumplirse la profecía, surgió un grupo que sí predicó sobre el tema y sigue aún predicándolo.  Me refiero a la Iglesia Adventista del Séptimo Día.  Este mensaje es muy solemne.  Es necesario que acudamos a nuestro Abogado ahora.  Cuando nuestro nombre sea llamado, Él ha de responder por nosotros.  Este Abogado ideal jamás ha mentido.  El Padre nos declara limpios, perfectos, santos sólo a través de Cristo.  ¡Gloria a su nombre!

El ingrediente final del primer mensaje, lo cual mueve al ser humano a honrar a Dios, es el hecho de que Él es el Creador.  Desde mediados del siglo pasado se ha estado enseñando en las escuelas y universidades la teoría de la evolución, que saca a Dios del escenario humano y pretende que la vida animal que culmina con el hombre surgió por una cadena evolutiva hace millones de años.

El primero que destacó esta teoría fue Carlos Darwin.  Su libro El Origen de la Especies por Selección Natural salió a la luz en el 1842.  Aunque el autor señala a animales que son “especies de creación”, sus discípulos descartan por completo la creación por Dios.  En cuanto al hombre, ellos enseñan que es fruto de la evolución desde los antropoides.  El antepasado del hombre lo llaman el “eslabón perdido” y lo más grande es que sigue perdido, como son perdidos los que enseñan tal teoría.

Los científicos más serios dicen que el orden que hay en la creación es tal que requiere un arquitecto o diseñador.  Hoy abundan los científicos creacionistas, los cuales son firmes creyentes en la Biblia. Nosotros creemos que el primer hombre no era como los pintan los evolucionistas: un ser jorobado, peludo,  parecido más a un gorila.  Si Dios lo hizo a su imagen, entonces el hombre era  sumamente  hermoso   e   inteligente.     La  prehistoria no existe.  Todo es historia.  Sabemos de los primeros pobladores de este planeta por la Biblia.  Aunque vivían en cavernas y vestían de pieles, eran muy hermosos y aptos.  Todo cristiano que ama la Biblia jamás podrá creer que existimos por la casualidad y rendiremos honor y gloria a Aquel que nos creó.

 

* El Segundo Mensaje

Apocalipsis

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